Stephen Miller, el hombre clave de Donald Trump, encargado de la transición en Venezuela junto a Marco Rubio

Stephen Miller, el hombre clave de Donald Trump, encargado de la transición en Venezuela junto a Marco Rubio

Stephen Miller se consolida como una de las figuras más influyentes del trumpismo al asumir un papel clave en la transición de Venezuela mientras impulsa una narrativa que plantea a Groenlandia como un objetivo estratégico para Washington.

El arquitecto ideológico de la transición venezolana

Stephen Miller, uno de los asesores más influyentes y cercanos a Donald Trump, ha pasado de ser un operador ideológico interno a convertirse en una figura clave de la política exterior estadounidense.

Su ascenso coincide con una etapa marcada por decisiones de alto impacto geopolítico, entre ellas, su rol en la transición política de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y su respaldo a una narrativa que plantea la anexión de Groenlandia como un objetivo estratégico de Estados Unidos.

Según revelaron medios norteamericanos, Trump encomendó a Miller, junto al secretario de Estado, Marco Rubio, y al secretario de Defensa, Pete Hegseth, la coordinación del proceso de transición en Venezuela, una tarea que implica rediseñar el equilibrio de poder en Caracas bajo la tutela directa de Washington.

La decisión confirma el peso político de Miller dentro del círculo más cerrado del presidente y refuerza la idea de que la Casa Blanca apuesta por un control firme, más que diplomático, del proceso venezolano, sin comprometerse, al menos por ahora, con un calendario claro de elecciones.

Desde su paso por la primera administración Trump, el funcionario ha defendido una visión de política exterior basada en la supremacía estratégica de Estados Unidos y en el uso del poder como herramienta de disuasión.

Fuentes citadas por El Comercio coinciden en que Miller no actúa solo como coordinador técnico, sino como garante ideológico de que la transición responda a los intereses de Washington, particularmente en materia de seguridad, control territorial y recursos energéticos.

Groenlandia y la lógica del control territorial

Ese mismo enfoque se refleja en las declaraciones de Miller sobre Groenlandia.

En entrevistas recientes recogidas por Euronews y The Washington Post, el asesor afirmó que la isla ártica “debería formar parte de Estados Unidos”, minimizando la oposición internacional.

Además, sugirió que ningún país enfrentaría militarmente a Washington por ese territorio actualmente bajo soberanía danesa.

Las palabras provocaron una reacción inmediata en Europa. Gobiernos como los de Dinamarca, Francia y Alemania reiteraron que el futuro de Groenlandia solo puede decidirlo su población.

Expertos en relaciones internacionales advierten que este tipo de retórica tensiona la cohesión de la Otan y desafía principios básicos del derecho internacional.

Para observadores expertos en el tema, el hilo conductor entre Groenlandia y Venezuela es claro: ambos casos revelan una política exterior que prioriza el control estratégico de territorios clave, ya sea por su ubicación geográfica o por sus recursos.

Es una posición que encuentra en Stephen Miller a uno de sus principales impulsores.

Su creciente protagonismo sugiere que, bajo la nueva administración Trump, Estados Unidos está dispuesto a redefinir sus límites de influencia, incluso a costa de fricciones con aliados históricos.

En ese escenario, el ascenso de Stephen Miller no es un detalle menor, sino una señal de hacia dónde se dirige la política exterior de Estados Unidos: una estrategia que combina control político, presión militar y ambiciones territoriales abiertas.

Leave a Reply