Estados Unidos está presionando al gobierno de México para que autorice la participación directa de fuerzas estadounidenses en el combate contra los carteles del narcotráfico.
Según reveló The New York Times en un informe que cita a funcionarios de ambos países, describe negociaciones sensibles en materia de seguridad binacional.
Presión inédita desde Washington
En los últimos días, Estados Unidos ha redoblado una presión sin precedentes sobre el gobierno de México, para que permita la intervención directa de fuerzas estadounidenses en operativos contra los carteles del narcotráfico dentro de su territorio.
Este hecho ha encendido las alarmas diplomáticas y suscita profundos debates sobre soberanía, seguridad y la naturaleza misma de la cooperación bilateral en materia de crimen organizado.
La propuesta estadounidense, según funcionarios anónimos citados por el diario neoyorquino, no se limita a un apoyo logístico o de capacitación tradicional, sino que el gobierno de Washington estaría pidiendo formalmente que militares o personal de operaciones especiales acompañen a las fuerzas mexicanas en incursiones y en la desarticulación de laboratorios de fentanilo, uno de los principales problemas de seguridad que enfrenta Estados Unidos en la última década.
Esta solicitud se habría renovado en las últimas semanas, especialmente después de la reciente operación estadounidense que terminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, según la misma fuente.
La presión desde Washington se da en un contexto de escalada retórica por parte de altos funcionarios estadounidenses.
Por otra parte, presidente Donald Trump ha afirmado en medios como Fox News que los carteles “están gobernando México” y ha sugerido que Estados Unidos podría incluso golpear objetivos en tierra mexicana como parte de sus esfuerzos contra los grupos delictivos.
Este tipo de declaraciones, poco comunes en el tono diplomático tradicional, reflejan una política más agresiva hacia la criminalidad transnacional, aunque todavía sin un mandato legal claro para operaciones fuera del territorio estadounidense.
Del lado de México, la respuesta ha sido firme en defensa de su soberanía nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum ha descartado enfáticamente que se permita una intervención militar estadounidense en el país y ha reiterado que cualquier cooperación en materia de seguridad debe respetar estrictamente el marco de la soberanía mexicana.
Aun tras conversaciones descritas como “buenas” con Trump sobre temas de seguridad y narcotráfico, Sheinbaum insistió en preservar la autonomía jurídica y operativa de México en el combate al crimen organizado.
La importancia del informe del New York Times
El informe cobra importancia al revelar un cambio significativo en la estrategia de los Estados Unidos frente al narcotráfico.
Según el New York Times, Washington ya no se limita a la cooperación tradicional que incluye inteligencia, capacitación o apoyo logístico, sino que está explorando abiertamente la posibilidad de una participación directa de sus fuerzas en México, algo inédito en el marco reciente de la relación bilateral.
Además, pone en evidencia tensiones profundas entre ambos gobiernos. El reporte muestra que, aunque existe diálogo constante en materia de seguridad, hay líneas que México no está dispuesto a cruzar, especialmente aquellas relacionadas con la presencia de fuerzas extranjeras en su territorio, un tema altamente sensible tanto política como históricamente.
El informe ilustra la presión interna que enfrenta Estados Unidos, particularmente por la crisis del fentanilo.
Al exponer estas gestiones, el New York Times deja claro que la urgencia de Washington por frenar el tráfico de drogas está influyendo directamente en su política exterior hacia México.
Finalmente, su relevancia radica en que anticipa un posible punto de inflexión en la cooperación en seguridad entre ambos países.
Aunque no hay acuerdos concretos, el solo hecho de que esta opción esté sobre la mesa y haya sido confirmada por fuentes gubernamentales al diario, indica que el debate ha escalado a un nivel que podría redefinir la relación bilateral en los próximos meses.

