Así quiere ‘volar’ Hyperloop

Hace unos años, Elon Musk, el fundador de PayPal, Tesla Motors, SpaceX y SolarCity tuvo una idea: desarrollar un medio de transporte de alta velocidad que uniera ciudades a grandes distancias. Lo llamó “el quinto medio de transporte”. Y aunque todavía no ha pasado de las fases del diseño y los prototipos, parecer ir bien encarrilado.

El Hyperloop es un invento que parece salido de una película futurista a medio camino entre el tren y los tubos neumáticos que todavía hoy en día se utilizan en centros comerciales y hospitales para transportar pequeños objetos. Para llevar a cabo el proyecto se definió mejor la idea, se plantearon unos requisitos y se convocó un concurso para que equipos de todo el mundo presentaran sus diseños, avances y prototipos y de este modo elegir las mejores opciones.

En un informe previo se marcaron las características del Hyperloop: las cápsulas de transporte, con capacidad para decenas de personas, viajarían en grandes tubos de vacío, su velocidad estaría entre 900 y 1.200 km por hora (como un avión) y utilizaría energías limpias.

Parte de la complicación del proyecto es la creación de una gigantesca red que una diversas ciudades. Pero eso preocupa menos a los ingenieros y más a los responsables de negocio. En los detalles del Hyperloop es donde está la chichapara los técnicos, pues muchas de las opciones todavía están abiertas. Hay equipos que plantean utilizan sistemas de levitación magnética, otros que utilizan colchones de aire, diversos medios de propulsión… Todo vale cuando se trata de ir más rápido que una bala.

Ahora la Universidad de Waterloo (Canadá) ha dado a conocer su prototipo, como parte del proyecto Waterloop, en el cual han trabajado 120 ingenieros de diversas disciplinas y que ha recurrido a la financiación colectiva para conseguir los fondos para crear el prototipo. La cápsula, a la que han llamado Goose I, es un modelo de unos 250 kilos, a escala 1:2, que podrá viajar a 550 km/h en el recorrido de pruebas en que se evaluará a los equipos participantes, de una milla (unos 1,6 km) de longitud.

El Acuerdo de París contra el cambio climático entra en vigor en un tiempo récord

La rapidez de la entrada en vigor del acuerdo ha sorprendido a muchos de los expertos que estuvieron dos décadas intentando cerrar un pacto global contra el cambio climático como el que finalmente se adoptó en París a finales de 2015. El anterior Protocolo de Kioto -que solo exigía reducciones de sus emisiones a algunos países desarrollados- tardó siete años y 10 meses en entrar en vigor. El Acuerdo de París -que implica a todos los firmantes en la reducción de emisiones- ha entrado en vigor en menos de 11 meses.

“La ciencia ha sabido transmitir la urgencia de actuar frente a la tendencia del calentamiento”, opina Manuel Pulgar-Vidal, exministro de Medio Ambiente de Perú y ahora responsable de cambio climático en la organización no gubernamental WWF. Mes a mes, los organismos internacionales alertan del aumento de las temperaturas mundiales y del incremento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, principalmente de CO2.

Uno de los pasos decisivos para que el acuerdo haya entrado en vigor tan rápido ha sido el impulso dado por EE UU, que decidió ratificar -junto a China- el acuerdo en septiembre de este año. Estos dos países, los dos principales emisores del mundo, se habían quedado fuera del Protocolo de Kioto. Estados Unidos porque, finalmente, decidió no adherirse. China porque no estaba incluida en el listado de países obligados a recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Barack Obama ha querido dejar la Casa Blanca con el Acuerdo de París ratificado y en vigor. Pero el mundo contiene el aliento ante la posibilidad de que Donald Trump, el candidato republicano que se ha mostrado escéptico ante el cambio climático, gane las elecciones presidenciales de la próxima semana. “Si gana Hillary Clinton se puede ser optimista”, apunta Teresa Ribera, directora del instituto francés para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales. “Será una consolidación del legado de Obama”, añade. ¿Y si gana Trump? “Sea quien sea el ganador, EE UU no se puede bajar de este avión en vuelo”, afirma Pulgar-Vidal, que en 2014 presidió la cumbre del clima de Lima.

Reglamentos

Al margen de estas incertidumbres políticas en EE UU, el pacto de París está aún por desarrollarse. “El acuerdo solo establece los parámetros generales”, explica Giannina Santiago, asesora del Grupo de Trabajo Especial sobre el Acuerdo de París de la ONU. “El acuerdo es una ley general y ahora falta el reglamento que la desarrolle”, añade.

Y el desarrollo de ese reglamento marcará si finalmente el acuerdo es un éxito o un fracaso. “Ahora falta determinar cómo se presenta la información sobre los recortes de emisiones, las características, el año que se toma como base, los sectores que se incluyen. Eso está todavía en discusión y son unas 30 tareas pendientes”, subraya Santiago. En la cumbre del clima que el próximo lunes se abre en Marrakech se empezará a abordar este asunto, que se espera que pueda estar cerrado en un plazo de dos años.

