Una conversación de Kirchner filtrada desata pasiones

La pasión argentina por las teorías conspirativas tiene esta semana como gran protagonista a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. La filtración de una escucha judicial que involucraba una llamada entre Fernández y el exjefe de los servicios secretos argentinos, Óscar Parrilli, sobre el exespía Antonio ‘Jaime’ Stiuso derivó este lunes primero en una guerra virtual entre partidarios y detractores de la exmandataria y, posteriormente, en una denuncia presentada por una fiscal para que Fernández dé explicaciones sobre el diálogo que mantuvieron al día siguiente de que fuese publicada una entrevista a Stiuso y averiguar si cometió abuso de autoridad. La polémica creció todavía más cuando Parrilli contestó y se declaró víctima de un “Watergate autóctono”.

En la escucha, filtrada por radio La Red, se oye a la expresidenta ordenar a Parrilli: “Empezá a buscar todas las causas que le armamos. No que le armamos, que le denunciamos”. Aunque la mandataria se desdice enseguida, el fiscal Guillermo Marijuan ve indicio suficiente para pedir a la Justicia que investigue si abusó de su autoridad e inventó alguna de las denuncias presentadas por el Gobierno contra el exhombre fuerte de los servicios de espionaje. El juez Sebastián Casanello abrirá una causa bajo la carátula “averiguación de delito”.

Marijuán anticipó también que Fernández deberá justificar por qué dijo que a Stiuso “hay que matarlo” y recordó el caso de Alberto Nisman, que apareció muerto de un tiro en la sien en su departamento de Buenos Aires hace dos años, cuatro días después de denunciar a la entonces presidenta por presunto encubrimiento terrorista. “Es poco feliz porque hemos tenido un muerto, ¿no? Será todo motivo de análisis e inclusive la explicación que tengan que hacer sobre si es coloquial o no la van a tener que hacer en un expediente. No simplemente por hacer una afirmación de que todos los días digo a fulano de tal que hay que matarlo, con eso no desaparecen los efectos jurídicos que puede tener esa manifestación”, declaró Marijuan a medios locales al ser preguntado sobre el audio.

La polémica generada por la filtración subió de tono tras la respuestas de Parrilli, que fue difundida por Fernández a través de las redes sociales. El extitular de la Agencia Federal de Inteligencia consideró que la intervención de su teléfono móvil no tenía como objetivo “buscar la verdad en ninguna causa judicial, sino pura y expresamente realizar un espionaje político sobre la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner”. Detrás de ese espionaje político, Parrilli ve la mano del Gobierno de Mauricio Macri y se pregunta si es casualidad que la filtración se produzca en medio del último escándalo del Ejecutivo macrista, que involucra al actual jefe del espionaje argentino, Gustavo Arribas, por una tranferencia de 600.000 dólares que recibió del operador de Lava Jato. Él asegura que fueron 70.000 por una operación de venta de un apartamento en Sao Paulo ajena a Odebrecht.

“No sólo espían a la oposición sino que en su sistema de jueces que pasan grabaciones a programas periodísticos (con aval del gobierno)”, citó Fernández en Twitter. “Estamos asistiendo a una suerte de WATERGATE autóctono”, agregó. Las redes sociales se hicieron eco de toda la controversia, pero la frase más celebrada fue el insulto de la mandataria al extitular de la AFI cuando pregunta quién habla al responder al teléfono: “Soy yo, Cristina, pelotudo (imbécil)”. La expresidenta publicó una foto de una camiseta con esa frase y los internautas han bautizado la nueva polémica como “#pelotudogate”.

La canciller de Venezuela denuncia agresiones físicas de la policía argentina

El periplo que le ha tocado vivir a la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, en el ministerio de Relaciones exteriores de Argentina durante la mañana del miércoles siguió por la tarde en el Instituto Patria, el reducto desde donde el kirchnerismo construye su frente opositor. La aclamada presencia de la canciller, que acudió con su brazo derecho inmovilizado en un cabestrillo, sirvió para denunciar el ataque de un policía y de un funcionario del ministerio contra su persona, la del canciller boliviano David Choquehuanca y un asistente de este momentos antes de reunirse con la canciller argentina Susana Malcorra.

