Misil iraní impacta contra la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén: «Traspasaron todos los límites»

Misil iraní impacta contra la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén: «Traspasaron todos los límites»

Cientos de millones de personas en todo el mundo, muy en especial cristianos, están atónitos y preocupados porque fragmentos de un misil iraní cayeron este lunes cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro, uno de los lugares más sagrados de Jerusalén. Las imágenes de misiles disparados hacia la ciudad, venerada por cristianos, judíos y también musulmanes, causaron asombro e indignación. Tras el hecho, surgió una ira global ante la falta total de respeto por la santidad del lugar.

El Santo Sepulcro de Jerusalén permanece cerrado desde el pasado 28 de febrero, debido al clima de inseguridad por la guerra en Irán. Es una situación inédita que impide la celebración de misas y liturgias en la zona, donde la tradición cristiana sitúa la crucifixión y resurrección de Jesús. Según informó Vatican News, el gran portón de dos hojas que protege desde hace siglos la entrada al Santo Sepulcro nunca había permanecido cerrado tanto tiempo de forma continua.

La situación coincide además con el tiempo de Cuaresma, periodo de preparación espiritual que conduce a la Semana Santa y que tradicionalmente se vive en Jerusalén recorriendo la Vía Dolorosa, el camino que recuerda la Pasión de Cristo hasta el Gólgota. La prolongación de esta situación hace temer que las celebraciones del Triduo Pascual, el momento central del calendario litúrgico, puedan verse afectadas. Dignatarios cristianos en Israel realizan gestiones ante las autoridades para obtener el permiso de celebrar la Semana Santa en el interior del santuario que custodia el Gólgota y la tumba vacía de Cristo.La Iglesia local insiste en la importancia de mantener la presencia cristiana en la que es considerada la Iglesia Madre de todas las Iglesias, recordando además las palabras de san Juan Pablo II al inicio de su pontificado: «No tengan miedo. Abran, más aún, abran de par en par las puertas a Cristo».

amientos que vive la región han generado, según un informe publicado por Vatican News, un profundo temor entre las comunidades. La presión por la inseguridad levanta «muros invisibles» entre las personas, alimentados por el miedo al otro y la violencia que continúa marcando la vida actual en Oriente Medio.

El cielo de la región sigue cruzado por misiles, drones y ataques que no distinguen entre pueblos o religiones, y que destruyen vidas, historia y naturaleza. Ante esta situación, la Iglesia insiste en trabajar por la paz. Durante el Ángelus del cuarto domingo de Cuaresma, el Papa León XIV pidió con firmeza un alto el fuego, expresando el dolor por el sufrimiento que continúa golpeando la región. El Pontífice invitó también a los cristianos a «abrir los ojos» y a vivir una fe que no permanezca indiferente ante el dolor del prójimo. La Iglesia afirma que, aunque el conflicto levante barreras, los cristianos están obligados a derribar esos muros mediante la verdad, la esperanza y el amor a todos.

Fragmentos del misil iraní interceptado sobre la Ciudad Vieja impactaron en la zona de la escuela primaria Custodia de Tierra Santa, cerca de la Puerta de Iafo (Jaffa). El padre Ibrahim Faltas se lamentó diciendo: «¡Cuánto dolor en esta tierra bendita!».

Más allá de lo imaginable

Irán sobrepasó todos los límites: lanzó un misil a la Ciudad Santa, Jerusalén, cuyos fragmentos llegaron a caer cerca de la Basílica del Santo Sepulcro y de la explanada de las mezquitas, que alberga la mezquita Al-Aqsa (la tercera más sagrada del islam) y el santuario islámico de la Cúpula de la Roca, además del Muro de los Lamentos, el sitio más sagrado del judaísmo y resabio del Segundo Templo.