Esfuerzos insuficientes

El Acuerdo de París se fija como meta que, en 2100, el aumento medio de la temperatura del planeta se quede por muy por debajo de los dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales (siglo XIX). Para ello, se apuesta por los recortes de las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los firmantes del pacto, que empezarán a aplicarse a partir de 2020. Pero es cada país el que voluntariamente se pone su meta de reducción. No hay sanciones en caso de incumplimiento.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha recordado este jueves que los esfuerzos que los Estados han puesto sobre la mesa en sus contribuciones nacionales no son suficientes. Para 2030, si se quiere cumplir con la meta de los dos grados, sería necesario que las emisiones mundiales de estos gases fueran de unas 42 gigatoneladas anuales. Sin embargo, con la aplicación de los planes nacionales presentados hasta ahora en 2030 el mundo emitiría entre 54 y 56 gigatoneladas. Por eso el PNUMA señala que “hace falta recortar un 25% adicional”. Si no, el aumento de la temperatura a final de siglo estará entre los 2,9 y los 3,4 grados, lejos de la meta fijada en el Acuerdo de París.

Los países firmantes del pacto son conscientes de esta brecha. En el acuerdo se reconoce que en 2030 se emitirán 15 gigatoneladas de más (una gigatonelada equivale a las emisiones de todo el transporte de la Unión Europea, incluido el sector aéreo, durante un año). Por eso, el pacto fija revisiones periódicas de los compromisos nacionales hasta alcanzar la reducción necesaria. Si se consigue limitar el incremento de la temperatura por debajo de los dos grados “se reducirá la probabilidad de que se registren tormentas más intensas, sequías más prolongadas, el aumento del nivel del mar y otros efectos climáticos”, recuerda el PNUMA.

MENSAJE AL SECTOR FINANCIERO

Como ocurrió con la firma del acuerdo en el mes de diciembre pasado, la entrada en vigor del pacto tan rápido se interpreta también como una señal al sector financiero y a los mercados sobre la apuesta contra el cambio climático.

“Es una buena señal que se da a la sociedad y al mundo empresarial”, indica Xavier Labandeira, catedrático de Economía de la Universidad de Vigo. En Europa hay preocupación por si afectará a la competitividad de la economía y por si se pierde competitividad sin ganar medioambientalmente. Pero si están China, EE UU y Japón ese miedo se despeja”, añade.

“Estamos viendo que cada vez más agentes se están movilizando en este campo”, sostiene Gonzalo Sáenz de Miera, director del área de cambio climático de Iberdrola.Por ejemplo, destaca que el sector financiero (bancos, fondos de inversión, bancos centrales, agencias de rating…) está incorporando el factor climático en su toma de decisiones, para gestionar riesgos e identificar oportunidades. Esta movilización del sector financiero, se traduce, entre otras cosas, en mayores exigencias de información a las empresas sobre las implicaciones del cambio climático en sus negocios”, añade Sáenz de Miera.

El papa Francisco reivindica a Lutero, el “peor de los herejes”

El papa Francisco y el presidente de la Federación Luterana Mundial, Munib Younam, firmaron este lunes una declaración conjunta en la que rechazan todo tipo de violencia en nombre de la religión. Francisco viajó a Suecia para participar en los actos conmemorativos del 500 aniversario de la Reforma protestante, promovida por Martín Lutero el 31 de octubre de 1517. La firma se produjo después de la ceremonia que abre en Suecia el ‘Año Lutero’, celebrada en la catedral de Lund.

Los historiadores podrían juzgar la sangrienta historia de Europa por cómo se han celebrado los centenarios del nacimiento de Martín Lutero (Eisleben, Alemania, 1483-1546). Si las conmemoraciones sirven para algo, esta de los 500 años de la Reforma abre un boquete para el encuentro entre las diferentes iglesias cristianas. El concilio Vaticano II sembró en 1962 la semilla del ecumenismo, pero poco se ha avanzado. Al contrario, Juan Pablo II y su ideólogo principal, el cardenal Ratzinger (entonces inquisidor, más tarde Benedicto XVI) agriaron de mala manera el proceso abierto por Juan XXIII. Lo hicieron el año 2000 con la declaración Dominus Iesus sobre la unicidad de la Iglesia católica como única religión verdadera. El documento tenía “expresiones ofensivas para las personas creyentes de otras religiones”, reaccionaron entonces 75 de los mejores teólogos cristianos del momento. Aquel volver a la idea de que “fuera de la Iglesia no hay salvación” (lo proclamó el obispo Cipriano de Cartago, en el siglo III), hirió de muerte el ecumenismo, echando por tierra los logros de varias décadas.

Este viaje de Francisco a Suecia, para asistir en una basílica luterana a la apertura del ‘Año Lutero’, que culminará dentro de un año cuando se cumpla el V Centenario de la Reforma, es todo un símbolo, de manera especial porque quien da el paso por la parte de Roma es nada menos que un jesuita, la congregación que combatió en primera fila aquella reforma tomando incluso un nombre militar (la Compañía de Jesús). “El peor de los herejes”, había sentenciado Roma en el decreto de excomunión. Guerras que se prolongaban a veces por treinta años, torturas, quema de herejes y la división de Europa en varios bandos hace mucho tiempo que son historia. El conflicto fue religioso, pero sobre todo político. Las víctimas fueron los pueblos. Cuius regio, eius religio, es decir, la religión del rey será la religión de su súbditos, fue una manera de sobrevivir cuando las iglesias luteranas se libraron del yugo romano y el poder papal (los pontífices como brutales comandantes militares) fue reemplazado por el de los reyes, no menos totalitarios.