“Había un piquete antimotín, yo levanté la mano y dije soy la canciller de Venezuela y en respuesta vino un golpe de un policía, con su mano. Logramos entrar y hubo un piquete protocolar antiprotocolo que también me agarró, me forzó del brazo y me dijo que me retirara”, explicó la ministra de relaciones exteriores del gobierno bolivariano ante un auditorio colmado de militantes kirchneristas. “Ya me vio el médico, decidió inmovilizar y cuando terminemos con la agenda me van a hacer radiografías”, detalló luego a la prensa. “Nunca, en ninguna parte del mundo, se ha recibido a unos cancilleres con piquetes antimotines y se había bloqueado a unos cancilleres y a su delegación oficial. No tengo registros al respecto”, protestó. Participaron de la conferencia el exsecretario de la Presidencia, Oscar Parrilli, el embajador de Venezuela en Argentina, Carlos Martínez Mendoza y el diputado nacional Guillermo Carmona.

Acerca de la intentona de ingresar a la reunión de cancilleres en el Palacio San Martín, a la que Rodríguez acudió a pesar de que su país está suspendido, dijo: “Yo lo asumo como una venganza del señor Macri por lo que ocurrió en Asunción”, en alusión a la cumbre de presidentes del Mercosur de diciembre pasado, ocurrida en Paraguay, en la que el presidente argentino pidió “la pronta liberación de los presos políticos en Venezuela”, hecho que motivó en su par venezolano, Nicolás Maduro, le calificara como “un burgués de elite, una opción ultraderechista y neoliberal”. En aquel encuentro, Macri también dijo que una de las prioridades del bloque que integra junto a Brasil y Paraguay es avanzar en negociaciones con la Unión Europea (UE) y con la Alianza del Pacífico.

“Lo único que se pretende excluir es el modelo de Venezuela porque en el marco de esa reunión, la canciller Malcorra expresó el reclamo de por qué Venezuela no forma parte del tratado de libre comercio con la Unión Europea, un tratado que se viene haciendo a puertas cerradas, a espaldas del pueblo”, refirió Rodríguez. “Se niegan al diálogo en la falta de razón. No tienen razón pero tampoco moral ni vergüenza, porque nosotros sabemos que esa pretendida sanción contra Venezuela tendrían que aplicársela primero a ellos mismos, que no han incorporado eficientemente las normas de Mercosur en la manera en que lo ha hecho Venezuela en apenas 4 años”, enfatizó la canciller.

Cristina Kirchner nunca ha terminado de irse del todo

Si un viajero desinformado aterrizara en Buenos Aires en estos días, probablemente pensaría que Cristina Fernández de Kirchner sigue en el poder en Argentina. Sus escándalos, sus quejas, sus amenazas y su familia protagonizan cada día las portadas del la mayoría de los periódicos y de los informativos de radio y televisión. El día que no habla, algo bastante raro, sus críticos están como desanimados, sin material para el combate.

Nadie se imagina la vida sin ella. Ni los que la quieren ni los que la detestan, ambos con el mismo entusiasmo. Hace casi un año que dejó el poder, pero en realidad parece que nunca se fue. El debate en todos los rincones de Buenos Aires sigue pasando por ella. ¿Volverá Cristina? ¿Irá a la cárcel Cristina? ¿Viste el último escándalo de Cristina? Incluso la victoria de Donald Trump se transformó en Buenos Aires en material para el choque con la expresidenta: al contrario que ella, insistían sus críticos, Obama hará una transición ordenada con Trump.

