El cáncer no distingue edad, género ni territorio, pero sí desnuda las brechas. Mientras en algunos países el diagnóstico llega a tiempo, en otros la enfermedad avanza en silencio. Este 4 de febrero, Día Mundial del Cáncer, las cifras confirman una tendencia inquietante: la incidencia crece más rápido que la capacidad de respuesta de los Estados, especialmente en América Latina.
El cáncer en el mundo, cifras que no dan tregua
Según estimaciones internacionales, en 2025 más de 20 millones de personas recibieron un diagnóstico de cáncer en el mundo. El cáncer de pulmón continúa como el más letal, seguido por el cáncer de mama, colorrectal y de próstata.
La Organización Mundial de la Salud advierte que uno de cada cinco habitantes del planeta desarrollará algún tipo de cáncer a lo largo de su vida, y que casi el 70 % de las muertes ocurre en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso al diagnóstico temprano sigue siendo limitado.
América Latina: más casos, menos diagnóstico
En la región, el cáncer ya es una de las principales causas de muerte. América Latina enfrenta un doble desafío: aumento sostenido de casos y sistemas de salud fragmentados.
Los especialistas coinciden en que el principal cuello de botella no es el tratamiento, sino el diagnóstico tardío, que reduce de forma drástica las probabilidades de supervivencia y encarece la atención médica.
Ecuador
En Ecuador, el cáncer de mama es la primera causa de muerte oncológica en mujeres, mientras que el cáncer de pulmón lidera la mortalidad general.
Datos oficiales del INEC muestran que miles de nuevos casos se reportan cada año, muchos en etapas avanzadas. El acceso desigual a pruebas especializadas y biomarcadores sigue marcando la diferencia entre vivir y sobrevivir.
En este contexto, iniciativas impulsadas por Roche Ecuador junto a SOLCA Quito, buscan reducir los tiempos de espera en cáncer de mama y pulmón mediante pruebas diagnósticas especializadas sin costo para pacientes derivados del sistema público. El programa apunta a identificar biomarcadores clave para orientar tratamientos más precisos y oportunos.
Diagnóstico oportuno, la diferencia entre tratar y llegar tarde
La evidencia médica es clara: detectar el cáncer a tiempo aumenta significativamente la supervivencia, reduce costos y evita tratamientos más agresivos.

