La decisión del presidente interino de Perú, José María Balcázar, de postergar al siguiente gobierno la adquisición de aviones de combate estadounidenses F-16 Block 70 ha despertado no solo el malestar del embajador estadounidense, sino también de su predecesor en el cargo, José Jerí, y su ex primer ministro, Ernesto Álvarez, quien ha hecho referencia a un supuesto principio de acuerdo firmado secretamente con EE UU en medio de un concurso donde participan el Gripen sueco y el Rafale francés.
«No debió esperar hasta el mismo día de la firma del contrato; ello no solo lesiona nuestra imagen y credibilidad internacional, es además una falta de respeto a nuestro socio estratégico«, agregó Jerí.
La decisión de Balcázar, anunciada el viernes, motivó un mensaje hostil del embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, quien anunció represalias contra Perú si no cumple el principio de acuerdo supuestamente firmado.
«Si negocian de mala fe con EE.UU., utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger los intereses estadounidenses«, manifestó el embajador, en referencia a la Administración Trump.
Por su lado, Ernesto Álvarez aseguró que el cronograma fue acordado con el Departamento de Estado y Lockheed Martin, fabricante del F-16.
«La ruptura del acuerdo tendrá consecuencias y Perú perdería acceso a tecnología y cooperación«, señaló Álvarez, confirmando la existencia de un acuerdo previo mantenido en secreto.
Ante las críticas, Álvarez defendió que el proceso fue «transparente», pese a que, según medios locales, empresas como Saab (Gripen) y Dassault (Rafale) no fueron invitadas a presentar ofertas finales.
Los gremios de militares en retiro también han presionado a Balcázar para firmar la compra de los F-16 Block 70.
Inicialmente, Perú había destinado 3.500 millones de dólares para adquirir 24 aviones de combate, en un proceso con tres competidores (F-16, Gripen y Rafale), pero bajo Jerí el proceso se volvió secreto y se habría firmado un acuerdo con EE UU, aunque la oferta inicial contemplaba solo 12 aeronaves.
La decisión también ha sido criticada por apostar por un modelo cuyo fabricante está centrado en el F-35, el caza de quinta generación de EE UU..