Hace un año, ella se negó a entregarle el bastón de mando a Mauricio Macri. “Si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar”, cantan los suyos en las calles. “Si un juez la mete presa podría acabar muerto”, clama el sindicalista Esteche. Cristina como tótem. Omnipresente. Toda su familia es noticia. Su hija por tener 4,6 millones de dólares en efectivo en una caja de seguridad. Su madre por aparecer en los papeles en una investigación. “¿Macri, y si gastan la energía que usan en perseguirme a mí, a mi hija y ahora a mi madre en resolver los problemas de los argentinos?”, clama ella. Por Twitter, por Facebook y Telegram bombardea cada hora con sus opiniones sobre todo.

Los jueces la llaman a declarar por varios escándalos, y allí están miles de fieles a la puerta, aclamándola, con las Madres de Plaza de Mayo en primera fila. Y otros miles en las redes, despreciándola y exigiendo que la metan ya en la cárcel. Cristina no se va, nunca lo hizo. Pero tanto los fieles como los enemigos tiemblan ante la posibilidad de que suceda algún día.

Cristina Kirchner a Mauricio Macri: “No es mi mamá, es tu papá y vos también”

l cerco judicial que enfrenta la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner ha llegado hasta su madre, Ofelia Wilheim, de 87 años. La diputada Elisa Carrió, aliada del presidente Mauricio Macri, la involucró en una denuncia por “defraudación al Estado”, por el presunto desvío de 61 millones de pesos (unos 4 millones de dólares) en el contrato de una cooperativa que integraba y el estatal Correo Argentino. Cristina Fernández escribió una larga carta en su página oficial, que tituló No es mi mamá, es tu papá y vos también, en la que acusa a Macri de orquestar una persecución contra su familia y dispara contra el padre del mandatrio, Franco Macri, un poderoso empresario que forjó su fortuna a partir de millonarios contratos con el Estado. “Macri, mi mamá tiene 87 años y hace más de 50 que vive con mi hermana en el mismo barrio y en la misma casa, que es su único patrimonio (…) ¿Qué es lo que querés inventar? ¿Pretendes hacerle creer a los argentinos que el país está mal y a ellos les va peor… por mi mamá? (…) Tu papá y otros – como él – estatizaron la deuda de sus empresas mientras la dictadura genocida había desaparecido a miles de argentinos”, escribió Kirchner.

La expresidenta enfrenta una serie de causas judiciales por casos de corrupción y esta misma semana pidió que se eleve cuanto antes a juicio oral una causa en la que está procesada por administración fraudulenta. En otras investigaciones paralelas también están involucrados sus dos hijos, Máximo y Florencia, su nuera, Rocío García, y su cuñada, la actual gobernadora de la provincia de Santa Cruz, Alicia Kirchner. Pero hasta ahora ningún expediente mencionó a su madre Ofelia. La denuncia de Carrio cayó muy mal en la expresidenta, quién decidió atacar directamente a Macri y a su entorno. “Pensé que conmigo y con mi hija te alcanzaba ¿O es que las cosas van tan mal que tenes que empezar a perseguir junto con Clarín a una anciana que no sale de su casa? (…) No Macri. El problema de la Argentina sigue siendo el mismo de siempre: Ustedes”, dijo Kirchner, en referencia a los sectores empresariales que son el origen del actual presidente. “Ustedes, los mismos que cuando los militares no les sirvieron más fueron por los políticos de los partidos populares y democráticos. Ellos terminaron destituidos y algunos presos y ustedes libres y cada vez más ricos” agregó.

Ofelia Wilheim tuvo una militancia sindical de 30 años como delegada de su gremio en Arba, la agencia de recaudación de impuestos de la provincia de Buenos Aires. Según la denuncia presentada por Carrió, tras la reestatización del Correo Argentino en 2003, la cooperativa El Aldabón, integrada por Wilheim y un socio llamado Fotios Cunturis, logró un contrato para el reparto de correspondencia de la agencia. “Le pedimos a la Justicia que investigue si a través de este convenio se produjo la simulación de una relación contractual entre una cooperativa que no opera como tal y el correo argentino con el consecuente desvío de fondos en perjuicio del Correo Argentino por al menos diez años” , señaló Carrió en el escrito que presentó ante la justicia.

