El jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, aseguró que el activismo militar de Estados Unidos trasciende las fronteras de Irán.
Según el ministro, las recientes declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, sugieren una intención de administrar directamente a la nación persa, replicando modelos de gobernanza externa ya planteados para Venezuela.
Lavrov extendió esta preocupación hacia el Caribe, afirmando que Washington ensaya actualmente un plan de control similar para Cuba.
Para el Kremlin, estas acciones representan apenas el inicio de una serie de maniobras destinadas a someter a gobiernos ajenos a los intereses de la Casa Blanca.
El ministro subrayó que el presidente Donald Trump y su gabinete admiten abiertamente su desapego hacia los principios de la ONU.
Según esta visión, la política exterior estadounidense se guía exclusivamente por el beneficio propio, descartando el marco legal que rige la convivencia entre naciones.
Solidaridad con Cuba y Venezuela
Rusia mantiene una postura de condena firme ante los ataques coordinados por Estados Unidos e Israel.
En este contexto, Lavrov demandó la liberación del apresado líder venezolano, Nicolás Maduro, y exigió a Washington la renuncia inmediata al bloqueo naval que asfixia a Cuba.
La vinculación de estos escenarios busca presentar a Estados Unidos como una potencia que desprecia el derecho internacional.
Lavrov utilizó estas acusaciones para intentar equilibrar la balanza frente a las críticas que Rusia recibe por su propia campaña militar en Ucrania, señalando una supuesta doble moral en el bloque occidental.
El diplomático resaltó además la división interna en la alianza atlántica. Mencionó específicamente el distanciamiento de Francia y el Reino Unido respecto a la operación militar en Irán, interpretando este alejamiento como una señal de debilidad en el respaldo europeo a la estrategia de Trump.
Ausencia de pruebas y cese de fuego
Lavrov cuestionó el argumento central de la ofensiva: el desarrollo de armamento nuclear por parte de Teherán.
Aseguró carecer de evidencias que confirmen tales avances científicos con fines bélicos, calificando las justificaciones de Estados Unidos e Israel de infundadas.
Ante la escalada de violencia, el ministro llamó a detener tanto los bombardeos extranjeros contra Irán como las respuestas armadas de Teherán hacia los países del golfo Pérsico.
La estabilidad de la región depende, según Moscú, del retorno a una diplomacia que reconozca la soberanía de los Estados involucrados.
Rusia se posiciona así como un observador crítico que intenta frenar lo que denomina una campaña de administración forzada de otros países.
La retórica de Lavrov busca consolidar un frente de resistencia diplomática que evite la consolidación del control estadounidense en puntos estratégicos del mapa global.

