Ucrania lleva dos semanas bombardeando las instalaciones de Wildberries, el minorista en línea más grande de Rusia, en lo que para Kiev supone parte de su estrategia de golpear la cadena de suministro del Kremlin.
Los ataques han dejado al menos una decena de víctimas mortales, siendo el más letal el primero de estos, registrado en Kotovsk, donde se contaron siete fallecidos.
En total, los ucranianos han emprendido hasta la fecha ocho incursiones con drones contra una docena de centros logísticos, con ocho de ellos sufriendo daños graves o incluso la devastación total.
Los últimos bombardeos se produjeron este jueves 30 en los almacenes que Wildberries tiene en las regiones de Penza y Udmurtia. Los incidentes más graves tuvieron lugar en Elektrostal con la destrucción de un complejo de 250.000 m2 y en Riazán, donde un centro de 170.000 m2 fue consumido por un incendio derivado de los ataques.
El medio independiente ruso “Verstka” estima que las operaciones ucranianas han afectado cerca del 15% de su espacio de almacenamiento, con 860.000 m2 destruidos.
Ucrania también ha atacado los centros logísticos de Ozon, la otra gran empresa de ventas por Internet, aunque en menor escala debido a que esta opera con locales de almacenamiento menos masivos que los de Wildberries distribuidos en varios territorios.
Según un informe de inteligencia de Estonia publicado el 24 de julio, los ataques hasta esa fecha habrían provocado pérdidas económicas de hasta 2.000 millones de dólares. Diversos medios indican que la compañía de comercio electrónico analiza la posibilidad de trasladar parte de sus operaciones logísticas a países vecinos de Rusia.
Un gigante electrónico ruso
Wildberries fue fundada en el 2004 por Tatyana Kim, quien se convertiría en la mujer más rica de Rusia por este negocio al tener un patrimonio superior a los 8.000 millones de dólares.
La corporación es conocida internacionalmente como el “Amazon ruso” y se le considera estrechamente relacionada con el gobierno tras su fusión con el mucho más pequeño Russ Group, dedicado a la publicidad exterior y vinculado con dos hombres de confianza de Vladimir Putin: Suleiman Kerimov e Igor Shuvalov.
Wildberries controla alrededor de la mitad del mercado en línea de Rusia y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Estonia —uno de los países que mira con más recelo al Kremlin— calcula que en el 2025 el valor total de los productos comercializados por Wildberries equivalía a aproximadamente el 3% del PIB de Rusia. La facturación anual de la empresa se sitúa en torno a los 30.000 millones de dólares, con un beneficio neto que puede alcanzar los 1.300 millones de dólares por año.
El coloso del comercio electrónico ruso ha sido objeto de sanciones internacionales tras el inicio de las operaciones de Moscú contra Ucrania a principios del 2022 y el gobierno de Polonia señaló por entonces que le imponía castigos a Wildberries debido a que se trataba del “mayor contribuyente de la Federación Rusa”.
Ahogando al enemigo
La estrategia ucraniana de guerra asimétrica hasta hace poco había tenido como principales objetivos a la infraestructura de hidrocarburos rusa, apuntando principalmente a refinerías, depósitos y terminales de exportación de gas y petróleo, que son la columna vertebral productiva de régimen de Vladimir Putin.
Otros blancos prioritarios de Kiev fueron bases aéreas y navales, sistemas de rastreo y defensa, así como los nodos logísticos y de transporte militares para el abastecimiento en el frente ucraniano.
Es dentro de este último punto que Wildberries adquirió importancia, pues además de ser una plataforma de consumo masivo, el gobierno de Volodimir Zelenski la consideraba una red logística militar paralela.
El medio ucraniano en inglés “The Kyiv Independent” sostiene que la firma minorista rusa ofrece como parte de su catálogo componentes para drones, chalecos antibalas, visores nocturnos y toda una variedad de equipo bélico.
Los medios ucranianos informan que, por ejemplo, una búsqueda simple con la palabra “dron” dentro del buscador de Wildberries muestra un nutrido catálogo de modelos DJI Mavic 3 y Mavic 4, pequeñas aeronaves que son ampliamente usadas —tras su modificación— en el campo de batalla por los dos bandos.
“Kyiv Post” señala que estos productos suponen el 1% del total de productos comercializados, pero si se analiza la facturación anual de la empresa rusa esto “representa un volumen significativo” y que a esto se suman otros drones de uso civil que vienen siendo reconvertidos con uso bélico.
No obstante, la acusación ucraniana de que Wildberries proporciona armamento a las fuerzas rusas no ha sido la única razón detrás de los bombardeos contra los grandes almacenes.
Mikhailo Podoliak, asesor de defensa de Zelenski, ha señalado abiertamente que Ucrania tiene en la mira la gran influencia de la compañía sobre la economía rusa, que es mayor si se tiene en cuenta la cercanía de Wildberries con los grandes bancos de la potencia euroasiática.