Kirchner dijo que su madre vive de su jubilación como empleada y vinculó la denuncia a un ataque orquestado desde la Casa Rosada para ocultar la crisis económica. “Mañana y pasado mañana y la semana que viene y el mes que viene y el año que viene – con estas políticas – la gente seguirá con los mismos problemas de hoy: desocupación y precarización laboral, salarios que no llegan a fin de mes, tarifazos, endeudamiento”, escribió Kirchner.

También disparó contra los integrantes del equipo de gobierno de Macri, a los que acusó de “ricos y endeudadores sociales”: “Todos los días nos enteramos que funcionarios y hasta legisladores son dueños o socios o representantes de las empresas que les toca regular y controlar. El escándalo de estar de los dos lados del mostrador y su inevitable consecuencia: el saqueo”.

El jefe de Ministros, Marcos Peña, negó que desde la Casa Rosada se impulse una persecución judicial contra la Cristina Kirchner. “Ella está demasiado acostumbrada a las operaciones mediáticas y judiciales del poder, pero nosotros no somos así. No nos dedicamos ni a perseguir a la madre, ni a ella, ni a la hija. Nos dedicamos a gobernar”, dijo el ministro en una entrevista con radio La Red.

La política argentina se concentra en una pregunta: ¿Irá Cristina Kirchner a la cárcel?

Cuentan algunos ministros de Mauricio Macri que en las reuniones que mantienen, después de despachar los asuntos más relevantes de la economía o la gestión habitual, se produce muchas veces un debate informal con una sola pregunta que atraviesa toda la política argentina y los ambientes del poder empresarial: ¿Acabará Cristina Fernández de Kirchner en la cárcel? Buena parte de la victoria de Macri hace ahora un año se debe a la movilización de los antikirchneristas, que deseaban con todas sus fuerzas echar a sus huestes del poder y utilizaron al presidente para lograrlo. Pero el rechazo que provocaron los 13 años de kirchnerismo en una parte de la sociedad es de tal calibre que a millones de personas no les basta con ver a la expresidenta fuera del poder. Quieren que vaya a la cárcel.

Es lo que le piden a Macri y a los ministros en sus asados de fin de semana muchos de sus amigos y familiares, explican en su entorno. Es lo que reclaman los oyentes cuando les dan espacio en las radios más cercanas al macrismo. Es lo que se ve en las redes sociales. Una parte importante de los fieles al presidente le exigen que mueva todo lo que está en su mano para que los jueces la metan en prisión por corrupción.

Argentina: Calles y edificios públicos dedicados a Néstor Kirchner serán cambiados de nombre

Mauricio Macri lleva 10 meses en una permanente contradicción. Casi cada día habla de una Argentina nueva y trata de borrar cualquier rescoldo de kirchnerismo, el movimiento que dominó el país durante casi 13 años. El presidente ya ha cambiado por completo la Casa Rosada, ha bajado los cuadros del Che Guevara, Perón y Allende y del propio Kirchner que presidían los patios del lugar donde trabaja, ha remodelado la Quinta De Olivos, su residencia oficial, ha dado un giro radical a la política exterior, ha abierto los brazos a EEUU y elFondo Monetario Internacional ha vuelto a Argentina después de 10 años de ruptura. Pero el epicentro de esa apertura al mundo, de esa ruptura con la línea kirchnerista, no es ni más ni menos que el Centro Cultural Kirchner, donde el macrismo organiza todos sus actos clave.

Por eso ahora Macri quiere cambiarle el nombre y tiene que hacerlo a través de una ley promovida por Hernán Lombardi, su ministro de Medios Públicos, que tiene sus oficinas precisamente en el Centro Kirchner. Lombardi quiere además aprovechar para que la ley prohíba que cualquier edificio público o calle se dedique a un presidente hasta que hayan pasado 20 años de su muerte. Kirchner murió en 2010, por lo que hasta 2030 no podría ponerse nada a su nombre. La norma tendría efecto retroactivo y forzaría a cambiar el Centro Kirchner por Centro Cultural del Bicentenario, que era la idea inicial antes de que Cristina Fernández de Kirchner decidiera dedicar este edificio a su marido.

