El tercer capítulo de la serie documental impulsada por Amanda y Tamia Villavicencio, hijas del excandidato presidencial Fernando Villavicencio, pone el foco en lo que describen como una presunta operación posterior al magnicidio destinada a modificar testimonios, construir versiones favorables a los investigados y desacreditar el proceso judicial. La nueva entrega se titula “No hay crimen perfecto” y forma parte de una producción de cuatro capítulos sobre el asesinato ocurrido el 9 de agosto de 2023, en Quito.
La producción de La Fuente – Periodismo de Investigación, de más de 13 minutos, sostiene que después del asesinato se habrían desplegado varias maniobras para “cambiar testimonios, captar testigos, construir versiones” y controlar el relato alrededor del caso. El capítulo reconstruye estos señalamientos a partir de dispositivos, audios, testimonios y documentos incorporados al expediente del denominado caso Magnicidio FV.
Uno de los ejes abordados es el papel de Marcelo Lazo, quien compartió prisión con el narcotraficante Leandro Norero. El audiovisual revisa información proveniente de su teléfono, incorporado al expediente por la defensa de Xavier Jordán, y cuestiona las circunstancias en las que surgieron distintas versiones sobre las motivaciones y responsabilidades detrás del asesinato. La serie presenta estos elementos como parte de una primera maniobra orientada, según su tesis, a captar o modificar testimonios.
El documental identifica además una segunda supuesta estrategia: construir documentos y versiones que pudieran favorecer a los procesados. Entre los elementos mencionados consta una grabadora de audio que fue entregada al proceso por la defensa de José Serrano en noviembre de 2025. En ese dispositivo existiría una conversación en la que intervienen, entre otras personas, Xavier Jordán, María Paula Christiansen y René…, material que la producción analiza dentro de su hipótesis sobre los intentos por modificar la narrativa del caso.
Una tercera línea se concentra en lo que la producción denomina el intento de “controlar el relato político”. Para ello expone grabaciones encontradas en dispositivos del expolicía Rodney Rengel, quien rindió testimonio anticipado dentro del proceso. Una pericia policial sobre tres memorias USB incorporadas bajo cadena de custodia documentó reuniones en las que se discutían acciones para cuestionar elementos de la investigación, gestionar información y coordinar estrategias comunicacionales y políticas. El informe pericial, según una investigación publicada por Infobae, transcribe el contenido de los dispositivos, pero no determina por sí mismo responsabilidades penales.
Rengel declaró dentro del proceso y, según Amanda Villavicencio, habría ratificado la existencia de reuniones presenciales y virtuales con figuras políticas y personas vinculadas al caso. Tras ese testimonio, el expresidente Rafael Correa reconoció públicamente haber tenido contacto con Rengel y señaló que este le pidió ayuda; además, solicitó que los audios sean difundidos íntegramente. Estos hechos forman parte de una controversia que actualmente es analizada dentro de un proceso penal todavía abierto.
La serie documental comenzó a difundirse el 2 de agosto de 2026. Sus creadoras han explicado que los cuatro capítulos buscan presentar al país los elementos que, desde su condición de acusadoras particulares, consideran relevantes para establecer quiénes planificaron y ordenaron el asesinato de su padre. El primer episodio abordó la hipótesis sobre los autores intelectuales, mientras las entregas posteriores profundizan en documentos, chats, testimonios y pericias que constan en el expediente.
