En un giro inesperado que acentúa la crisis energética en el Caribe, un buque cisterna cargado con combustible ruso alteró su ruta original hacia Cuba para posicionarse en costas venezolanas. Este movimiento logístico ocurre en un contexto de presión por parte de la administración de Donald Trump, que intensificó el cerco sobre los suministros energéticos estatales en la región.
El buque Sea Horse, con bandera de Hong Kong, transporta aproximadamente 200.000 barriles de diésel de origen ruso. Tras permanecer semanas varado en el Atlántico, los datos de monitoreo de LSEG confirmaron este viernes 27 de marzo que la embarcación abandonó su destino inicial en Cuba para adentrarse en aguas jurisdiccionales de Venezuela, según un reporte de Reuters.
Actualmente, el navío se localiza en un punto estratégico entre los puertos de El Palito y Puerto Cabello, de acuerdo con la agencia de noticias, Aunque su presencia es confirmada, los registros indican que, hasta el momento, no se ha procedido con la descarga del carburante.
Impacto del bloqueo
El cambio de rumbo del buque representa un revés crítico para el gobierno cubano, que enfrenta apagones masivos y una escasez severa de gas licuado, gasolina y combustible para aviación. Esta situación se ve agravada por las políticas de Washington, que permiten el flujo de combustible solo para el sector privado cubano mientras bloquean las importaciones del Estado provenientes de socios clave como Rusia, México y Venezuela.
Por otra parte, el petrolero ruso Anatoly Kolodkin, que transporta 650.000 barriles de crudo, es objeto de un seguimiento riguroso. Pese a estar sancionado por EE UU y haber emitido señales de destino confusas, llegando a marcar puertos estadounidenses como «Atlantis» en Boston para eludir controles, los rastreadores confirman que se dirige hacia el Caribe y podría tocar aguas cubanas este fin de semana si no replica el desvío hacia Venezuela.
La tensión aumenta tras el reporte de desaparición de dos embarcaciones procedentes de México que transportaban insumos médicos y energéticos. La Marina mexicana no pudo confirmar su paradero tras perder contacto antes de su llegada prevista a La Habana.