Este imponente palacio neoclásico construido en la época de esplendor de Buenos Aires para albergar la sede de Correos y restaurado por el Gobierno de Fernández de Kirchner con una obra de 275 millones dólares, es a la vez el más claro recuerdo visible de la impronta del kirchnerismo en el centro de la capital y el más claro epicentro del giro macrista. Allí agasajó Macri a Barack Obama y a François Hollande. Allí organiza sus grandes encuentros con su propio Gobierno, y sus grandes anuncios. Y allí se celebró el gran foro de inversores que supuso un hito en el apoyo del mundo de las grandes multinacionales a Macri,con el CEO mundial de la Coca Cola como protagonista principal. Y sin embargo, cada vez que entra en ese lugar e incluso cada vez que se asoma a las ventanas de la Casa Rosada –está a pocos metros- Macri puede ver las letras enormes que dominan la fachada principal: Centro Cultural Kirchner.

El macrismo ha intentado resolver este conflicto por vía indirecta: ninguno de los responsables le llama centro Kirchner, se impone el término “CCK”. Pero no basta. Macri quiere borrar ese recordatorio diario del poder que tuvo su antecesor, que llegó a controlar todos los resortes hasta el punto de que según el Gobierno hay 1.300 lugares públicos en Argentina dedicados a su memoria y tendrían que cambiarse. El mausoleo en el que reposan sus restos, en Río Gallegos, es un descomunal cubo de 11 metros de alto que sobresale entre las discretas tumbas de esta pequeña ciudad patagónica. El culto a Kirchner está muy vivo, y en cada acto kirchnerista el público vibra cuando los más jóvenes cantan “Néstor no se murió, Néstor no se murió, Néstor vive en el pueblo la puta madre que te parió”.

Cristina Kirchner arranca su campaña para las elecciones de 2017

Concurrir a cada uno de los actos que realiza Cristina Fernández de Kirchner es como meterse en una cápsula del tiempo y viajar un año atrás. Un recinto cuyas paredes se revisten de banderas con rostros y leyendas, los mismos cánticos de barricada política y la primera plana del gobierno anterior dispuesta como si todavía fuera presidenta. La escena se repitió en el microestadio de Atlanta, lugar donde se conmemoró el centenario de la asunción del presidente Hipólito Yrigoyen, el primer presidente argentino elegido democráticamente, eso sí solo por hombres, en sufragio secreto y obligatorio. Una figura clave de la historia argentina, líder del movimiento que inauguró las políticas sociales que beneficiaron a la clase trabajadora. La expresidenta aprovechó este baño de multitudes para hacer una especie de lanzamiento de la campaña electoral de 2017, cuando los analistas creen  probable que ella compita por un puesto en el Senado por la provincia de Buenos Aires.

Los otros oradores, además de Cristina, fueron los dirigentes Leopoldo Moreau, Gustavo López y Leandro Santoro y el gremialista Sergio Palazzo, todos ligados al radicalismo, el partido más añejo de la política argentina y clásico rival del peronismo, el movimiento en el que siempre militó  Fernández de Kirchner. En la actualidad, la Unión Cívica Radical (UCR), muy debilitada, se ha aliado con Mauricio Macri y forma parte de la coalición Cambiemos. Algunos radicales que no estaban de acuerdo con ese movimiento, como Moreau, escogieron al kirchnerismo.

Como en todas sus presentaciones, la expresidenta omite hacer referencias sobre las causas judiciales que la comprometen o los escándalos de corrupción de dirigentes kirchneristas. Apenas una hora antes de que hablara a la multitud (la organización calculó en 10.000 los asistentes), la Cámara Federal de Casación Penal había confirmado al juez federal Claudio Bonadio y a los camaristas que intervinieron en el caso que investiga presuntas irregularidades en operaciones de dólar futuro en el que se encuentra procesada Fernández.

