Son horas cruciales para los presos políticos en Venezuela. Desde el jueves 8, familiares de los detenidos se mantienen expectantes por noticias de su liberación. Muchos permanecen en los alrededores de cárceles y otros centros de reclusión a la espera de que el gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez cumpla su palabra y ejecute las excarcelaciones, algo que hasta ahora se ha hecho de forma insuficiente.
La atención internacional se posó sobre los presos políticos luego de que Nicolás Maduro fuera derrocado el 3 de enero en un operativo militar lanzado por Estados Unidos en Caracas. Cinco días después de su caída y en medio de una gran presión de Washington, Jorge Rodríguez, jefe de la Asamblea Nacional de Venezuela y hermano de la mandataria interina, anunció “la liberación masiva de presos”, entre venezolanos y extranjeros.
Sin embargo, el balance de las excarcelaciones es “fatal” y la represión continúa, denunciaron el martes 13 sus familias, que exigieron mayor celeridad en su liberación. “No puede haber transición en Venezuela si no hay libertad plena e incondicional de todos los presos políticos”, dijo Diego Casanova, representa del Comité por la Libertad de los Presos Políticos, en una rueda de prensa.
El lunes 12, el régimen anunció que 116 presos políticos -que no identificó- habían recuperado la libertad. Sin embargo, hasta el martes 13, la ONG Foro Penal y la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), que agrupa a la oposición mayoritaria, habían confirmado entre 56 y 76 excarcelaciones.
Hasta el 5 de enero, antes de los anuncios de excarcelación, Foro Penal contabilizaba 806 presos políticos en el país, de los cuales 86 eran extranjeros o venezolanos con doble nacionalidad.
Entre los liberados confirmados ayer hay al menos 13 ciudadanos extranjeros y venezolanos con doble nacionalidad. Algunos de ellos son Sofía Sahagún, española y venezolana; Biagio Pilieri, italovenezolano y colaborador de la líder opositora María Corina Machado; y Harari Yaacob Eliahu, preso con doble nacionalidad israelí y argentina.
“La represión que los llevó a las cárceles en la que están hoy continúa, incluso el balance que hoy podemos hacer es fatal”, dijo Casanova. “Hoy vemos que en el país continúan más de 1.000 personas detenidas injustamente”, agregó.
Muchos sin libertad plena
Los líderes opositores venezolanos María Corina Machado y Edmundo González Urrutia denunciaron en un comunicado el incumplimiento del anuncio de excarcelaciones y destacaron que la información divulgada por el régimen “no se corresponde con la realidad”.
“Cada día en prisión cuenta. La vida y salud de cientos de personas está en juego”, añade el texto.
Las familias y ONG denuncian que cientos de presos políticos han sido sometidos a condiciones inhumanas y torturas por oponerse al régimen. Por ello piden que Estados Unidos muestre que la liberación de los detenidos es una prioridad en este periodo de transición.
María Puerta Riera, politóloga venezolana y profesora de Gobierno Americano en el Valencia College (Orlando), destaca que el régimen está muy por detrás de lo prometido y que las condiciones de las excarcelaciones son la prueba.
“Ha habido aclaratorias por parte de activistas y defensores de derechos humanos que señalan que estas son excarcelaciones, pero no son liberaciones porque quienes están saliendo excarcelados no tienen libertad plena. Casi todos tienen prohibición de declarar a medios y algunos no pueden salir del país. Estas no son ni remotamente las peticiones de los familiares y defensores de quienes han estado presos bajo el régimen de Maduro”
Delcy Rodríguez en una posición delicada
A este punto es claro que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene mucho más margen de maniobra que Delcy Rodríguez, que no solo enfrenta amenazas internas, sino que está bajo la presión creciente de Washington.
¿Qué medidas puede tomar EE.UU. si la presidenta encargada no cumple con la liberación masiva de presos políticos?
Para Luis Nunes, analista venezolano radicado en Perú, si Delcy Rodríguez no obedece las órdenes de Trump es muy probable que sea reemplazada.
“Donald Trump es un hombre pragmático, un negociador. Si Delcy Rodríguez no le sirve como operadora cooperante, simplemente buscará a otro y la cambiará. Es una pieza de recambio. Si Delcy no le sirve a los intereses norteamericanos, simplemente la van a cambiar. Lo que no se sabe es por quién”, dice a este Diario.
El experto considera que el futuro de Delcy Rodríguez es incierto y precario y no cree que sea a largo plazo. “Ella no va a poder seguir con este doble discurso de hablarle bien a la gente de su partido respecto al posible regreso de Maduro y pegarle a Estados Unidos y por otra parte hablar todos los días con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio. Esa narrativa de doble cara engañosa se va a caer en cualquier momento”, señala.
Puerta añade que si Trump se siente insatisfecho con la gestión del gobierno interino seguirá aumentando la presión a través de medidas económicas, a las que podría sumar una demostración de fuerza.
“No me atrevo a asegurar que él no vaya a utilizar de nuevo algún ataque militar porque lo hizo cuando muchos decíamos que no iba a llegar tan lejos. Sin embargo, hay voces en Estados Unidos, incluyendo dentro del Partido Republicano, que se están expresando de manera muy clara al decir que se oponen a cualquier nueva intervención o ataque militar”, apunta.
Más allá de eso, Puerta resalta que la carta que está jugando la administración de Trump para Venezuela es la de una transición dentro del chavismo. “La salida democrática vista con ese enfoque probablemente será un proceso muy lento, muy difícil de lograr. En Venezuela hay un régimen político que fue construido por el chavismo. Eso no solamente sigue ahí, sino que hoy tiene al frente a Delcy Rodríguez”, comenta. «Diario El Comercio. Todos los derechos reservados.»

