La lluvia no ha parado en Santa Cruz, Galápagos. Aunque cae en menor cantidad, cada nueva precipitación revive el temor entre las familias que todavía tienen fresco el recuerdo del agua y el lodo ingresando a sus viviendas. Después de las inundaciones del viernes 30 y sábado 31 de octubre, los habitantes intentan recuperarse, pero siguen pendientes del cielo y de las alertas.
En medio de la preocupación también hay gestos de solidaridad. Algunos perdieron sus viviendas y pertenencias, pero no han dejado de ayudar a quienes atraviesan la misma emergencia.
Ese es el caso de Rosa Andagana. Ella perdió su departamento en el sector La Unión, pero este lunes 2 de noviembre se sumó a la entrega de víveres para otras familias afectadas. Entre los productos que llevan constan alimentos enlatados y artículos de primera necesidad.
Entre los afectados está Pablo López, oriundo de Ambato y residente desde hace más de 20 años en Bellavista. Todavía no encuentra tiempo para llorar por lo perdido. Su vivienda, construida hace aproximadamente un año y medio, resistió la fuerza del agua en su estructura, pero el lodo ingresó y cubrió sus pertenencias.
La noche del sábado, pasada la medianoche, los bomberos lo evacuaban junto con su esposa en un tractor cuando el vehículo se volcó. Ambos temieron quedar atrapados en la corriente. Su esposa sufrió una herida en el labio que requirió cinco puntos de sutura, mientras que Pablo terminó con golpes y una fractura en un pie.
“Cuando nos evacuaban, el tractor viró, pero Dios nos libró de la muerte”, recordó.
Su hija también consiguió salir a tiempo de su vivienda de dos pisos, que quedó cubierta por el agua. Pese a las pérdidas, Pablo se aferra a la posibilidad de comenzar nuevamente. “Lo perdí todo, toca empezar de nuevo, de cero”, manifestó. También agradece seguir con vida: “Estamos con vida gracias a Jehová. Sé que nos vamos a recuperar nuevamente”.
Vecinos protegen sus casas
En el sector La Cascada, donde la emergencia dejó importantes daños, policías y militares colaboran en las labores de recuperación y reparación de las zonas afectadas. La ayuda se suma al trabajo de los habitantes que buscan recuperar sus espacios y retirar los restos que dejó la inundación.
En Bellavista, en cambio, los vecinos se organizaron para colocar sacos con arena y piedras en las entradas de sus viviendas. La intención es levantar barreras que impidan que el agua vuelva a ingresar si se registran nuevas precipitaciones.
Luis Aspiazu, residente del sector, contó que las familias trabajan en estas protecciones mientras revisan sus pertenencias y limpian las casas y calles. La preocupación se mantiene porque algunos todavía temen tener que evacuar otra vez.
José Julio Neira, secretario de la Administración Pública, informó que en La Cascada, uno de los sectores más golpeados, la iglesia y el centro de salud resultaron destruidos.
Además, el ECU 911 reportó el desbordamiento de una encañada en La Fortuna, parroquia Bellavista, este lunes 2 de noviembre. Tres personas quedaron atrapadas y fueron auxiliadas por los rescatistas.

Bomberos advierten que las lluvias podrían intensificarse
Freddy López, comandante del Cuerpo de Bomberos de Santa Cruz, informó que en apenas 24 horas se registró un acumulado de lluvia equivalente a 200 litros por metro cuadrado. La emergencia deja alrededor de 3.000 personas afectadas, además de dos fallecidos y dos desaparecidos, según el balance proporcionado.
El jefe bomberil pidió a la población mantener las precauciones y atender las disposiciones de las autoridades. Advirtió que, de acuerdo con los estudios científicos, las condiciones más fuertes todavía podrían presentarse.
Mientras tanto, la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) preparó un tercer vuelo desde Latacunga con cerca de siete toneladas de asistencia humanitaria. El mayor Ángel Reyes, comandante de la FAE, detalló que entre los suministros constan 55 kits para dormir, 16 kits de primera respuesta, seis bombas, 700 prendas de vestir y 10 cajas de aceite.
Este envío se suma a la ayuda movilizada en vuelos anteriores, que incluye víveres, frazadas, mosquiteros y productos de primera necesidad. Desde Guayaquil también se trasladan 24.000 libras de asistencia.
Fausto Hidalgo, coordinador zonal 3 de la Secretaría de Gestión de Riesgos, señaló que el COE Nacional acordó reforzar la atención médica, el abastecimiento y la recuperación de servicios. Entre las acciones previstas están la elaboración de un mapa de afectaciones y zonas de riesgo, el despliegue de brigadas de salud y la evaluación de hospitales, ambulancias y medicamentos.
En Santa Cruz, las familias siguen limpiando, levantando barreras y ayudando a sus vecinos. La recuperación avanza, pero el temor permanece mientras las lluvias continúen.