En el contexto de la guerra entre la coalición formada por Estados Unidos e Israel contra el régimen chií de los ayatolásIrán se dedica a bombardear todo lo que puede y a todos los países a su alcance. Según el guía español Manuel Giménez, «el régimen de los ayatolás ha traspasado todos sus límites» –nunca había bombardeado Jerusalén– y además «lanzó un misil sobre la Ciudad Vieja, cuyos fragmentos llegaron a caer cerca del Santo Sepulcro, fundamental para el pueblo cristiano».

misil iraní impacta contra la Iglesia del Santo Sepulcro
Un misil iraní impacta contra la Iglesia del Santo Sepulcro. Foto: RRSS

Según ha informado la Administración israelí, «el ataque a los lugares más sagrados de las tres religiones demuestra una vez más la naturaleza oscura y asesina» del régimen de los ayatolás. «Semejante acción no sólo es bárbara, sino además sin precedentes: representa una violación de los valores compartidos por todos los pueblos civilizados y debe ser condenada enérgicamente». Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Oren Marmostein, señaló en rueda de prensa: «Estamos aquí junto a la Iglesia del Santo Sepulcro. Un misil del régimen iraní, un misil balístico procedente de Irán, impactó en este lugar».

También hubo impactos dirigidos contra zonas de la Ciudad Vieja, en partes del barrio judío y cerca del Monte del Templo. Básicamente, toda la Ciudad Vieja está en peligro debido a estos misiles disparados contra la población civil y, ahora, contra los lugares sagrados de Jerusalén. Agregó: «Están atacando a musulmanes, están atacando a cristianos y están atacando a judíos. Imaginen lo que habría pasado si ese misil balístico que cayó a pocos metros hubiera impactado directamente en este lugar santo. Sería una pesadilla».

Pero es que, además, muy cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro se encuentra la explanada de las mezquitas, que alberga la Mezquita Al-Aqsa y el santuario Cúpula de la Roca. La Ciudad Vieja de Jerusalén, amurallada en la Edad Media, vivió momentos de pánico cuando fragmentos del misil cayeron sobre la escuela primaria de la Custodia de Tierra Santa. El edificio estaba vacío y no se reportaron heridos, pero el incidente ha provocado gran preocupación entre los residentes.

El padre Ibrahim Faltas, director de las escuelas de la Custodia de Tierra Santa, relató el incidente, enfatizando la gravedad de la situación: «Incluso la Ciudad Vieja de Jerusalén se ha visto afectada por la violencia que asola Oriente Medio». Según el fraile, los fragmentos caídos representan un grave peligro: «Son trozos de metal pesado que llegan a gran velocidad y pueden matar y destruir». Afortunadamente, «la escuela no estaba abierta… estaba vacía porque no ha habido clases desde el 28 de febrero. No sufrimos muchos daños y, gracias a Dios, no había niños, profesores ni personal en la escuela. Habría sido una tragedia».

El padre también destacó un problema estructural en la Ciudad Vieja: «Quienes viven allí no tienen suficientes lugares donde refugiarse». Otro incidente ocurrió en el Campo de los Pastores, en Beit Sahour, donde un misil cayó cerca de la capilla. «No alcanzó a nadie ni causó daños», dijo el sacerdote, «pero la sola idea de lo que podría haber sucedido es aterradora».

En sus comentarios, el franciscano también denunció el drama humano del conflicto: «Los misiles y los drones son las manos y los brazos de quienes no quieren ver la desesperación en los ojos de una humanidad destruida, de quienes no tocan los cuerpos inocentes, sin vida y sin culpa, de quienes no escuchan el grito silencioso de dolor de los niños».

Jerusalén vive días de tensión. El área está cerrada; quienes no residen en la Ciudad Vieja no pueden entrar por las puertas que la rodean. Durante dos semanas, la Ciudad Santa no ha podido acoger las oraciones de los creyentes de las tres religiones monoteístas, afirma el fraile. Las restricciones afectan a todos los ritos religiosos: el Santo Sepulcro y el Cenáculo permanecerán cerrados, al igual que el Monte del Templo. Vivir en paz y seguridad es el deseo más anhelado por la gente.

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