Rafael Correa espiaba a la sociedad civil para tener bajo control a los opositores

La Secretaría Nacional de Inteligencia de Ecuador vigiló a la sociedad civil durante el mandato del expresidente Rafael Correa. La conocida como Senain tenía establecido un plan de trabajo minucioso e individualizado para vigilar el entorno personal, familiar y profesional de políticos de oposición, periodistas, empresarios, organizaciones sociales e indígenas, tuiteros e incluso de miembros de su propio gobierno, con el fin de controlar a los personajes tóxicos y defender la estabilidad democrática de la República.

Esta policía de inteligencia política era parte de uno de los tres departamentos que constituyen la Senain: el de Democracia y Gobernabilidad. Los otros dos, según el decreto emitido por Rafael Correa en 2008 para crear la Senain, se centran en implicaciones económicas -como el contrabando o la falsificación de billetes- y de seguridad y justicia -contra el narcotráfico o la venta de armas-. El objetivo era defender “el imperio de la democracia”.

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Y para ello, había que espiar y elaborar fichas individualizadas de personajes y de iniciativas políticas o sociales que pudieran representar una amenaza para el proyecto de Gobierno, según ha revelado el Diario Expreso. “Documentos internos de ese organismo demuestran que la Senain espió en la Asamblea Nacional, mantuvo bajo vigilancia el entorno (personal, familiar y de negocios) de los opositores más destacados, rutinariamente emitía informes sobre alianzas y estrategias de la oposición, provincia por provincia y pudo jugar un papel importante en la estrategia electora del movimiento PAIS durante la campaña de 2013”, desvela el periódico ecuatoriano.

La información fue publicada unos días después de que el presidente Lenín Moreno, también de Alianza PAIS, denunciara que había encontrado una cámara oculta activa en el despacho presidencial que Correa había mandado colocar durante su administración.

Esos documentos, fechados entre 2010 y 2014, no recogen el contenido de pinchazos telefónicos, ni correos electrónicos ni conversaciones de chat. Pero dan cuenta de que este tipo de averiguaciones se hacían para que el Gobierno pudiera anticiparse a lo que estuviera sucediendo. Y para ello, según la publicación, se invirtieron hasta 44,4 millones de dólares en implementar el Centro Nacional de Inteligencia, con gastos en obras de infraestructura y compra de equipamiento de última generación para hacer seguimiento telefónico o en redes sociales. Todo lo necesario para cumplir su misión.

Por ejemplo, cuando el colectivo Yasunidos inició una campaña de recolecta de firmas para evitar la explotación del yacimiento petrolero del Parque Yasuní, la Secretaría de Inteligencia, que no se ha pronunciado hasta ahora sobre estas revelaciones, elaboró un informe con fecha de 27 de enero de 2014 sobre el proceso de recolección de firmas y estableció dos posibles escenarios. Posicionándose políticamente: uno positivo, donde la “campaña no tiene acogida en la población” y otro negativo donde el colectivo indígena Yasunidos, definido como organización “tóxica”, conseguía el apoyo popular suficiente para convocar una consulta popular que desbaratara los planes gubernamentales de explotación petrolera.

Para líderes políticos destacados, la policía política tenía una dedicación especial. Y trazaba esquemas de seguimiento sobre sus movimientos diarios, sus personas de contacto y su situación económica. Guillermo Lasso, ex candidato presidencial por el movimiento CREO y líder de la oposición en la última campaña electoral, y el alcalde de Quito, Mauricio Rodas -que le arrebató al partido de Correa el control sobre la capital del país- fueron objeto de seguimientos pormenorizados, hora por hora, que llevaron a la Senain a sospechar incluso de la amplia biblioteca de la Fundación Ecuador Libre de Lasso.

“Me parece indignante que en una democracia se creen organismos para perseguir a los adversarios políticos del partido de gobierno”, protestó el mismo Lasso ante la prensa local. También Rodas se pronunció: “Estamos hablando de acciones de persecución, de espionaje que no solo están reñidas con la ley y los derechos de las personas, sino que afectan a la democracia”. Para el exvicepresidente León Roldos se trata además de un caso de peculado (malversación), porque un organismo que funciona con dinero público no puede ser usado con fines partidistas.

Pero la Senain no solo puso el ojo sobre la oposición. También miró puertas adentro del Gobierno. El vicepresidente Jorge Glas, entonces ministro y después vicepresidente de Correa, también está en la lista de seguimientos y ahora está vinculado por asociación ilícita en la trama de corrupción de Odebrecht. También se investigó al exministro Richard Espinosa que ahora está al frente del Instituto Ecuatoriano de la Seguridad Social o al exgobernador del Guayas por Alianza PAIS, Rolando Panchana. Fuera del gremio político, el periodista crítico con el régimen Carlos Vera o la abogada ambientalista Inés Manzano tienen sus respectivas fichas de seguimiento.

