Según el farmacéutico y creador de contenido Sento Segarra, no son los vinos ni las cervezas los que más daño hepático generan, sino los licores de alta graduación, es decir, los destilados fuertes como vodka, whisky, ron o tequila, que obligan al órgano a entrar en “modo emergencia” casi desde el primer trago.
El impacto silencioso de los destilados en el metabolismo hepático
Al ingerir alcohol, el hígado actúa como principal órgano metabolizador. Su función es descomponer el etanol en sustancias menos tóxicas para poder eliminarlas.
Sin embargo, en este proceso se forma acetaldehído, un metabolito altamente tóxico para las células hepáticas.
Es precisamente este compuesto el que puede causar efectos negativos como:
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Daño y muerte celular de las células del hígado
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Inflamación intensa
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Interrupción de los mecanismos de regeneración hepática
Según Sento Segarra, los destilados de alta graduación, por su mayor concentración de alcohol, aceleran la producción de acetaldehído, lo que obliga al hígado a trabajar al límite para procesarlo.
Este patrón metabólico dañino ocurre independientemente de si el consumo es ocasional, nocturno o durante celebraciones: el órgano no distingue contexto social del consumo.
Ni vino ni cerveza: el problema es la concentración de alcohol
No es que la cerveza o el vino sean inofensivos; el alcohol en todas sus formas representa un riesgo para la salud hepática, pero su menor graduación implica que su metabolización no genera picos tan intensos de acetaldehído, como los licores fuertes, como se indica en La Razón.
En otras palabras, disminuir la concentración de alcohol reduce el estrés inmediato sobre el hígado.
Incluso bebidas con menor graduación pueden causar daño si se consumen en exceso o de forma crónica. La evidencia científica muestra que no existe un umbral “seguro” de consumo de alcohol para el hígado, especialmente en personas con condiciones preexistentes, como hígado graso o resistencia a la insulina.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) han señalado que ningún nivel de consumo alcohólico es completamente seguro y que el alcohol, en general, contribuye a enfermedades hepáticas y otras causas de mortalidad a nivel mundial.
Aunque esta advertencia se refiere a todo tipo de bebidas, los destilados de alta graduación suelen asociarse con un riesgo más alto por su potencia alcohólica.