Se discute si Francisco prepara una rehabilitación de Lutero. El Vaticano no podrá levantar la excomunión al fraile agustino (eso solo puede hacerse en vida), pero sí reconocer que las intenciones del famoso fraile no estaban erradas. Francisco habló del tema en el avión de vuelta del viaje a Armenia y ha insistido la semana pasada en una entrevista con La Civiltà Cattolica. Dijo: “Lutero fue un reformador en un momento difícil y puso la palabra de Dios en manos de los hombres. Tal vez algunos métodos no fueron correctos, pero si leemos la historia vemos que la Iglesia no era un modelo a imitar: había corrupción, mundanismo, el apego a la riqueza y el poder”.

Lutero colmó el vaso de su paciencia el 31 de octubre de 1517 cuando se enteró de que el enviado papal, el predicador dominico Juan Tetzel, estaba vendiendo indulgencias en Wittenberg, donde el monje agustino era profesor de la universidad. Esa misma noche redactó sus 95 tesis y clavó el manuscrito en la puerta de la catedral local. Wittenberg, a orillas del Elba, era entonces la capital del pequeño ducado de Sajonia, una ciudad próspera gracias al comercio y a sus muchas riquezas mineras. Hoy tiene apenas 50.000 habitantes y vive sobre todo del turismo cultural y religioso que atrae la fama de su huésped más famoso.

Aunque el gran reformador contó más tarde que la conversión le llegó mientras estaba en el retrete del convento, la suya no fue una pataleta. Owen Chadwick, profesor de historia en Cambridge, empezó así su tomo sobre la Reforma: A principios del siglo XVI, todas las personas importantes dentro de la Iglesia Occidental estaban clamando por reformas.Había corrupción y superstición. Los puestos eclesiásticos se podían comprar y vender. Muchos sacerdotes eran adúlteros, borrachos e ignorantes de las Escrituras. Por eso confesó Maquiavelo: “Nosotros los italianos somos más irreligiosos y corruptos que otros, porque la iglesia y sus representantes nos han dado el peor ejemplo”.

Aquella noche de hace 500 años germinó el segundo gran cisma de la cristiandad, después de la separación en 1054 de católicos y ortodoxos. Lutero abría, además, nuevas maneras de ver el mundo. La Reforma marcó la historia de Europa y Estados Unidos, y también el devenir de España, que se convirtió en abanderada de la Contrarreforma. Si la Reforma fue el antecedente necesario de la Ilustración y el comienzo del mundo moderno, la Contrarreforma cierra a España y sus colonias al mundo moderno. Ocurrió pese a que el emperador Carlos V (y Carlos I de España) fue un protector de Lutero, a quien Roma quería quemar vivo cuanto antes. La escena es famosa. Lutero se presenta frente al joven emperador en la Dieta de Worms (28 de enero de 1521) y mantiene su doctrina con la famosa respuesta “No puedo de otra manera”.

La larga inquina entre el emperador y el papado culminó el 6 de mayo de 1527 con el terrible saco de Roma por tropas al mando del duque de Borbón. Durante siglos, los reyes de España fueron más papistas que el Papa para hacerse perdonar aquel episodio de pillaje y muerte en el corazón del Vaticano. Así vio la historia nacional Marcelino Menéndez Pelayo, empezado ya el siglo XX: “España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de san Ignacio; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra”.

Casas que se calientan con la tierra

La geotermia es limpia, barata, inagotable y dicen de ella que es la energía renovable del siglo XXI. Buena carta de presentación y retahíla de piropos para esta fuente energética que aprovecha el calor del subsuelo para climatizar una vivienda y calentar el agua. Aunque sigue siendo una de las energías renovablesmenos conocidas, ha dado pasos de gigante en los últimos años y su auge se ha disparado desde 2008. “Hace una década nadie sabía qué era la geotermia”, dice Margarita de Gregorio, directora de geotermia de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA).

Es difícil saber el número de instalaciones que hay en España porque no existe un registro oficial de energías renovables térmicas. “Puede haber en torno a 2.000”, según Miguel Madero, director de la compañía Girod Geotermia. En la APPA creen que son más. “Según el IDAE existe un parque de 8.500 instalaciones. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid han pasado de 19 a casi 500 entre 2008 y 2016 y Galicia cuenta con un cluster que estima que pueden existir entre 600 y 800″, analiza Joaquín Pampillón, del departamento comercial de Ecoforest, empresa donde el 30% de las ventas se llevan a cabo en España.

Madero considera que “sigue sin calar de forma masiva entre los propietarios por dos motivos, por desconocimiento y por la creencia de que se trata de un sistema caro”. Además de director de Girod Geotermia, Madero es el dueño de un chalé en Pozuelo de Alarcón (Madrid) que tiene bajo su suelo la primera instalación geotérmica de la Comunidad de Madrid. De esto hace ya nueve años. Logra calentar y refrigerar una vivienda de 350 metros por menos de 130 euros al mes (1.500 euros al año). Si tuviera una caldera de gas y aire acondicionado convencional gastaría unos 375 euros mensuales (4.500 al año).

Casas que se calientan con la tierra

Más del 90% de los equipos está instalado en unifamiliares y el resto en edificios en altura, la mayoría en cooperativas. De hecho, en la capital madrileña acaba de estrenarse la instalación geotérmica más grande de España en la cooperativa llamada EAI 310. “Funciona desde julio, así que aún no hay cálculos de consumos, pero está previsto amortizar la instalación, con 70 captadores, en un plazo de siete a nueve años”, indica Joaquín García, uno de los arquitectos del proyecto.

