En un operativo que ha conmocionado a Brasil, Sérgio Antonio Lopes, piloto de 60 años de la aerolínea Latam, fue arrestado en el Aeropuerto de Congonhas, en São Paulo.
El lunes 9 de febrero, agentes de la Policía Civil irrumpieron en la cabina del avión LA3900 con destino a Río de Janeiro con el objetivo de capturar a Lopes.
El procedimiento que se realizó en presencia de pasajeros y tripulación se dio luego de que Lopes fuera acusado de, presuntamente, liderar una aberrante red de explotación sexual con más de 10 años de historia.
Sérgio Antonio Lopes, con más de 30 años de carrera como piloto, llevaba también varios años en la reconocida aerolínea.
Tras el arresto, el vuelo pudo despegar sin contratiempos con otro piloto.
Así fue la captura
Aberrante red de explotación
La investigación en contra de Lopes inició en octubre de 2025, luego de que las autoridades recabaran pruebas clave entre las que figuran registros digitales incautados, que revelan al menos diez víctimas identificadas, algunas abusadas desde los ocho años.
Las autoridades lograron comprobar que Lopes usaba documentos falsos de adultos para llevar a las niñas a moteles, donde las sometía físicamente. Una de las víctimas reciente presentaba golpes de la semana previa.
Otros indicios incluyen pagos en efectivo, medicamentos, alquileres y hasta televisores entregados a familias para silenciar tanto a la familia como a las víctimas. La Policía no descarta más arrestos conforme analiza estos dispositivos.
Según las autoridades, la organización que lideraba Lopes lleva activa cerca de diez años y operaba de forma permanente a través de reclutamiento menores vulnerables, prostitución forzada, violaciones reiteradas y difusión de pornografía.
Los cargos en su contra incluyen trata de personas, corrupción de menores, asociación criminal, uso de documentos falsos y coacción.
Entre las víctimas se encuentran niñas de 10, 12 y 14 años entregadas por una abuela a cambio de dinero. Lopes no solo coordinaba, sino que participaba directamente en los abusos, explotando su posición para trasladar víctimas sin levantar sospechas.
La red usaba métodos de control como pagos y amenazas, afectando barrios pobres de São Paulo.
Tras el arresto, la esposa de Lopes ha pedido apoyo psicológico, mientras la Justicia prepara su audiencia. Mientras tanto la Policía Civil continúa buscando víctimas y cómplices en el aberrante caso que estremece a Brasil.

