Mensaje Papal con motivo del Día Mundial de la Paz de la LIX este 1 de enero de 2026: “Cristo, nuestra esperanza”

Mensaje Papal con motivo del Día Mundial de la Paz de la LIX este 1 de enero de 2026: “Cristo, nuestra esperanza”

Este 1 de enero de 2026 se celebra en la iglesia católica el Día Mundial de la Paz de la LIX en su edición 59ª, la cual hace referencia a la Jornada Mundial de la Paz.

El papa León XIV envió un mensaje al mundo en la edición de este nuevo año, donde mencionó la paz “desarmada y desarmante” como eje principal.

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En este Día Mundial, que todos #praytogether para #peace: primero, entre naciones ensangrentadas por el conflicto y el sufrimiento, pero también dentro de nuestros hogares, en familias heridas por la violencia o el dolor”, dijo el sumo pontífice en su cuenta personal de X.

Y agregó: “Seguros de que Cristo, nuestra esperanza, es el sol de la justicia que nunca se pone, imploremos con confianza la intercesión de María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia”.

El mensaje del papa León XIV

¡La paz sea contigo!

Este antiguo saludo, aun en uso hoy en muchas culturas, se impregnó de nueva vida en la tarde de Pascua en los labios del Jesús resucitado. “La paz sea contigo” (Jn 20:19, 21) es su Palabra que no solo desea la paz, sino que realmente provoca una transformación duradera en quienes la reciben y, en consecuencia, en toda la realidad. Por esta razón, los sucesores de los Apóstoles dan voz cada día en todo el mundo a la revolución más silenciosa: “¡La paz sea contigo!” Desde la misma noche de mi elección como obispo de Roma, he querido unirme a mi propio saludo a esta proclamación universal. Y me gustaría reiterar que esta es la paz del Cristo resucitado: una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante. Viene de Dios, que nos ama a todos incondicionalmente.

La paz del Cristo resucitado

El Buen Pastor, que da su vida por el rebaño y tiene otras ovejas que no pertenecen a este grupo (cf. Jn 10:11,16), es Cristo, nuestra paz, que ha vencido la muerte y derribado los muros de división que separan a la humanidad (cf. Ef 2:14). Su presencia, su don y su victoria siguen brillando gracias a la perseverancia de muchos testigos a través de quienes la obra de Dios continúa en el mundo, volviéndose aún más visibles y radiantes en la oscuridad de nuestros tiempos.

El contraste entre oscuridad y luz no es solo una imagen bíblica que describe los dolores del parto de un mundo nuevo que nace; También es una experiencia que nos inquieta y nos afecta en medio de las pruebas que enfrentamos en nuestras circunstancias históricas. Para superar la oscuridad, es necesario ver la luz y creer en ella. Este es un llamado a que los discípulos de Jesús están invitados a vivir de una manera única y privilegiada; Sin embargo, también encuentra su camino en el corazón de cada ser humano. La paz existe; quiere habitar dentro de nosotros. Tiene el poder delicado de iluminar y ampliar nuestra comprensión; resiste y supera la violencia. La paz es un aliento eterno: mientras al mal gritamos “Basta”, a la paz susurramos “Para siempre.” Hacia este horizonte nos ha guiado el Resucitado. Sostenidos por esta convicción, incluso en medio de lo que el papa Francisco llamó “una tercera guerra mundial librada a fragmentos”, los pacificadores continúan resistiendo la expansión de la oscuridad, permaneciendo como centinelas en la noche”, dice parte del mensaje.

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