Una conversación de Kirchner filtrada desata pasiones

La pasión argentina por las teorías conspirativas tiene esta semana como gran protagonista a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. La filtración de una escucha judicial que involucraba una llamada entre Fernández y el exjefe de los servicios secretos argentinos, Óscar Parrilli, sobre el exespía Antonio ‘Jaime’ Stiuso derivó este lunes primero en una guerra virtual entre partidarios y detractores de la exmandataria y, posteriormente, en una denuncia presentada por una fiscal para que Fernández dé explicaciones sobre el diálogo que mantuvieron al día siguiente de que fuese publicada una entrevista a Stiuso y averiguar si cometió abuso de autoridad. La polémica creció todavía más cuando Parrilli contestó y se declaró víctima de un “Watergate autóctono”.

En la escucha, filtrada por radio La Red, se oye a la expresidenta ordenar a Parrilli: “Empezá a buscar todas las causas que le armamos. No que le armamos, que le denunciamos”. Aunque la mandataria se desdice enseguida, el fiscal Guillermo Marijuan ve indicio suficiente para pedir a la Justicia que investigue si abusó de su autoridad e inventó alguna de las denuncias presentadas por el Gobierno contra el exhombre fuerte de los servicios de espionaje. El juez Sebastián Casanello abrirá una causa bajo la carátula “averiguación de delito”.

Marijuán anticipó también que Fernández deberá justificar por qué dijo que a Stiuso “hay que matarlo” y recordó el caso de Alberto Nisman, que apareció muerto de un tiro en la sien en su departamento de Buenos Aires hace dos años, cuatro días después de denunciar a la entonces presidenta por presunto encubrimiento terrorista. “Es poco feliz porque hemos tenido un muerto, ¿no? Será todo motivo de análisis e inclusive la explicación que tengan que hacer sobre si es coloquial o no la van a tener que hacer en un expediente. No simplemente por hacer una afirmación de que todos los días digo a fulano de tal que hay que matarlo, con eso no desaparecen los efectos jurídicos que puede tener esa manifestación”, declaró Marijuan a medios locales al ser preguntado sobre el audio.

La polémica generada por la filtración subió de tono tras la respuestas de Parrilli, que fue difundida por Fernández a través de las redes sociales. El extitular de la Agencia Federal de Inteligencia consideró que la intervención de su teléfono móvil no tenía como objetivo “buscar la verdad en ninguna causa judicial, sino pura y expresamente realizar un espionaje político sobre la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner”. Detrás de ese espionaje político, Parrilli ve la mano del Gobierno de Mauricio Macri y se pregunta si es casualidad que la filtración se produzca en medio del último escándalo del Ejecutivo macrista, que involucra al actual jefe del espionaje argentino, Gustavo Arribas, por una tranferencia de 600.000 dólares que recibió del operador de Lava Jato. Él asegura que fueron 70.000 por una operación de venta de un apartamento en Sao Paulo ajena a Odebrecht.

“No sólo espían a la oposición sino que en su sistema de jueces que pasan grabaciones a programas periodísticos (con aval del gobierno)”, citó Fernández en Twitter. “Estamos asistiendo a una suerte de WATERGATE autóctono”, agregó. Las redes sociales se hicieron eco de toda la controversia, pero la frase más celebrada fue el insulto de la mandataria al extitular de la AFI cuando pregunta quién habla al responder al teléfono: “Soy yo, Cristina, pelotudo (imbécil)”. La expresidenta publicó una foto de una camiseta con esa frase y los internautas han bautizado la nueva polémica como “#pelotudogate”.