
Este miércoles, 27 de agosto, se reportó un trágico tiroteo en un colegio católico de la ciudad de Minneapolis, ubicada en el estado de Minnesota, en Estados Unidos. Las autoridades anunciaron que dos menores, de ocho y diez años, fallecieron.
Un estudiante de la Escuela Católica Annunciation, identificado como Weston Halsne, de 10 años, detalló al medio local WCCO News el momento de pánico que vivió en la mañana de este miércoles.
“Mi amigo Víctor me salvó. Se echó encima de mí. Pero lo golpearon”, dijo, en referencia a un compañero de clase que lo salvó de ser alcanzado por una bala. “Tenía mucho miedo por él. Pero creo que ahora está bien”.
“Espero que estés bien y estoy rezando por ti”, le envió sus buenos deseos a su amigo.
El tiroteo tuvo lugar en la iglesia del colegio, mientras que los estudiantes asistían a una misa matutina.
Horas más tarde de la tragedia, los agentes del FBI que acudieron a la zona identificaron al tirador como Robin Westman, de 23 años, quien falleció en el lugar por una herida de bala autoinfligida.
Según un reportaje del medio estadounidense CNN, Westman se graduó de la institución católica en 2017.
El menor que fue entrevistado por la prensa, Halsne, explicó que estaba sentado cerca de una de las ventanas por las cuales el sospechoso disparó varias veces. El testigo aseguró que, en cuanto se escucharon los disparos, se escondió bajo la silla junto con su amigo.
Víctor, como lo identificó su compañero, se abalanzó sobre él y recibió un disparo en la espalda.
Además, agregó que al salir del colegio pudo encontrarse con su mamá, que estaba a la espera de él tras el informe de la emergencia. “Estaba feliz, porque tenía miedo de no verla. No sabía qué estaba pasando, estaba en shock”, dijo.
Minutos después del tiroteo, los estudiantes fueron traslados al gimnasio del colegio para esperar a las autoridades de emergencia, ser tendidos por los médicos y poder salir de la institución.
Otro alumno, de quinto grado —según el informe del medio local mencionado—, aseguró que en la institución se habían llevado a cabo varios simulacros en caso de que se presentara un tiroteo, pero indicó que nunca esperó que este se presentara en medio de una misa.
El director del FBI, Kash Patel, publicó en su perfil de X que los agentes están investigando los hechos como “un acto de terrorismo interno y un crimen de odio contra los católicos”.