Tacones golpeando el asfalto, risas, caídas controladas y aplausos marcaron la mañana del 31 de diciembre en Quito. Más de 100 viudas se tomaron la avenida Amazonas en la carrera ‘Corramos con tacos Deuna’, una competencia de 500 metros que convirtió una tradición popular en un espectáculo urbano de fin de año.
Una carrera que mezcló humor, tradición y calle
La competencia partió desde la avenida Ignacio de Veintimilla y concluyó en la intersección de la Avenida Colón y Amazonas, donde se instaló la tarima principal. Vestidos llamativos, pelucas de colores, maquillaje exagerado y tacones de al menos cinco centímetros fueron parte del uniforme obligatorio.
Entre tropiezos, carcajadas y gestos teatrales, la carrera se vivió como una extensión del ritual con el que cada diciembre las viudas salen a despedir al año que muere, ahora en formato deportivo y festivo.
El público, protagonista silencioso
A lo largo del recorrido, cientos de transeúntes, familias y visitantes se apostaron en las aceras para alentar a los corredores. La escena convirtió a la avenida Amazonas en un corredor cultural improvisado, donde la tradición popular se mezcló con la celebración urbana de fin de año.
Premios y cierre festivo
Tras completar el recorrido, se realizó la premiación. El primer lugar recibió USD 300, el segundo USD 200 y el tercero USD 100. Todas las viudas participantes obtuvieron un ‘kit’ especial como reconocimiento por su participación.
La iniciativa fue impulsada por Deuna, que se sumó a una celebración que sigue vigente en distintas ciudades del país y que, en los últimos años, ha ganado espacio como uno de los momentos más esperados del cierre del año.