La geotermia es la energía almacenada en forma de calor bajo la superficie del terreno, así que es una fuente renovable que puede explotarse prácticamente en cualquier lugar. El funcionamiento es similar al que realiza el serpetín de una nevera; la diferencia es que ese serpentín (intercambiador geotérmico) está enterrado. El hecho de que la temperatura del interior del terreno se mantenga constante (entre 10 y 15 grados en España) durante todo el año, permite que el intercambio de calor y frío se produzca en condiciones prácticamente estables en todas las estaciones del año. El circuito de intercambio (los captadores enterrados) extrae calor del terreno y con una bomba de calor (situada en el interior del inmueble) lo trasmite al edificio o vivienda en invierno, calentándolo a través de suelo radiante o fancoils. Por el contrario, en verano la casa se refrigera al cederse calor al terrero a través del mismo circuito de intercambio, aclara De Gregorio.

Cuanto más grande sea el inmueble y sus necesidades energéticas, más perforaciones y profundidad serán necesarias. En el grueso de las viviendas unifamiliares suele ser habitual realizar uno o dos pozos verticales, aunque también pueden ser horizontales. “Las profundidades oscilan entre los 80 y 150 metros”, explican en Ecoforest. “El potencial es infinito, ya que se puede colocar en cualquier tipo de suelo”, dice De Gregorio. Y el equipo no requiere prácticamente ningún mantenimiento (los captadores tienen una vida útil de 100 años), ni emite olores ni ruidos.

Aunque es el ahorro energético, de hasta el 75%, su señuelo más potente. “Por cada kilovatio eléctrico que consumimos por tener conectada la bomba de calor, el sistema geotérmico genera otro cuatro kilovatios”, cuenta De Gregorio. Da buena cuenta Jorge Pérez, dueño de un chalé en Valdeavero (Comunidad de Madrid) al que puso geotermia hace cinco años. Tras ver las facturas y los resultados dice haber tomado la mejor decisión. Su consumo mensual en calefacción y agua caliente está en torno a los 40 euros para una superficie de 140 metros cuadrados. Cuenta que su inversión rondó los 20.000 euros, unos 5.000 euros más que una caldera de gasóleo.

“Estuve más de siete años en la cárcel, ese tiempo no me lo devuelve nadie”

El 25 de enero de 2005 policías de paisano confundieron a Fernando Carrera con un ladrón que acababa de cometer un robo y lo persiguieron por una avenida del sur de Buenos Aires. Dispararon más de 20 veces contra el Peugeot 205 blanco que conducía. El perseguido perdió el control del vehículo y mató a tres peatones: dos mujeres y un niño. Carrera se declaró inocente, pero la Justicia lo condenó en 2007 a 30 años de cárcel por robo, triple homicidio, lesiones culposas y portación de arma. En un segundo juicio, la pena se redujo a la mitad. Finalmente, 11 años y nueve meses después de lo que fue conocido como la masacre de Pompeya, la Corte Suprema acaba de absolverlo y deja al descubierto la conspiración policial y judicial de la que fue víctima. “Me siento muy feliz después de haber esperado tantos años esto”, dice Carrera a EL PAÍS. Recuerda que su pesadilla ha terminado, pero no así la de los familiares de las tres víctimas: “Hasta ayer yo era el culpable, hoy el caso está impune”.

Este hombre de 39 años pasó más de siete años en la cárcel por acusaciones falsas. El relato policial comenzó a hacer agua por investigaciones periodísticas que revelaron numerosas contradicciones. Los uniformados declararon ante la Justicia que Carrera les había disparado desde el automóvil que conducía, pero el único testigo con el que contaban resultó ser presidente de la Asociación de Amigos de la Comisaría 34, a la que pertenecían los agentes involucrados. Sostuvieron que era imposible que no los hubiese reconocido como policías porque tenían encendidas las sirenas portátiles sobre los automóviles, pero ningún vecino las escuchó. Indicaron que Carrera miraba hacia adelante y conducía el automóvil, pero al mismo tiempo giraba hacia atrás y disparaba, una posibilidad que fue cuestionada por los peritos. No explicaron por qué no le hicieron un test para detectar pólvora en las manos. Tampoco cómo localizaron en el vehículo la supuesta arma que usó contra ellos.

AMENAZAS TRAS SU LIBERACIÓN

Fernando Carrera vive con su familia fuera de Buenos Aires, en un lugar mantenido en reserva, desde que pocos meses después de quedar en libertad, en 2012, sufrió un atentado. Agresores desconocidos incendiaron la puerta de la vivienda y realizaron pintadas amenazantes contra él. Cuatro años después, aún no se sabe quién fue.

La defensa alegó que los policías intervinientes en la persecución, al descubrir que Carrera no era el ladrón que buscaban, intentaron “encubrir su responsabilidad en el hecho mediante la creación de evidencias falsas, entre ellas, las vinculadas a la presencia de un arma y la manipulación de los testigos”. Tres instancias judiciales rechazaron los argumentos de la defensa y convalidaron la versión policial. Por el contrario, la Corte Suprema dictaminó la existencia de dudas contundentes en la acusación y optó por absolver al único imputado. “La aplicación del principio in dubio pro reo ha permitido arribar a una solución que -aunque tardía- pone fin a la injusticia con una persona que ha pasado varios años encarcelado”, señala el máximo tribunal argentino en su fallo.

