En un pronunciamiento público, el mandatario acusó a Washington de justificar la medida con argumentos falsos y de buscar un estrangulamiento deliberado de la economía cubana. Según Díaz-Canel, Estados Unidos actúa bajo “un pretexto mendaz y vacío de argumentos” con el objetivo de “asfixiar la economía cubana imponiendo aranceles a países que soberanamente comercien petróleo con Cuba”.

El gobernante también arremetió contra funcionarios estadounidenses que, en su opinión, minimizan el impacto de las sanciones. “¿Acaso no decían el secretario de Estado y sus arlequines que el bloqueo no existía? ¿Dónde están los que aburren con sus falsas historias de que es un simple ‘embargo al comercio bilateral’?”, cuestionó, en referencia a la postura oficial de Washington sobre su política hacia la isla.
Díaz-Canel cerró su intervención con un mensaje alineado con la retórica habitual del Gobierno cubano, al afirmar que la nueva decisión de la Casa Blanca confirma “la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales”.
Entre las razones que dio la Casa Blanca para la motivación de la decisión para las sanciones a los países que colaboren con la dictadura está que, según se manifiesta por el gobierno Trump, Cuba está en contra de los intereses regionales de los Estados Unidos.
“El régimen comunista cubano apoya el terrorismo y desestabiliza la región mediante la migración y la violencia. El régimen comunista persigue y tortura a sus oponentes políticos; niega al pueblo cubano la libertad de expresión y de prensa; se aprovecha corruptamente de su miseria; y comete otras violaciones de derechos humanos”, dice el comunicado de la Casa Blanca
La reacción presidencial se produjo varias horas después de que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunciara públicamente lo que calificó como un “brutal acto de agresión” por parte de Estados Unidos. Fue el jefe de la diplomacia cubana quien abrió la respuesta oficial, alertando que la administración Trump pretende “imponer un bloqueo total a los suministros de combustible” y empujar al país “a condiciones de vida extremas”.

Rodríguez sostuvo que Washington estaría recurriendo al “chantaje” para presionar a terceros países a sumarse a su política de aislamiento contra Cuba, mediante la amenaza de “aranceles arbitrarios y abusivos”. De acuerdo con un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), la orden ejecutiva se apoya en “una larga lista de mentiras que pretenden presentar a Cuba como una amenaza que no es”.
En ese mismo documento, el régimen cubano insistió en que “la única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad de la región” es el propio Gobierno estadounidense.
La orden ejecutiva firmada por Trump declara a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos y otorga facultades a los secretarios de Comercio y de Estado para sancionar a países que mantengan intercambios energéticos con la isla.
El texto acusa al régimen de La Habana de facilitar operaciones de inteligencia de Rusia y China, albergar organizaciones como Hamas y Hezbollah, y contribuir a la desestabilización regional a través de la “migración y la violencia”.
Según fuentes citadas por The Wall Street Journal, la medida forma parte de una estrategia orientada a acelerar un cambio de régimen en Cuba, bajo la premisa de que “la isla está a punto de caer” y que el margen de acción es limitado.
Además, entre las razones que dio la Casa Blanca para la motivación de la decisión para las sanciones a los países que colaboren con la dictadura está que, según se manifiesta por el gobierno Trump, Cuba está en contra de los intereses regionales de los Estados Unidos.
“El régimen comunista cubano apoya el terrorismo y desestabiliza la región mediante la migración y la violencia. El régimen comunista persigue y tortura a sus oponentes políticos; niega al pueblo cubano la libertad de expresión y de prensa; se aprovecha corruptamente de su miseria; y comete otras violaciones de derechos humanos”, dice el comunicado de la Casa Blanca