Ante la revelación de la policía política, los asambleístas de oposición decidieron pedir la comparecencia del Secretario Nacional de Inteligencia, Rommy Vallejo, pero la propuesta para modificar el orden del día de la sesión fue rechazada, entre aplausos, por la mayoría oficialista de Alianza PAIS. Vallejo, hombre confianza de Correa que rinde cuentas por ley ante el presidente de la República y el ministro de Seguridad, ha declarado que es “irresponsable” afirmar que se ha espiado a la sociedad civil, dado que la Ley de Seguridad Pública y del Estado prohíbe a los organismos de inteligencia obtener información de personas por su afiliación política o adhesión a movimientos.

Comunicadores se alejan de los medios para aspirar por una carrera política

Coinciden en que no hay retorno a la profesión que adoran y que les dio el privilegio de conocer por dentro el Ecuador: el periodismo. Ahora han asumido un nuevo reto, el de correr por una curul en la Asamblea y con una aspiración de seguir, en el futuro, una carrera política.

Así lo señalan Jorge Rodríguez, quien se postula por la alianza PSC-MG, y Nathaly Toledo, por Centro Democrático. Ellos, que van por Guayas, se suman a la lista de periodistas que terciarán en las elecciones de febrero.

Fuerza.EC también cuenta en su papeleta para asambleístas nacionales con María Mercedes Cuesta; mientras que el PSC postula a Patricia Terán para el Parlamento Andino.

Toledo, quien ejerció el periodismo durante diez años en televisión (dos en Quito y el resto en Guayaquil), señala que esta profesión le dio el privilegio de conocer, de primera mano, muchas realidades del país y particularmente Guayaquil, pero no le dio el poder de cambiarlas. “Creo que esa llave es la política institucional, por eso acepté la propuesta del prefecto (Jimmy) Jairala”, indica.

Si llegase a ganar destaca que buscaría rescatar la esencia del diálogo que se ha perdido en el país y la negociación. “No solo es una regla de juego en la política representativa también es necesaria para mejorar las propuestas legislativas desde que se conciben hasta que se materializan”, añade.

Rodríguez, quien ejerció por cerca de 20 años, manifiesta que está consciente que es un camino que no tiene retorno y que en adelante servirá al país desde la política. Por eso, entre sus ideas si logra una bancada, está el de proponer una fiscalización profunda, sin odios ni apasionamientos.

“ Creo que el dinero de los ecuatorianos se tiene que cuidar”, señala. (I)

Los premios Gabriel García Márquez premian el periodismo independiente

Los ganadores de la cuarta edición del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo, entregados por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) la noche del jueves, representan uno de los lemas que Martin Baron, director de The Washington Post, enarboló minutos antes de la entrega de los galardones: “No hay otra alternativa que la esperanza en este oficio”. Ninguno de los premiados pertenece a un medio masivo. Trabajan en equipos pequeños. Buscan la colaboración de sus colegas. Y tienen en su poder la herramienta del tiempo, esa que permitió a un grupo de periodistas brasileños seguir durante cuatro años a trabajadores temporales en la selva del Amazonas hasta alzarse con el trofeo en la categoría de Imagen. Jaci: Sete pecados de uma obra amazónica, de Caio Cavechini, Carlos Juliano Barros, Ana Aranha, Caue Angeli, Marcelo Min y Leonardo Sakamoto, es también el ejemplo de que por encima de la tecnología “se necesita que alguien siga diciendo las cosas como son”, en palabras del editor estadounidense.

Por primera, la FNPI ha decidió inaugurar sus premios anuales con una charla magistral. Baron, exdirector de The Boston Globe, diario que llevó a cabo la investigación sobre abusos sexuales a menores por parte de la Iglesia católica que inspiraría la oscarizada Spotlight, calentó la tarima con un largo discurso sobre la situación del periodismo en la última década. “En 2001 cuando comenzamos con esta labor la banda ancha estaba en la infancia, no existían las redes sociales y Google no vendía acciones”, comenzó diciendo. Más de una década después, el medio que dirige ha sido adquirido por Jeff Bezos, el responsable de Amazon, y ha dejado de concentrarse en lo que sucede en Washington para abrirse al mundo, esencialmente, desde los dispositivos móviles. “Yo también sufrí una etapa de duelo, estaba apegado a cómo solían ser las cosas, era difícil no sentir nostalgia, pero hay que seguir adelante, resulta inútil resistirse al cambio”.

Asesinado un periodista en México

La vida de Aurelio Campos, director del semanario poblano El Gráfico de la Sierra, terminó como si fuera la última secuencia de una mala película muchas veces vista.

Agonizando, tumbado en la camilla tras recibir varios balazos, Aurelio musitó el nombre de otro periodista antes de desvanecerse frente a médicos y policías la madrugada del jueves.

El comunicador asesinado había recibido varios disparos cuando circulaba a bordo de su camioneta sobre la carretera México-Tuxpan, a la altura del municipio de Huachinango (Puebla), en el centro del país, confirmó la Fiscalía General de Puebla.