“El exceso policial llevó a la muerte de tres personas inocentes y tuvieron la mala suerte de que me salvé y que muchos años después la Justicia declaró que yo no soy culpable”, dice Carrera. “Participaron entre 6 y 8 policías, que no tienen ninguna causa abierta. Solo están apartados del servicio, pero siguen cobrando su sueldo”, denuncia.

Ocho balas en su cuerpo

Su cuerpo conserva las cicatrices de las ocho balas que le dispararon a plena luz del día: una en la cara, una en el pecho, dos en los hombros, dos en los codos y dos en las piernas. Uno de los disparos lo dejó inconsciente y cuando despertó, en una ambulancia, escuchó a un bombero decirle: “¿Hijo de puta, por qué no te moriste?”. Los medios le declararon culpable incluso antes que la justicia. “Fue una condena subsidiaria. Mi familia vivió un infierno, tuvo que escuchar que dijeran que era la esposa de un asesino, los hijos de un asesino…”, recuerda.

Pese al sufrimiento que padecieron, Carrera señala que su mujer y sus tres hijos lo acompañaron en todo momento y fueron su principal apoyo para resistir la larga estadía en prisión. “Fue durísimo. Estuve más de siete años en la cárcel, todo el tiempo que dura la escuela primaria, ese tiempo no me lo devuelve nadie”, lamenta. De sus años allí prefiere recordar las visitas semanales de sus seres queridos, que lo ayudaban a seguir “vivo”, y el apoyo creciente de la sociedad civil, en especial tras el estreno en 2010 del documental Rati Horror Show, de Enrique Piñeyro, que aclaró su inocencia. La novela gráfica Gatillo Fácil, con guión de Pablo Galfré y dibujos de Sergio Ibañez, mostró también a raíz del caso cómo opera la justicia, los negocios ilegales amparados por la policía y los mecanismos sociales de la culpabilidad y la venganza. La Corte Suprema ordenó excarcelarlo en 2012 pero solo ahora, con la sentencia absolutoria, se considera por fin “libre de la cruz” que arrastró todos estos años injustamente.

La Iglesia prohíbe esparcir las cenizas de los difuntos o tenerlas en casa

La Iglesia católica sigue prefiriendo enterrar a los muertos, pero en el caso de que –por razones higiénicas o por la voluntad expresa del finado—se optase por la cremación, prohíbe desde hoy que las cenizas sean esparcidas, divididas entre los familiares o conservadas en casa. Según un documento redactado por la Congregación para la Doctrina de la Fe –el antiguo Santo Oficio– y firmado por elpapa Francisco, la prohibición pretende evitar cualquier “malentendido panteísta, naturalista o nihilista”.

El documento aprobado, que se titula Instruccion Ad resurgendum cum Christo y sustituye a otro de 1963, advierte de que “no se permite la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos”. Y va más allá: “En el caso de que el difunto hubiera sido sometido a la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le ha de negar el funeral”. La Congregación para la Doctrina de la Fe justifica la elaboración de un documento así de drástico como reacción a las nuevas prácticas en la sepultura y en la cremación “contrarias a la fe de la Iglesia”.

La conservación de las cenizas en el hogar solo se contemplará “en casos de graves y excepcionales circunstancias”, o cuando una persona lo pida “por piedad o cercanía”, ha explicado el consultor de la Congregación de la Doctrina de la Fe, el español Ángel Rodríguez Luño, en la rueda de prensa de la presentación del documento. Para la Iglesia, “la conservación de las cenizas en un lugar sagrado ayuda a reducir el riesgo de apartar a los difuntos de la oración”. Además, “se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas”.

Según la Congregación para la Doctrina de la Fe, las cenizas deben mantenerse “por regla general en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente. El prefecto de la Congregación, el muy conservador cardenal alemán Gerhard Mueller, llegó a decir durante la presentación del documento: “Los muertos no son propiedad de los familiares, son hijos de Dios, forman parte de Dios y esperan en un campo santo su resurrección”.

Aunque la Iglesia admite que “no ve razones doctrinales” para prohibir la cremación –“la cremación del cadáver no toca el alma y no impide a la omnipotencia divina resucitar el cuerpo”, el secretario de la Comisión Teológica Internacional, Serge-Thomas Bonino, la calificó como “algo brutal”, por tratarse de “un proceso que no es natural, sino que interviene la técnica y que además no permite a las personas cercanas acostumbrarse a la falta de un ser querido”.

Las ‘desnudas’ de Times Square desatan la polémica

Hay una vieja polémica en Nueva York que surge en primavera y desaparece en invierno, la de las mujeres que campan por Times Square con solo la parte baja del biquini, un tocado de plumas y las pinturas de la bandera americana por toda vestimenta. Piden propinas a cambio de posar para fotografías y las llaman coloquialmente desnudas —con la palabra en español— porque muchas de ellas son latinoamericanas. El alcalde, Bill de Blasio, intentó borrarlas de esa plaza, epicentro del turismo, con el apoyo del gobernador del Estado, Andrew Cuomo. Ambos detestan esa imagen en la ciudad, les recuerda a los peores tiempos de Manhattan.

Pero De Blasio, que es considerado uno de los alcaldes más progresistas que ha tenido la ciudad —la prensa conservadora lo consideraba el alcalde de Occupy Wall Street—, ha recibido acusaciones de machista por esa actitud. Hacer toples, en Nueva York, es legal, pero pedir limosna de forma invasiva no. Y sobre todo, hacer caja sin pagar impuestos. El Ayuntamiento optó finalmente por ubicar a todos los artistas disfrazados de Times Square en una zona concreta y delimitada en la plaza. La polémica prendió sobre todo por las desnudas y algunos altercados. “Creo que esto explica muy bien cómo se sexualiza el cuerpo de la mujer, nunca ha habido estos problemas con el cowboy desnudo, no somos prostitutas, esto es una celebración de América y me gusta hacerlo”, cuenta Angel, de 33 años. Su compañera, Chelsea, tiene 21 años y un hijo. Por la noche volverán a su casa, en Brooklyn.

