El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, es el favorito para hacerse con la nominación presidencial republicana para 2028, según encuesta en la Conferencia de Acción Política Conservadora, aunque el secretario de Estado Marco Rubio recorta distancias.
Vance recibió el respaldo de 53% de los asistentes a la CPAC, celebrada la semana pasada en las afueras de Dallas, Texas, para suceder al presidente Donald Trump.
Rubio quedó en segundo lugar con 35% de los apoyos, mientras que el gobernador de Florida, Ron DeSantis, y Donald Trump Jr., hijo del mandatario, empataron en un lejano 2%.
Marco Rubio ganó popularidad
El vicepresidente ya había liderado el sondeo interno de la CPAC el año pasado, cuando obtuvo 61%, pero Rubio recortó distancias de forma notable, pues en 2025 solo tuvo 3%.
El jefe de la diplomacia estadounidense ganó popularidad en el último año tras el alto el fuego en la Franja de Gaza y la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro, lo cual le ha valido elogios públicos de Trump.
El presidente, que no puede volver a presentarse, ha llegado a plantear la posibilidad de una fórmula conjunta Vance-Rubio, aunque no ha aclarado a quién preferiría como candidato presidencial y a quién como aspirante a la Vicepresidencia.
Grandes donantes de Florida, bastión republicano, han expresado su respaldo a una candidatura de Rubio, pero Vance sigue siendo el favorito del movimiento trumpista MAGA, clave en las primarias del partido.
El vicepresidente, considerado más aislacionista que Rubio, ha mantenido hasta ahora un perfil discreto respecto a la guerra de Irán, un conflicto impopular incluso en las bases republicanas, a las que Trump prometió mantener al país alejado de guerras en el exterior.
En público, ambos han tratado de rebajar la idea de una rivalidad. Vance declaró en una entrevista con Fox News que Rubio no es su «rival», mientras que el secretario de Estado dijo a Vanity Fair que si el vicepresidente da el paso de buscar la nominación presidencial, él lo respaldará.
Donald Trump ocupará la Casa Blanca hasta el 20 de enero de 2029.

