En medio de la escalada de tensiones en Oriente Medio, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tomó una decisión crucial sobre el petróleo que llega a Cuba después de asegurar que estudia una “toma de control amistosa” de la isla.
Varios negocios privados de Cuba realizaron las primeras importaciones de combustible ante la escasez que vive la isla, provocada por las presiones de Estados Unidos, según confirmaron varias fuentes a la AFP el lunes 2 de marzo.
Washington, que aplica un bloqueo energético de facto a La Habana, precisó la semana pasada que autoriza la venta de petróleo y gas a Cuba, siempre y cuando las empresas se aseguren de que el combustible irá a manos de ciudadanos y empresas del sector privado.
El dueño de una empresa privada cubana le afirmó a la AFP, bajo anonimato, que había realizado la primera importación de un isotanque (un contenedor empleado para transportar combustible) desde Estados Unidos.
El empresario, que se dedica a la venta mayorista de alimentos, contó que el isotanque llegó a finales de la semana pasada al puerto cubano de El Mariel, a unos 50 kilómetros al oeste de La Habana, y ya lo transportó hasta la capital para comenzar a usarlo.
“Ya lo puedo usar”, comenta la fuente, que realiza las gestiones para “garantizar el próximo” envío de otro isotanque, luego de que a inicios de febrero y por primera vez en casi 70 años, la isla comunista autorizó la importación de combustible por vías privadas.
Los esfuerzos del presidente Trump por ayudar a negocios como mercados de alimentos y compañías de transporte a paliar la aplastante escasez de petróleo señalan lo que, según los expertos, es una estrategia para reforzar al pequeño sector privado del país, en dificultades, al tiempo que se sortea al gobierno comunista que Estados Unidos busca destituir, dice el NY Times.
La crisis energética que ya enfrentaba Cuba se agudizó en enero, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, bloqueó los envíos de petróleo venezolano hacia la isla tras la captura de Nicolás Maduro por las fuerzas especiales de Estados Unidos.
Aunque Washington suavizó ahora su veto a las exportaciones de petróleo a Cuba, incluido el venezolano, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que la isla debe cambiar “drásticamente” y culpó a sus dirigentes de la crisis económica y energética que sufre la nación caribeña.
Rubio advirtió, sin embargo, que las sanciones serían restablecidas si el petróleo termina en manos de empresas controladas por el gobierno o instituciones militares, que dominan la economía de la isla.
“Cuba necesita cambiar. Necesita cambiar drásticamente porque es su única oportunidad para mejorar la calidad de vida de su pueblo”, declaró Rubio a la prensa.
Con información de AFP*