“Quiero que tengan en claro los 42 millones de argentinos que el rol que desempeña esta mujer va a estar orientado única y exclusivamente a lograr la conformación y construcción de una nueva mayoría que le permita a los argentinos volver a tener un gobierno que los represente en sus intereses, esperanzas, ilusiones, en sus ideas”, exclamó entre aplausos Fernández de Kirchner, y agregó: “Quiero decirles también, como un compromiso de honor frente a ustedes, que no voy a tener una sola actitud, una sola decisión, que obstaculice la construcción de ese frente, que para mí y para mi compromiso para la memoria de mi compañero es lo mas importante que me resta hacer en toda mi vida”.

“Decían que dejábamos una pesada herencia”, continuó la exmandataria, “dejábamos un país con el nivel histórico de endeudamiento mas bajo del que se tenga memoria en toda su historia. Hoy, en apenas 10 meses la Argentina, el país que vos vas a tener que hacer frente también, ha tomado el 60% de la deuda total de países emergentes a nivel global. Miles y miles de millones de dólares que van a tener que devolver nuestros hijos y nietos”. Luego, enumeró otras políticas asumidas en su gestión como las paritarias libres, el retorno de las jubilaciones estatales y los ordenadores entregados a los escolares.

En cada momento la gente interrumpió con gritos el discurso y le apuntó temas para que ella los sume, como si el mitin se tratase de un concierto en el que los aficionados esperan ansiosos su canción favorita. “¿Que clase de capitalistas son estos que nos piden que no consumamos?”, embistió Cristina.

“Esta política brutal de ajuste va a provocar muchas desgracias”, disparó, “El tema de la inseguridad hoy esta adquiriendo proporciones dantescas. La gente no puede salir a la calle porque son asaltados cuando van a comprar algo al almacén en cualquier partido del Gran Buenos Aires. Esto es también la crisis social, cuando se empiezan a robar zapatillas, camperas o le arrebatan a los pibes una mochila en el colegio. Estamos ante una sociedad que frente a una crisis social y económica puede salir para cualquier lado”.

Finalmente, Fernández se refirió a la reforma política que el Congreso Nacional discute por estos días: “Se ha consumado una gran estafa electoral. El 15 de noviembre se va a cumplir un año exacto de aquel debate presidencial (en referencia al encuentro televisivo que enfrentó a los todavía candidatos Mauricio Macri y Daniel Scioli). Ahora se está discutiendo en el Congreso de la Nación la reforma política y creo que introducen como obligación al debate presidencial, y aquel que no quiera someterse sufriría la penalidad de no contar con la publicidad gratuita en los espacios televisivos. Si quieren ponerle una penalidad, obliguen a que los que mientan y no cumplan con lo prometido en el debate se tengan que ir. Los invito a los 42.000.000 de argentinos, hayan votado como hayan votado, que exijan a los medios de comunicación que el día 15 vuelvan a poner el debate para que la ciudadania vean como los manipulan y como les mienten”.

Con el acto de Atlanta Cristina Fernández se adelanta al resto de las figuras políticas y da inicio a la campaña electoral para las elecciones legislativas de 2017. A 10 días de la conmemoración de la lealtad peronista, el 17 de octubre,habrá que ver como se dibuja el mapa opositor en Argentina.

Ecuador condecora a Cristina Fernández de Kirchner

La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) recibió ayer la más alta condecoración que da el Parlamento ecuatoriano. La medalla lleva el nombre de Manuela Saénz, la ecuatoriana que luchó para alcanzar la independencia colonial. Hasta ahora este reconocimiento solo había sido entregado a Michelle Bachelet.

La jornada fue calificada como “un día peronista” por Gabriela Rivadeneira, presidenta del Parlamento. Poco antes había sonado la canción Avanti morocha en el hemiciclo lleno de invitados del oficialismo y escaso de los parlamentarios de la oposición que criticaron la decisión de condecorar a la exmandataria argentina por su presunta participación en la trama de corrupción que tiene como protagonista al empresario kirchnerista Lázaro Báez, preso desde hace cinco meses.