Gente de todo tipo pide fotografías con el cowboy del torso al aire y la guitarra, un personaje que lleva varios años en la ciudad y viste calzoncillo, botas y sombrero. A las mujeres en toples, en cambio, son sobre todo señores los que les piden las fotos. “Les dejamos muy claro que las manos se ponen en los costados, en la cintura, ni más arriba ni más abajo”, recalca Angel. Hay diferencias entre el cowboy y las desnudas, un par de ellas son el número que conforma el colectivo y el tipo de público que los demanda.

Hábitat III: Asentamientos informales

“Si fuesen presos, la comunidad internacional estaría escandalizada por la vulneración de sus derechos humanos más fundamentales”. Leilani Farha, relatora de la ONU para la Vivienda, ha sacado esta conclusión después de visitar cientos de suburbios, slums, favelas, barrios chabolistas o como se les quiera llamar a los asentamientos informales en los que viven casi mil millones de personas en el mundo. No son reclusos, pero a menudo cuentan con menos comodidades que ellos, como acceso al agua, electricidad o un váter donde hacer sus necesidades. Por no tener, carecen hasta de la atención de los Estados.

Es un problema crucial en los países en desarrollo (aunque no solo en ellos), donde los asentamientos informales se extienden alrededor de las metrópolis formando verdaderas ciudades de cientos de miles de habitantes, desordenadas, caóticas, sin lo que entendemos por calles —con aceras, iluminación o alcantarillado—. Abundan las (infra)viviendas con paredes que, en el mejor de los casos, están hechas de ladrillo por sus propios moradores, pero que frecuentemente se presentan en madera, caña o lonas encumbradas por tejados de zinc. Son hogares que a menudo no existen, ya que carecen de títulos de propiedad y sus dueños viven en la incertidumbre de poder ser desalojados en cualquier momento.

Y el problema es creciente. Hace 20 años, cuando se celebró la segunda gran conferencia mundial de ciudades auspiciada por la ONU (Habitat II), alrededor de 750 millones de personas vivían en estas condiciones. Hoy, mientras se debate el planeamiento del urbanismo mundial en Quito dentro de Habitat III, son casi 1.000 millones. Las cifras encierran alguna aparente paradoja, porque entre los años 2000 y 2014, 320 millones salieron de estos asentamientos, un número insuficiente para reducir una cifra global alimentada por el aumento de la población mundial y las crecientes migraciones, tanto del ámbito rural al urbano, como entre países. Pero la paradoja de los números continúa, porque los habitantes del planeta se han incrementado tanto que, en términos relativos, los moradores de estas viviendas han decrecido ligeramente, hasta situarse por debajo del 15% de todos los seres humanos.

La Nueva Agenda Urbana, que se aprobará el próximo jueves, hace 18 menciones a los asentamientos informales; siempre con las mismas ideas de fondo: “No dejarlos atrás”, “dignificar sus condiciones de vida”, “mejorar sus viviendas”, “prevenir su crecimiento”. Más allá de las buenas palabras, ¿cómo se consigue dar la vuelta a una situación tan complicada y endémica? Es una de las grandes preguntas de Habitat III. Y la respuesta no es sencilla ni única.

Shivani Chaudhry, directora ejecutiva de la Red de Derechos a Vivienda y Suelo (HLRN, por sus siglas en inglés) hizo en la jornada del martes un conciso repaso a varias cuestiones que deberían ser abordadas para solucionar tamaño problema. Primero, cambiar la retórica; dejar de hablar de ilegales para tratarlos, también semánticamente, como seres humanos. Segundo, atender a las causas estructurales: ¿por qué la gente vive en esas condiciones? En buena medida, según Chaudhry, por la desatención al ámbito rural y la falta de una auténtica reforma agraria que dignifique la vida de los campesinos y nos les obligue, al menos por sistema, a migrar a las ciudades. “Además, los Estados, con excepciones, están invirtiendo cada vez menos en vivienda social”, se quejaba. Tercero, abordar el problema de la distribución y la propiedad de la tierra. “El suelo público no pertenece a los Gobiernos, sino a la gente, las leyes deben garantizar que no se generen beneficios privados de la tierra, sino que vayan a la población”, reclamó. Cuarto, evitar los desahucios y los desplazamientos. La tendencia de diseñar ciudades sin slums no puede pasar, en su opinión, por demolerlos o echar a sus habitantes, ya que esto equivale a desposeer a la gente de su derecho al suelo. Quinto, controlar la especulación. “Un mercado desregulado es lo que está provocando que la mayoría de la gente no tenga acceso a la vivienda por su precio desorbitado. Debemos reconocer la vivienda como derecho humano y para eso necesitamos que las leyes nacionales lo garanticen”, concluía.

