Jorge Glas con prisión preventiva por el caso Odebrecht

El vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, se enfrentaba este lunes al abismo jurídico y político por su vinculación en el caso Odebrecht por presunta asociación ilícita. Y se ha encontrado con el peor de los escenarios. El juez de la Corte Nacional, Miguel Jurado, ordenó la captura inmediata del vicepresidente y dictó prisión preventiva acogiendo la petición de la Fiscalía. El Ministerio Público había solicitado una nueva audiencia con el fin de agravar las medidas cautelares contra él y contra su tío para evitar el riesgo de fuga ante la inminencia del juicio. Por la mañana, el fiscal general del Estado, Carlo Baca Mancheno, pidió prisión preventiva ya que hasta ahora solo tenía prohibición de salida del país.

Por la tarde, después de suspender la audiencia, el juez aceptó. “Sin pruebas y con indicios forjados. Solo les queda el linchamiento. Acudiré a instancias nacionales e internacionales para defenderme”, se quejó Glas a través de Twitter, aunque aseguró que acataria “bajo protesta este infame atropello” en su contra. Ya entrada la noche, Glas se entregó a la policía. Despistó a la prensa apostada ante su domicilio organizando dos comitivas para salir de su urbanización sin ser visto. Según ha confirmado la ministra de Justicia, Rosana Alvarado, el vicepresidente irá a la cárcel 4 de Quito. Para el traslado desde Guayaquil, tomó avión un avión de las Fuerzas Armadas.

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Además de tener su libertad de circulación en juego, los asambleístas de su partido, Alianza PAIS, tenían que decidir si pedían su renuncia como vicepresidente de la República, una salida que Glas siempre ha rechazado. Pero el bloque de PAIS que tenía previsto pronunciarse después de conocer la decisión judicial, aplazó su pronunciamiento a este martes.

Junto a la prisión preventiva, se solicitó que las cuentas de Glas sean congeladas y la prohibición de enajenación de sus bienes. Y también se ordenó que su tío, Ricardo Rivera, sea recluido en prisión de forma provisional por haber violado el arresto domiciliario que se le había impuesto a inicios de junio por tener 68 años. Éste está acusado de haber recibido al menos 13 millones de dólares en sobornos de Odebrecht a cambio de aprovechar su parentesco con el vicepresidente para favorecer que se adjudiquen contratos públicos de gran envergadura a la constructora brasileña.

El vicepresidente Glas, acostumbrado en las últimas semanas a defender su inocencia en innumerables entrevistas y actos públicos, ha permanecido todo el día recluido en su casa de Guayaquil. A la audiencia en Quito solo acudió su abogado. Su departamento de Comunicación no compartió la agenda del día y él se limitó por la mañana a asegurar a las autoridades que estaría localizable para cuando se tomase una decisión sobre las medidas cautelares: “No se preocupen, no tienen que buscarme, estoy donde siempre. No voy a escapar. Los inocentes jamás huimos”.

Al frente de su vivienda, en una urbanización de acceso restringido, había apostados una decena de vehículos de seguridad que impedía acercarse a las inmediaciones. También a través de redes sociales, Glas pidió al fiscal que exhiba las pruebas que tiene en su contra y acusó al presidente Lenín Moreno de influir en el proceso judicial. “¿Qué más prueba quieren de que este proceso no es jurídico sino político? Presidente Moreno, parece que sus subalternos no lo han escuchado. Usted dice que no interferirá en otras funciones del Estado, pero faltó explicar a sus colaboradores que ellos tampoco pueden hacerlo”, publicó en un comunicado.

La Fiscalía, que finalizó el proceso de instrucción y búsqueda de pruebas el domingo pasado, dijo ante el juez que un pen drive, enviado por Estado Unidos, contenía información crucial para el caso ya que daba cuenta de las conexiones entre el vicepresidente y su tío. A través de códigos, indicó el fiscal, se relacionaban pagos, apodos, obras y beneficiarios. Su decisión de agravar las medidas cautelares sobrevino a la acusación particular que presentó la semana pasada el abogado del Estado, el procurador general, Diego García Carrión, después de haber escuchado el testimonio del principal cooperador brasileño: el gerente de Odebrecht en Ecuador, José Conceição Santos Filho.

A tres días del fin de la instrucción, el ‘delator 1’ rindió su versión desde Sao Paulo por videoconferencia y dijo que Glas y su tío Rivera eran como “hermanos siameses, se alimentan y respiran del propio cuerpo, no hay diferencia ninguna”. Pero el vicepresidente ha mantenido siempre que solo se veía con su pariente una o dos veces al año en reuniones familiares.

