Santiago Ávalos salió de la Universidad de Las Américas (UDLA) rumbo a su casa, pero nunca llegó. La noche del jueves 11 de junio fue asesinado a tiros mientras conducía por la avenida Oswaldo Guayasamín, en el oriente de Quito.
Ávalos tenía 42 años y trabajaba como gerente financiero de la UDLA. Uno de sus compañeros, quien prefirió no identificarse, mencionó que Ávalos no llegó a ese cargo de la noche a la mañana sino que empezó como contador general y, con los años, fue escalando dentro de la institución.
Algunos compañeros lo recordaron como un hombre estricto, disciplinado y muy enfocado en su trabajo.

El crimen ocurrió la noche del jueves 11 de junio del 2026.
Su hermano declaró a la Policía que Santiago llevaba cerca de 10 años laborando en esa universidad. La institución también lamentó su muerte en un comunicado, en el que lo describió como un amigo, colega y valioso miembro de su comunidad.
La última llamada a su esposa
Aproximadamente a las 18:30, Santiago llamó a su esposa para decirle que salía de la UDLA con dirección a su domicilio. En esa conversación le reveló que una moto con dos ocupantes lo estaba siguiendo.
Por seguridad, le envió su ubicación en tiempo real. También le indicó que la batería de su celular estaba por agotarse. Minutos después, fue atacado en su vehículo tipo Jeep, marca Nissan, que terminó impactado contra un poste.
Según la Policía, cámaras cercanas captaron el paso del carro de Santiago por la avenida Oswaldo Guayasamín, en sentido sur-norte. Después apareció una motocicleta con dos ocupantes, por lo que se presume que estarían relacionados con el crimen.

Así quedó el vehículo en el que se transportaba la víctima.
El coronel Germán León, comandante de la Policía de Quito, informó que ocho equipos investigativos trabajan en el caso. Los agentes buscan identificar a los responsables y establecer el móvil del ataque.
¿Qué se sabe de los criminales?
La Policía informó que cuando sus agentes llegaron al lugar de los hechos, encontraron a Ávalos sin vida dentro de su vehículo, con al menos diez impactos de bala.
Los uniformados realizaron un barrido minucioso en la zona para localizar indicios balísticos y otros elementos que permitan reconstruir cómo ocurrió el ataque.
Además, unidades especializadas revisaron cámaras de seguridad de sitios cercanos, mientras personal de Medicina Legal trasladó el cuerpo para la autopsia de ley. Las primeras hipótesis apuntan a un presunto sicariato.