Entre los años 2000 y 2014, 320 millones salieron de los asentamientos informales, un número insuficiente para reducir una cifra global alimentada por el aumento de la población mundial y las crecientes migraciones

La mayoría de estas ideas, y algunas otras que aportó al debate, están ya recogidas de alguna forma en dos documentos que han servido como base para hacer aportaciones a la Nueva Agenda Urbana. El más antiguo es Convertir a los slums en historia: un reto mundial para 2020, el resultado de la Conferencia Internacional de Rabat de 2012, que abogaba por un acercamiento global al problema  donde las instituciones de todos los niveles se coordinasen para abordarlo. También mencionaba algo que también se plasmó en la Declaración de Pretoria, el más inmediato antecedente para Habitat III en materia de asentamientos informales. Se trata de facilitar acceso al mercado financiero a los habitantes de los slums, préstamos asequibles para que puedan mejorar sus condiciones de vida.

Otra solución que está en boca de la mayoría de los expertos que han pasado por los paneles relacionados con los asentamientos informales es dar protagonismo a sus residentes. Una de las cosas que más llaman la atención a la relatora de la ONU en asuntos de vivienda en los poblados marginales es la sensación de abandono que sufren sus habitantes: “No contemplan su situación como una vulneración del derecho a la vivienda, sino que concierne a su derecho a la vida. Me hablan de que son invisibles, sienten que no tiene un lugar en la ciudad. Me han llegado a preguntar si son humanos”.

Es algo parecido a lo que describe Óscar Zapata, líder de la comunidad del Faro, en Medellín (Colombia): “No somos reconocidos, carecemos de servicios básicos, de escuelas, de espacios, de oportunidades. No tenemos una plena certeza de que podemos permanecer en estos lugares por largo tiempo. Nos pueden desplazar”.

La falta de estos derechos desvinculan al ciudadano de su propio espacio, al que no siente como propio y, por lo tanto, no lo cuida de la misma forma. Un artículo publicado recientemente en Planeta Futuro narraba cómo a solo unos 100 metros de uno de los asentamientos irregulares de Portmore (Jamaica), el Gobierno otorgó la carta que les permitía a las familias tener la seguridad sobre sus terrenos. La diferencia entre uno y otro lugar es abismal: “Esa seguridad ha permitido que las familias inviertan en construir una pequeña vivienda, hacer vías peatonales, montar pequeños negocios, pintar sus casas e invitar a sus amigos sin temor ni vergüenza”.

Escuchar a los pobladores de los slums y contar con ellos para la toma de decisiones se ha mostrado fundamental en los procesos de rehabilitación y mejora de estos espacios. El secretario de Desarrollo Urbano de Ciudad de México, Felipe de Jesús, explica cómo, en el programa de mejoramiento barrial que ha impulsado la urbe, la participación ciudadana es uno de sus ejes cruciales. “Trabajamos directamente con la comunidad, acordamos con ella qué se debe hacer y cómo, creamos un comité mixto para la ejecución de las tareas formado por vecinos y técnicos que da un seguimiento a todo lo que se realiza”, relata. Aunque con mucho por hacer, De Jesús puso el ejemplo de un buen número de mejoras realizadas con este sistema: rescate de sitios para que las comunidades se reúnan, generación de espacios deportivos, recuperación de vialidades que han sido ocupadas por vehículos, restauración de la imagen urbana, mayor seguridad, equipamientos en espacios remanentes que no eran aprovechados… “Esto ha generado un ambiente de confianza. Es un método que permite contrarrestar condiciones de marginalidad y combatir la segregación, integrando a la ciudad reconociendo sus peculiaridades socioculturales”, concluye.

Más allá de las buenas palabras, ¿cómo se consigue dar la vuelta a una situación tan complicada y endémica? Es una de las grandes preguntas de Habitat III

Pero la participación no es suficiente. Hace falta destinar recursos y que los municipios se impliquen en la dotación de servicios, según relata Michael G. Donovan, especialista de Vivienda y Desarrollo en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Tiene que haber un enfoque interdisciplinar, con varios técnicos que, según el caso, aborden no solo los problemas de vivienda, sino de energía, alcantarillado, infraestructura, iluminación…”, explica. Estos son precisamente algunos de los medidores que usa el BID para evaluar los proyectos en los que invierte dentro de los asentamientos informales. Otro, muy importante, es el transporte y la conexión de la ciudad. Para que los slums dejen de ser zonas marginales tienen que poder acceder al centro, lo que también genera posibilidades de trabajo y ayuda a sus habitantes a salir de la pobreza. Un ejemplo de éxito en este sentido, al parecer de Donovan, es el teleférico de Medellín, que conectó algunos de los barrios más deprimidos de la ciudad.

A todos los retos a los que se enfrentan y han enfrentado tradicionalmente los asentamientos informales, ahora se suma la amenaza del cambio climático. Las zonas que corren más peligro por inundaciones y crecidas del mar suelen ser a menudo las que ya eran de por sí más vulnerables. En Habitat II el calentamiento global prácticamente no se tuvo en cuenta. En Quito, sin embargo, ocupa un papel protagonista en las conversaciones. Corredores verdes que absorban el agua alrededor de los slums o viviendas elevadas son algunas de las soluciones que se plantean en estas zonas.

Lo que está muy claro es que la situación tiene que cambiar. “Es imposible pensar que los próximos 20 años pueden ser como los últimos 20, porque es insostenible”, argumenta Farha. En dos décadas, cada vez más personas ingresaron en los núcleos informales de viviendas en lo que ella define como “un constante asalto a la dignidad humana”. La Nueva Agenda Urbana tiene el objetivo de que, dondequiera que tenga lugar la próxima gran conferencia de ciudades dentro de otras dos, se hable de lo que se avanzó, y no de más retrocesos. Los 193 Estados de la ONU la firmarán con ese objetivo, pero han rechazado que sus metas sean vinculantes. ¿Se cumplirán sus buenas intenciones?