Tras el ataque, la policía recibió una llamada anónima y se encontró un hombre herido al que la Cruz Roja logró realizar los primeros auxilios.

Obituario de la CDH
Obituario de la CDH

Los medios locales señalan que antes de morir, Aurelio Campos, de 57 años pronunció el nombre de otro periodista del que se desconoce la identidad y la relación entre ambos pero que es la principal línea de investigación del caso.

Claudia Martínez Sánchez, representante de la Casa del Periodista en Puebla, y quien estuvo la semana pasada con Aurelio Campos, contó al diario La Jornada que el periodista recibió al menos cinco disparo, uno de los cuales lo hirió en el pecho y le causó la muerte. La puerta del automovil mostraba varios impactos más.

‘El Gráfico de la Sierra’ es un semanario regional, de reciente creación, enfocado en la ‘nota roja’, secuestros y homicidios en la sierra de Puebla.

Según sus compañeros Aurelio Campos trabajó en La Voz de La Sierra y recientemente fundó su propio medio, El Gráfico que ahora dirigía. “Tal vez era el periodista que más cubría los asuntos de secuestros en la Sierra Norte de Puebla, es el que investigaba más esos temas, sin duda”, dijo la defensora de la casa del periodista a La Jornada.

Tras la muerte de Campos, un grupo de personas se manifestó en la Catedral de Puebla este jueves para exigir justicia y la creación de una unidad especializada que esclarezca los crímenes contra los periodistas.

México no es un buen lugar para un periodista local. En los primeros seis meses del año ocho periodistas fueron asesinados y según Reporteros sin Fronteras es el país más peligroso de Latinoamérica para los periodistas. En promedio, según la organización Article 19, cada 26 días es asesinado un periodista en el país.

La prensa de Puebla reporta que fuentes cercanas a la Fiscalía General del Estado (FGE) han comenzado a filtrar la versión de que el asesinato pudo deberse a “problemas personales” (sic) de la víctima. Una película, tantas veces emitida, que vuelve a repetirse.

Llegan a España los tres periodistas liberados en Siria

Este domingo han llegado a la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madird) los tres reporteros españoles Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre, secuestrados en Siria desde julio del año pasado. La vicerpresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, y varios familiares, con los que se han abrazado emocionados, les han recibido al pie de la escalerilla del Falcon 900 de la Fuerza Aérea que les ha traido desde Hatay, en el suroeste de Turquía.  Los tres han bajado del avión por su propio pie y, a falta de un examen médico exhaustivo, su estado de salud es aparentemente bueno.

En el vuelo les ha acompañado el jefe de Emergencia Consular del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, Pablo Gutiérrez Segú, mientras que a Torrejón ha acudido también el general Félix Sanz, director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que ha llevado el peso de las negociaciones para su liberación.

En unas breves declaraciones a Efe, los periodistas han asegurado que los secuestradores les trataron bien y de manera correcta. Desconocen el lugar de Siria donde han pasado su cautiverio, aunque fuentes gubernamentales apuntan a que nunca se alejaron mucho de Alepo, la ciudad donde fueron capturados hace casi 10 meses. Según ha explicado José Manuel López, durante los tres primeros meses estuvieron los tres juntos, pero luego los secuestradores se llevaron a Pampliega, del que sus dos compañeros no volvieron a saber nada hasta el sábado, cuando fueron liberados.

Los reporteros ha estado retenidos en seis lugares distintos, siempre habitáculos cerrados, de los que pudieron salir en contadas ocasiones para pasear por un patio. Para no aburrirse y mantenerse en forma hacían ejercicio, según han comentado en la cafetería madrileña donde se han reunido tras llegar a la base de Torrejón. Los perioditas han recibido una llamada del Rey, quien les ha transmitido su alegría por la liberación y se ha interesado por su estado.

La noticia de la liberación se conoció a última hora de la tarde del sábado, cuando los tres reporteros se encontraban ya a salvo en Turquía. “Cuando he hablado con él por teléfono ha sido maravilloso”, ha declarado María del Mar Rodríguez Vega, madre de Antonio a Reporteros Sin Fronteras (RSF), organización a la que pertenecen los tres periodistas. “Tenía la misma voz de siempre, la de cuando era niño, y me pedía continuamente perdón por lo que me había hecho pasar”, añadió María.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha celebrado la llegada de los periodistas con un tuit en el que puede leerse: “¡Bienvenidos!”. Poco antes había escrito: “Por fin tendremos pronto en casa a Antonio, José Manuel y Ángel. Me uno a la alegría de sus familias, compañeros y amigos”. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, se ha congratulado en Valencia por el desenlace feliz del secuestro.

Los periodistas españoles Pampliega y Sastre y el fotoperiodista José Manuel López desaparecieron en la ciudad de Alepo (Siria) el 12 de julio de 2015. Los tres trabajan como freelance para diversos medios, entre ellos EL PAÍS.