Corea del Sur destituye a su presidenta

La Asamblea Nacional en Seúl ha aprobado este viernes la destitución de la presidenta Park Geun-hye por su implicación en un novelesco escándalo de corrupción en torno a su amiga Choi Soon-sil, apodada como “la Rasputina surcoreana”. Park ha quedado automáticamente suspendida en sus funciones, a la espera de que el Tribunal Constitucional decida la legalidad de la moción de censura. Hasta entonces quedará al cargo el primer ministro, Hwang Kyo Ahn.

La moción de los principales tres partidos de la oposición, a la que se sumaron docenas de legisladores del propio partido de Park, el conservador Saenuri, acusaba a la presidenta de una gama de delitos y violaciones de la Constitución que llegaban desde el abuso de poder a no haber protegido como debía las vidas de los ciudadanos. La propuesta de destitución logró 234 votos, 34 más de los 200 que necesitaba para salir adelante. Únicamente se pronunciaron en contra 56 diputados.

 

 El Tribunal Constitucional puede tardar hasta seis meses en decidir si ratifica la destitución. Una etapa en la que continuará la inestabilidad política que vive el país desde el estallido del caso en octubre. Hwang, un antiguo fiscal, nunca ha sido elegido en las urnas, pero deberá afrontar desafíos como el programa militar norcoreano, la presión china contra el escudo antimisiles estadounidense THAAD que Corea del Sur tiene previsto desplegar en su territorio o el auge mundial del proteccionismo.

En una declaración inmediatamente después de la votación, Park reiteró la posición que ha mantenido durante todo ese escándalo. Pidió disculpas por haber “creado este caos nacional con mis descuidos”, pero no reconoció haber cometido falta alguna.

La destitución culmina un escándalo que ha dejado la popularidad de la presidenta en los niveles más bajos jamás registrados en Corea del Sur, en torno al 5%. Durante los últimos dos meses cada fin de semana los ciudadanos se han lanzado a las calles en manifestaciones masivas para exigir la marcha de la jefa de Estado. El pasado sábado en Seúl, según los organizadores, participaron en la concentración 1,7 millones de personas, que llegaron hasta pocos metros de la Casa Azul, la residencia presidencial.

En el eje de la polémica se encuentra Choi, confidente íntima de Park y acusada de haber utilizado sus lazos con la presidenta para obtener tratos de favor en diversas instituciones y, sobre todo, cerca de 70 millones de dólares en “donaciones” de algunas de los principales conglomerados del país. Aunque ese dinero tenía en teoría como destino dos fundaciones sin ánimo de lucro que ella dirigía, Choi está acusada de haberse embolsado una parte.

A medida que se desvelaba el caso se ha ido sabiendo que Choi, de 60 años y que nunca ha ocupado ningún cargo público, tuvo acceso a documentos clasificados y participó en la redacción de discursos oficiales de la presidenta.

Choi es hija del predicador Choi Tae-min, que desde los años 70 y hasta su muerte en los 90 ejerció una influencia sobre Park de naturaleza poco clara. Al parecer Choi, cabeza de una secta conocida como la Iglesia de la Verdad eterna, había asegurado a la joven que él podría ponerla en contacto en el más allá con su madre, muerta en un atentado. Un cable de la Embajada estadounidense de 2007 filtrado por Wikileaks indicaba que “abundan los rumores de que el fallecido predicador tuvo un control completo sobre el cuerpo y el alma de Park durante los años de formación de ésta y que sus hijos acumularon, como resultado, una enorme riqueza”.

El mandato de Park, hija del expresidente Park Chung-hee (1961-1979), expiraba a finales de 2017. Si el Tribunal Supremo ratifica su destitución, se convocarán elecciones anticipadas, que deberán celebrarse en un plazo de 60 días a partir de entonces.

El caso, con su grotesca mezcla de melodrama, intriga política y superchería, ha tocado fibras muy sensibles en Corea del Sur. Lo de menos son las acusaciones de corrupción, algo a lo que los surcoreanos están relativamente acostumbrados: todos los presidentes de la era democrática han afrontado investigaciones por corrupción tras dejar el poder y uno de ellos, Roh Moo-hyun, se suicidó cuando las acusaciones salpicaron a su familia.

Lo que verdaderamente ha consternado a los surcoreanos de a pie es constatar hasta qué punto su presidenta se había puesto en manos de su confidente para tomar todo tipo de decisiones: desde las más frívolas, como la ropa que ponerse, hasta cuestiones de Estado.

