Hay una forma mística de explicar este Argentina vs España por la final de la Copa del Mundo 2026. Reunir, por ejemplo, las pistas que el destino fue sembrando: Lionel Messi argentino como ninguno pero ciudadano español 21 años de su vida; pasó más tiempo en Barcelona que en Rosario. Luis de la Fuente y Lionel Scaloni, profesor y alumno en las aulas de la Real Federación Española, hombres respetables que dignifican la profesión en el campo, no con los micrófonos. La foto de Lamine Yamal cargado en los brazos del astro, 19 años después enfrentados por el título mundial, y la escalofriante posibilidad de 1 en 4 mil millones hoy cumplida. Según la IA y el Problema de Fermi, es más fácil ganar varias veces la lotería que vivir esto que paralizará al mundo desde la 2 p.m. (hora peruana) de hoy.
Pero también existe el camino más terrenal, ahí donde la Trionda vence a la bola de cristal: Argentina y España, España y Argentina. La Furia llega con 37 partidos invicta, a partir de un diseño de juego que, a veces predecible, a veces somnífero, privilegia el cuidado de la pelota y la pasea por el campo -sus partidos tienen +70% de posesión y +1500 pases seguros promedio- como si arrullara a un bebe. Le hicieron 1 tanto en la Copa. Alinea, además, tres hombres clave: Oyarzabal (5 goles), Cucurella y Yamal. Sin contar al milagroso Merino, el gigante de los goles cardiacos.
Argentina entendió el mundial como si se enlistara a una guerra. Le tocó un grupo que le permitió lucir a Messi (8), que así fue ensanchando sus espaldas pese a la crisis de salud de su papá y en el puente antes de cruzar a la final, se enfrentó a Inglaterra. Un partido que es en realidad El Partido. Se lo devoró en los diez minutos finales porque olió sangre. Ese apetito mezcla de liderazgo, ambición y nombres como Enzo Fernández, Cuti Romero o Lautaro Martínez. Banderas, más que futbolistas.
Mística o fútbol, destino o juego, la final del mundo enfrenta a las dos mejores selecciones de la Copa. El 1 y el 2 del ranking FIFA. América y Europa. Hasta hoy se los estudia: ahora toca el privilegio de verlos.
