¿Lula o Flávio Bolsonaro? Las elecciones en Brasil pondrán a prueba la ola de derecha en América Latina

¿Lula o Flávio Bolsonaro? Las elecciones en Brasil pondrán a prueba la ola de derecha en América Latina

Las victorias de Keiko Fujimori en el Perú y de Abelardo de la Espriella en Colombia reforzaron el avance de la derecha en América Latina. Sin embargo, el mayor desafío para esa tendencia aún está por delante. Brasil celebrará elecciones presidenciales el próximo 4 de octubre y el resultado definirá si el giro político regional termina de consolidarse o encuentra su principal freno. A poco menos de tres meses de la votación, el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, aparece como favorito para conseguir la reelección.

A diferencia de lo ocurrido en otros países de la región, donde el desgaste de los gobiernos progresistas o izquierdistas facilitaron el ascenso de candidatos conservadores o de extrema derecha, el escenario brasileño presenta características propias. “Brasil es un caso distinto. Hoy pareciera que el gobierno de izquierda de Lula se va a mantener”, afirma a El Comercio el internacionalista Francisco Belaunde Matossian. A su juicio, el mandatario llega fortalecido a la campaña y conserva una ventaja que no se observa en otros gobiernos de izquierda del continente.

Las encuestas más recientes respaldan la percepción del especialista. El sondeo de AtlasIntel para Bloomberg ubica a Lula con el 46,3% de la intención de voto frente al 36,6% de Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien busca mantener vivo el liderazgo político del bolsonarismo tras la inhabilitación de su padre, condenado a 27 años de prisión por diseñar y liderar un intento de golpe de Estado.

En esta eventual primera vuelta, Renan Santos recibiría el 7,8%, Ronaldo Caiado el 2,9% y Romeu Zema el 2,0%. En tanto, de acuerdo a AtlasIntel, en un hipotético balotaje, el actual mandatario socialista también ampliaría su ventaja sobre el primogénito del clan Bolsonaro: 48,8% contra 42,3%.

Para Belaunde, el crecimiento de Lula da Silva en los sondeos responde tanto a factores propios como a las dificultades de su principal rival. “La candidatura de Flávio Bolsonaro se ha debilitado y eso se refleja en las encuestas”, sostiene. El analista considera que el presidente ha logrado mantener una economía relativamente estable, preservar los programas sociales que impulsaron su popularidad y proyectar una imagen de experiencia en un contexto internacional complejo.

Uno de los episodios que han erosionado la candidatura de Bolsonaro es su polémico vínculo con el banquero Daniel Vorcaro —actualmente preso y quien es investigado por presuntas irregularidades financieras— para producir una película sobre la trayectoria política de su padre. A ello se suma el enfrentamiento público con la exprimera dama de Brasil, Michelle Bolsonaro, una de las figuras más influyentes del Partido Liberal y que acusó a su hijastro de haberla humillado y menospreciado.

La tercera controversia se generó tras enviar una carta a Estados Unidos solicitando que los aranceles anunciados por el presidente Donald Trump contra productos brasileños no fueran eliminados, sino únicamente postergados. “Todo eso, de alguna manera, ha debilitado su candidatura”, resume el analista internacional.

21 días después de la primera vuelta (4 de octubre) se llevará a cabo el eventual balotaje de las elecciones presidenciales en Brasil.

Brasil y la otra ola

Más allá del desgaste que ha sufrido la candidatura de Flávio Bolsonaro, Francisco Belaunde Matossian considera que la principal fortaleza de Lula da Silva está en la gestión de su gobierno. “Lula efectivamente tiene un manejo bastante prudente en economía, pero al mismo tiempo tiene programas sociales”, señala el internacionalista. A su juicio, esa combinación le ha permitido mantener el respaldo de amplios sectores de la población, a diferencia de otros gobiernos de izquierda de la región que terminaron debilitados por crisis económicas o fiscales.

“Estos gobiernos de izquierda mantienen su popularidad en gran parte por los programas sociales. Si son más o menos prudentes y no generan una catástrofe económica, pueden conservar cierto respaldo”, explica.

Como ejemplo, Belaunde menciona las facilidades crediticias impulsadas por el Gobierno Brasileño para los sectores de menores ingresos. “Les dio una especie de préstamo subsidiado para que pudieran comprar cosas que necesitan para su día a día, como artefactos eléctricos”, comenta.

Si bien reconoce que esa política permitió dinamizar el consumo, también advierte que tuvo efectos secundarios. “Eso fue bueno por un lado, pero por otro hizo que esos brasileños se endeudaran demasiado. Ahora ha lanzado otro programa para tratar de compensar eso”, explica. Para el analista, ese tipo de medidas ayuda a entender por qué Lula ha logrado sostener su respaldo popular pese a las críticas por el costo fiscal que implican esas políticas.

El especialista sostiene que el liderazgo personal de Lula da Silva también marca una diferencia respecto de otros mandatarios latinoamericanos. “Es un político con mucho recorrido, respetado. No es cualquiera, no es un improvisado”, afirma. Para Belaunde, esa experiencia le ha permitido proyectarse como un jefe de Estado pragmático, capaz de mantener relaciones institucionales incluso con gobiernos de signo ideológico opuesto. “Es un hombre de Estado que tiene que mantener las mejores relaciones y evitar pelearse con otros países. Eso es lo que hace cualquier jefe de Estado normal”, añade.

Un claro ejemplo de ello ocurrió tras la victoria electoral de Keiko Fujimori en el Perú. Pese a representar proyectos políticos opuestos, el presidente socialista la felicitó públicamente y expresó su disposición a trabajar con la presidenta electa para fortalecer la integración regional. En un mensaje difundido en sus redes sociales, el mandatario brasileño aseguró que ambos países podían avanzar en una agenda común centrada en el comercio, las inversiones, la infraestructura, la protección de la Amazonía y la lucha contra el crimen organizado. “Cuente con Brasil para que construyamos juntos una Suramérica más próspera, integrada, democrática y soberana”, escribió el jefe de Estado.

En cuanto a la relación con Estados Unidos, Belaunde no anticipa una ruptura si Lula continúa en el poder, pese a las diferencias con Donald Trump, quien no ha escondido su deseo de que los Bolsonaro vuelvan al poder. “No creo que la sangre llegue al río. Los dos buscan mantener una relación civilizada porque hay intereses de ambos lados”, sostiene. El internacionalista considera que los vínculos económicos y estratégicos entre ambos países terminarán imponiéndose sobre las discrepancias políticas.

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