Curazao terminó con cinco tarjetas amarillas, contra la primera marcada contra Ecuador que dominó la pelota sin lograr un gol.
El equipo de Sebastián Beccacece entró a la cancha con ansiedad. Fue muy evidente la desesperación de los jugadores por tratar de hacer un gol. Imprecisión en los pases, correr mucho con la pelota, tirar centros. La muestra clara de que querían ganar, pero las ideas no estaban claras.
Fue un partido extraño, de esos que a los hinchas no les gusta. Ecuador era superior y tenía le pelota, pero Curazao no se dejaba y también hacía daño. Los más de 50.000 aficionados que llegaron a Kansas se comían las uñas en las gradas. El primer tiempo terminó empatado sin goles, contra todo pronóstico.
En la segunda etapa, el equipo tricolor se asentó. Los jugadores empezaron a parar la pelota y a pensar, pero Curazao se jugó el partido de su vida. El arquero Eloy Room fue la gran figura. Sacó al menos cinco pelotas claras de gol.
Ecuador creó oportunidades. Enner Valencia falló al menos tres jugadas cantadas, pero esta vez no fue. Kevin Rodríguez entró bien, pero tampoco pudo concretar. Hubo cansancio y faltó precisión.