Colombia: Aumenta la violencia

En el vídeo se ve a una mujer arrinconada contra la pared de un ascensor. El hombre, Hanyer Mosquera, un futbolista colombiano, le da golpes en la cabeza, mientras ella trata de protegerse con sus manos. Después vienen las patadas, unas cuantas son suficientes para dejarla tirada en el piso. El ascensor se abre y el futbolista sale. El registro de las cámaras de seguridad permitió que esta vez la denuncia tuviera efecto en la justicia. Hanyer, jugador del equipo local Rionegro Águilas Doradas, fue detenido y enviado este martes a la cárcel de forma preventiva mientras se dicta su sentencia por maltrato.

El Instituto de Medicina Legal señala en un informe presentado esta semana que de enero a septiembre de este año se han presentado 58.674 casos de violencia intrafamiliar, 12.741 más que el año pasado. El foco principal está en las parejas, cuya cifra llega a 38.107. “Las lesiones son mucho más severas que las que veíamos los años anteriores y van de la mano de situaciones fatales, que pueden terminar con la muerte de las mujeres”, ha dicho Carlos Valdés, el director del Instituto, que ha señalado un aumento en 8.783 casos de maltrato de género, comparado con el mismo periodo el año pasado. En Colombia los casos de violencia de género se registran dentro de la categoría de violencia intrafamiliar, sin embargo desde el año pasado se tipificó el feminicidio, lo que ha permitido que se den condenas hasta de 40 años de prisión.

Como tener hijos sin practicar el sexo

Martín Varsavsky (Buenos Aires, 1960) cree que practicar sexo no es la mejor manera de traer bebés al mundo. Ha encontrado un método mejor y cuenta con 200 millones de dólares (182 millones de euros) de inversión para hacerlo accesible a través de su nueva startup, Prelude.

Desde hace un par de meses, Varsavsky vive en la Bahía de San Francisco. Tras dejar Madrid hace dos años y trasladarse a Miami, el embarazo de Nina, su mujer, le ha llevado a vivir entre la casa de unos amigos en Silicon Valley y la oficina en el Presidio de San Francisco, donde tiene de vecinos a los estudios de LucasArts. Junto al sitio donde se crea la magia de Star Wars, él sienta las bases para hacer de la procreación, según defiende, un proceso controlado, más seguro y menos traumático, tanto para los padres como para las criaturas. “Si me lo dicen con 24 años, no me lo creo, pero aquí estoy, sin ser religioso, esperando mi séptimo hijo”, dice con una sonrisa cómplice. El emprendedor en serie vuelve a la carga.

La costumbre en esta zona es que el propio inventor prueba los experimentos. A este hábito se le denomina dog food, comida de perro. Algo así como tomar de su propia medicina. Varsavsky lo ha llevado al extremo. Su séptimo hijo no será como los demás. Este va a nacer usando el método que él mismo ha creado. Cuando Nina quiso tener su primer hijo, a los 31 años, descubrió que sus ovocitos no estaban en el mejor estado. Recurrieron a ayuda médica. Fue costoso y tuvieron momentos de poca información e incertidumbre. “¿Cómo podía ser que no fuese fértil? No dábamos crédito. Nuestros hijos fueronin vitro, pero sé que esperamos demasiado. No quiero que otros pasen por ello”, subraya.

Solución integral

Varsavsky quería resolver un problema propio y se dio cuenta de que no era el único que lo sufría. Al contrario, pensó que era necesario crear una solución integral. Se puso a estudiar. “Al fin y al cabo, soy profesor en Columbia. Cuando quiero saber de algo, me meto a fondo”.

La primera decisión fue dejar Miami, donde vivía hasta hace dos años. “Soy un refugiado del Zika. No era seguro tener una gestación allí y para Prelude, ahora mismo, este es el mejor lugar para lanzarse y crecer”. A partir de ese momento, comenzó su carrera para que la solución a su problema fuese un producto para sacar al mercado.

Simplificando mucho, Prelude ofrece un plan para asegurar la descendencia con un pago de 200 dólares mensuales durante tres años. Cubre desde la extracción de ovocitos a la congelación, mantenimiento, fecundación in vitro, implante y pruebas embrionarias para asegurar que el bebé estará sano. Pasados los tres años, se puede seguir pagando por el mantenimiento hasta que llegue el momento en que se desee tener hijos.

Insiste en que, por sí mismo, no ha inventado nada, pero sí ha sido capaz de unir tecnologías que ya existían, convertirlas en un proceso lógico y ofrecerlas como un servicio. “He buscado la mejor manera de tener bebés. El problema es que no vas a la clínica cuando eres fértil, sino cuando es más complicado. La gente quiere tener los hijos a partir de los 35 y los 40, pero casi nadie con 25, que es cuando se tiene mejor material. Ya se congelaban gametos, se escogían los sanos y se implantaban evitando generar mellizos”.

El emprendedor remarca un factor importante, el análisis genético: “Evitamos patologías congénitas y, en consecuencia, casos que terminarían en aborto. Sabemos que podemos elegir los embriones que no van a tener Alzheimer. Ojo, no es la cirugía estética de los bebés lo que hacemos, pero sí la mejor manera de escoger el material genético más sano”.