Dos motivos esgrimió la presidenta del legislativo ecuatoriano para entregar el reconocimiento a Cristina Fernández: la implementación de políticas públicas en correspondencia con las demandas del pueblo argentino y su visión para propiciar lazos fraternos y solidarios en la comunidad latinoamericana. Y en su discurso de media hora la calificó como una de las “mujeres más destacadas de la política mundial” y detalló los hitos del “ciclo histórico” que lideró la pareja Kirchner en Argentina.

Cristina Fernández, en su turno, habló de la fragmentación de la región: “Nosotros tuvimos una gran integración política, pero no tuvimos una integración comunicacional ni económica. Me refiero a que no articulamos lo que estaba pasando en nuestros países”. Aseguró también que cuatro años antes no habrían permitido la destitución de Dilma Rousseff. “Cuando uno veía los carteles agraviantes y sexistas contra Dilma eran los mismos que circularon en mi país. Pero como en la Argentina no pudieron construir lo que construyeron en Brasil,se dedicaron a desprestigiarme, entre los medios de comunicación y un sector del poder judicial”.

Esa fue la única mención que hizo a su situación legal, el resto fue un discurso para posicionar que el macrismo ha hecho retroceder el país. “Yo digo que mi país es pre-peronista, quieren un modelo que no sea industrializador, quieren que las clases medias tengan una sensación de culpa por lo que lograron en estos años”.

En los discursos que pronunciaron las dos mujeres protagonistas de la jornada se mencionó el retorno del neoliberalismo, que en Ecuador tiene nombre propio: “el nuevo plan Cóndor”, frase acuñada por el presidente Rafael Correa. Esta remontada de la derecha en el continente intenta, según la tesis de los gobiernos progresistas, realinear los países bajo la agenda de la potencia norteamericana y desestabilizar la región por medio de tres vías: los medios de comunicación asociados con los grupos de poder, la instrumentalización política de los aparatos de justicia y la cooptación de los parlamentos para limitar y destituir a gobiernos democráticos.

Pero, para Rivadeneira, Ecuador será el adalid del progresismo. “Aquí en Ecuador, en el corazón de América del sur, vamos a seguir defendiendo los ideales de San Martín y Bolívar, de Perón y Evita, vamos a seguir haciendo patria para siempre”, dijo la presidenta del parlamento ecuatoriano para finalizar su intervención y encontró espacio para hacer campaña electoral aunque esto todavía está vetado: “Vamos a suplir la ausencia de Correa, con Glas y Moreno, no nos van a doblegar”, concluyó y estallaron los vítores en el hemiciclo.

Cristina Fernández condecorada en Ecuador

Una condecoración llena de elogios es lo que se vivió este jueves en la Asamblea Nacional de Ecuador, durante la condecoración de la exmandataria argentinaCristina Fernández de Kirchner, quien está imputada en su país en varios casos judiciales.

Que “hoy estamos aquí como un día peronista, compañeros y compañeras”, que “hoy reconocemos la estatura continental de una mujer que ha impulsado con fuerza el proyecto integracionista latinoamericano”, dijo la presidenta de la Asamblea Nacional, la oficialista Gabriela Rivadeneira sobre la exmandataria argentina.

La titular de la Asamblea también hizo referencia a los enemigos políticos del oficialismo, de los cuales dice compartir con “la era histórica que conduce Néstor (Kirchner) y Cristina (Fernández), que pone fin a la impunidad”.

 

“Hay una línea de coherencia en cada una de las batallas que Cristina y Néstor aplicaron, y en cada batalla enfrentaron a un adversario poderoso, es una línea de coherencia que nace de la convicción de la que compartimos: la democracia debe prevalecer por encima de las corporaciones…. hablamos de Argentina y parece que habláramos también de Ecuador, es tanto lo que nos une y tanto lo que hemos compartido en estos años”.

Agregó que si tantas cosas buenas han compartido, también comparten los mismos enemigos políticos..