La extraordinaria influencia de Choi ha sorprendido tanto más cuanto Park, un personaje público toda su vida, había cultivado cuidadosamente una imagen de política incorruptible. La “princesa de hielo” surcoreana, una mujer de carácter distante, no mantenía contacto con sus hermanos, supuestamente para evitar acusaciones de favoritismo. Tampoco se casó nunca: “Quiero dedicarme por entero a la nación y al pueblo”, había prometido durante su campaña presidencial de 2012.

Cristina Kirchner a Mauricio Macri: “No es mi mamá, es tu papá y vos también”

l cerco judicial que enfrenta la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner ha llegado hasta su madre, Ofelia Wilheim, de 87 años. La diputada Elisa Carrió, aliada del presidente Mauricio Macri, la involucró en una denuncia por “defraudación al Estado”, por el presunto desvío de 61 millones de pesos (unos 4 millones de dólares) en el contrato de una cooperativa que integraba y el estatal Correo Argentino. Cristina Fernández escribió una larga carta en su página oficial, que tituló No es mi mamá, es tu papá y vos también, en la que acusa a Macri de orquestar una persecución contra su familia y dispara contra el padre del mandatrio, Franco Macri, un poderoso empresario que forjó su fortuna a partir de millonarios contratos con el Estado. “Macri, mi mamá tiene 87 años y hace más de 50 que vive con mi hermana en el mismo barrio y en la misma casa, que es su único patrimonio (…) ¿Qué es lo que querés inventar? ¿Pretendes hacerle creer a los argentinos que el país está mal y a ellos les va peor… por mi mamá? (…) Tu papá y otros – como él – estatizaron la deuda de sus empresas mientras la dictadura genocida había desaparecido a miles de argentinos”, escribió Kirchner.

La expresidenta enfrenta una serie de causas judiciales por casos de corrupción y esta misma semana pidió que se eleve cuanto antes a juicio oral una causa en la que está procesada por administración fraudulenta. En otras investigaciones paralelas también están involucrados sus dos hijos, Máximo y Florencia, su nuera, Rocío García, y su cuñada, la actual gobernadora de la provincia de Santa Cruz, Alicia Kirchner. Pero hasta ahora ningún expediente mencionó a su madre Ofelia. La denuncia de Carrio cayó muy mal en la expresidenta, quién decidió atacar directamente a Macri y a su entorno. “Pensé que conmigo y con mi hija te alcanzaba ¿O es que las cosas van tan mal que tenes que empezar a perseguir junto con Clarín a una anciana que no sale de su casa? (…) No Macri. El problema de la Argentina sigue siendo el mismo de siempre: Ustedes”, dijo Kirchner, en referencia a los sectores empresariales que son el origen del actual presidente. “Ustedes, los mismos que cuando los militares no les sirvieron más fueron por los políticos de los partidos populares y democráticos. Ellos terminaron destituidos y algunos presos y ustedes libres y cada vez más ricos” agregó.

Ofelia Wilheim tuvo una militancia sindical de 30 años como delegada de su gremio en Arba, la agencia de recaudación de impuestos de la provincia de Buenos Aires. Según la denuncia presentada por Carrió, tras la reestatización del Correo Argentino en 2003, la cooperativa El Aldabón, integrada por Wilheim y un socio llamado Fotios Cunturis, logró un contrato para el reparto de correspondencia de la agencia. “Le pedimos a la Justicia que investigue si a través de este convenio se produjo la simulación de una relación contractual entre una cooperativa que no opera como tal y el correo argentino con el consecuente desvío de fondos en perjuicio del Correo Argentino por al menos diez años” , señaló Carrió en el escrito que presentó ante la justicia.

Kirchner dijo que su madre vive de su jubilación como empleada y vinculó la denuncia a un ataque orquestado desde la Casa Rosada para ocultar la crisis económica. “Mañana y pasado mañana y la semana que viene y el mes que viene y el año que viene – con estas políticas – la gente seguirá con los mismos problemas de hoy: desocupación y precarización laboral, salarios que no llegan a fin de mes, tarifazos, endeudamiento”, escribió Kirchner.

También disparó contra los integrantes del equipo de gobierno de Macri, a los que acusó de “ricos y endeudadores sociales”: “Todos los días nos enteramos que funcionarios y hasta legisladores son dueños o socios o representantes de las empresas que les toca regular y controlar. El escándalo de estar de los dos lados del mostrador y su inevitable consecuencia: el saqueo”.

El jefe de Ministros, Marcos Peña, negó que desde la Casa Rosada se impulse una persecución judicial contra la Cristina Kirchner. “Ella está demasiado acostumbrada a las operaciones mediáticas y judiciales del poder, pero nosotros no somos así. No nos dedicamos ni a perseguir a la madre, ni a ella, ni a la hija. Nos dedicamos a gobernar”, dijo el ministro en una entrevista con radio La Red.