Fernández recibe la condecoración al mérito Manuela Sáenz, un reconocimiento -que según la página web de la Asamblea- se otorga a las jefas y exjefas de Estado, presidentas y expresidentas de parlamentos, “por su liderazgo, labor política y convicción social en favor de las sociedades contemporáneas”.

El reconocimiento se produce en medio de críticas y cuestionamientos tanto de una parte de asambleístas de oposición, quienes indicaron que no había llegado a ellos la convocatoria para el homenaje, como de activistas y analistas, que califican el acto como un error.

Rivadeneira indicó hoy en la Asamblea que “solo el papel jugado por el gobierno argentino durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, en defensa de la democracia ecuatoriana, bastaría por demás como motivo para entregarle esta condecoración”.

Fernández indicó -de su parte- que más allá de la “generosa descripción que de mi persona hizo Gabriela, no la recibo en nombre propio sino en nombre de mi país”. (I)

Fernández de Kirchner deberá declarar por segunda vez ante un juez

La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) deberá volver a los tribunales el 20 de octubre. Un juez federal argentino la citó a declarar ese día por presuntas irregularidades en la concesión de obras públicas al empresario kirchnerista Lázaro Báez, en prisión desde hace cinco meses. Además, el magistrado Julián Ercolini ordenó la inhibición de todos sus bienes.

El juez ve indicios de que existió un plan para realizar millonarias obras públicas en la sureña provincia de Santa Cruz y beneficiar con ellas a la constructora Austral, propiedad de Báez. Para corroborar las sospechas, tomará también declaración a otros 16 imputados, entre ellos varios altos cargos kirchneristas y el propio Báez. El empresario, estrecho colaborador del expresidente Néstor Kirchner (2003-2007) pasó de ser un cajero de banco a controlar gran parte del negocio de la construcción santacruceño en una década. Según una estimación preliminar del Tribunal Nacional de Tasación acumuló bienes por al menos 745 millones de pesos (53 millones de dólares). Actualmente se encuentra detenido por supuesto lavado de dinero.

Según los argumentos de la Fiscalía, entre Fernández de Kirchner y Báez hubo negociaciones irregulares en las que ella, desde el cargo máximo del poder político, le otorgaba al empresario los mejores y más caros proyectos, convalidaba los sobreprecios y el incumplimiento de los contratos, y, a cambio, el empresario le pagaba precios por encima del mercado por la concesión de sus hoteles. En el escrito presentado ante Ercolini, los fiscales consideran que existió un “plan sistemático ideado y ejecutado desde la Presidencia de la Nación orientado a saquear las arcas del Estado a través de la asignación direccionada de obra pública vial”.

Será la segunda vez que Fernández de Kirchner deba concurrir a los tribunales para declarar desde que dejó la Presidencia el pasado diciembre. La primera fue el pasado abril, cuando la exmandataria tuvo que presentarse ante el juez Claudio Bonadío -el más enemistado con el kirchnerismo- por la que causa que investiga presuntas irregularidades en los contratos de dólar futuro operados por el Banco Central (BCRA) al final de su mandato. Un mes después, Bonadío la procesó.

A diferencia de esa causa, los otros frentes judiciales contra la exjefa de Estadoestán vinculados a Báez. En la causa Hotesur, la justicia investiga la operatoria hotelera de los Kirchner con el detenido y con otro empresario, Cristóbal López, para lavar dinero a través del alquiler ficticio de habitaciones en los hoteles de la familia presidencial. En la segunda, se investiga si las supuestas maniobras de blanqueo se realizaron a través de operaciones inmobiliarias entre la gestora Los Sauces S.A., de Kirchner, y Austral Construcciones, de Báez.

La primera vez, Fernández de Kirchner logró convertir la citación judicial en una multitudinaria concentración de apoyo en la que se presentó como víctima. En los cinco meses transcurridos desde entonces, el kirchnerismo ha acumulado nuevos escándalos de corrupción y luchas internas que han acelarado su desgaste político. La nueva comparecencia ante los tribunales medirá la capacidad de movilización que conserva.