La lucha por el poder en la Iglesia

En tres años, el papa Francisco ha revolucionado el Vaticano. Sin embargo, a sus 80 años, se le acaba el tiempo. El siguiente paso en su hoja de ruta es pensar en un sucesor que no dé marcha atrás a sus reformas cuando él desaparezca. Ya ha nombrado a 44 cardenales ‘electores’ cercanos a su línea de pensamiento. Entre ellos, recientemente, el arzobispo de Madrid. Crónica de una batalla por el control de la jerarquía católica.

EL VIEJO periodista, diplomático y sacerdote saborea su habano Romeo y Julieta, da un trago largo de escocés Lagavulin y profiere envuelto en una nube de humo: “La Iglesia es un portaviones; no es fácil cambiar su rumbo. La componen 1.300 millones de personas, 400.000 sacerdotes, 5.000 obispos y 200 cardenales de los cinco continentes. Dar un giro no es como maniobrar con una piragua. Tiene una inercia increíble. Hace falta tiempo, tesón y paciencia. Y alguien que gobierne con firmeza el timón. Desde marzo de 2013 el piloto es Francisco”.

–¿Cómo está cambiando el Papa la Iglesia española?

–El Papa interviene en cada país con la elección de obispos y cardenales. Es su prerrogativa. Y este no se arruga. En España, sus cambios en las principales diócesis y la Conferencia Episcopal han supuesto una ruptura con el periodo de Rouco. Son obispos fiables en lo doctrinal. Grises. Discretos. Moderados. Pero de diálogo. Están comprometidos con la línea del Papa, con los que habla con su móvil, sin pasar por la centralita del Vaticano, donde hay muchos oídos… España está siendo un buen laboratorio para los cambios de Francisco.

–¿El Papa es un revolucionario?

–Es un reformador. Por eso admira a Lutero. En su origen fue un conservador. Pero como confesor conoce bien las debilidades del ser humano. Busca una evolución más que una ruptura. Un cambio de estilo. Quiere una Iglesia pobre para los pobres; que acoja y no regañe; con menos burocracia; que construya puentes y no muros; que no ponga solo el acento en la moral sexual. Es un cambio claro de prioridades. Francisco sabe que, solo sumando, la Iglesia puede sobrevivir.

Detalle de uniforme de cardenal.
El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, con las galas de cardenal, retratado el 19 de noviembre en el Vaticano. En su dedo anular, el anillo de príncipe de la Iglesia regalo del Papa. JAMES RAJOTTE

Estamos en el centro de Roma. A cinco minutos de la soberbia Embajada de España en el Vaticano, un palacio del XVII con tapices de Rubens, bustos de Bernini y un suelo de marquetería que cruje como la cubierta de un viejo velero. En menos de 24 horas, el Papa celebrará en la otra orilla del Tíber, en el corazón de la basílica de San Pedro, el tercer consistorio de su pontificado: la reunión de sus cardenales (procedentes de más de 50 países). Y creará, bajo el baldaquino de Bernini, soportado por las cuatro columnas salomónicas, a 17 nuevos príncipes de la Iglesia entregándoles el birrete rojo y el anillo (que ya no es de oro sino de plata sobredorada). Entre ellos, Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, de 71 años, uno de sus hombres de confianza.

A ESTE RITMO DE NOMBRAMIENTOS, EL PAPA FRANCISCO TENDRÁ EN MENOS DE CINCO AÑOS EL CONTROL DEL COLEGIO CARDENALICIO

Al final de este consistorio de noviembre, Francisco habrá nombrado en solo tres años a 44 cardenales electores (es decir, con menos de 80 años y que, por tanto, tendrían derecho a elegir al nuevo Papa en un hipotético cónclave) de los 120 que forman ese selecto club de purpurados. El colegio cardenalicio aún tiene a 21 electores creados por Juan Pablo II y 56 de Benedicto XVI. Pero los de Francisco ya suponen un tercio. Para que un cardenal sea Papa necesita, al menos, 80 votos de sus pares, es decir, dos tercios del cardenalato. Y la estrategia de Francisco es que su reforma, la puesta al día de la Iglesia, el cambio de su sistema operativo, no muera con él. Con las obligadas jubilaciones de los octogenarios, al ritmo que va de consistorios y sumando los próximos cardenales que nombre (son significativos los que ha elegido no solo en España, sino también en Bélgica, EE UU, Venezuela o Alemania, como muestra del perfil de obispos por el que apuesta), su modelo de Iglesia puede copar en menos de cinco años la mayoría del colegio cardenalicio.

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Cardenales obispos y invitados en la cena de la embajada de España que celebró el nuevo cardenal, el dia 19 de noviembre. JAMES RAJOTTE

Para un monseñor anónimo, “hay que tener claro que el proyecto del papa Francisco no se limita a su papado. Mira lejos. Tiene 80 años y corren por Roma chismorreos sobre su estado de salud. Francisco sabe que las reformas en la Iglesia son lentas (aquí la unidad de medida de tiempo es el siglo) y no se resigna a que cuando desa­parezca se produzca una involución, como pasó con el frenazo de Juan Pablo II al Concilio Vaticano II. El escenario en que se mueve Francisco es el de su sucesión. Cuando no se encuentre con fuerzas, se marchará. Y volverá a Buenos Aires, donde tiene una habitación reservada en una residencia para sacerdotes. Él lo dijo en público: ‘Como vivimos más tiempo, llegamos a una edad donde no podemos seguir adelante con las cosas. Yo haré lo mismo que Benedicto XVI, pedirle al Señor que me ilumine cuando llegue el momento y que me diga lo que tengo que hacer. Y me lo va a decir, seguro”.

Algunos vaticanistas comienzan a situar a Carlos Osoro como un papable que podría obrar de vínculo entre Europa y América (en este continente se concentra la mitad de los católicos del planeta, y de él ya proceden 40 cardenales electores; algunos como O’Malley, Madariaga, Porras o Cupich, de absoluta sintonía con este Pontífice). Hay posibilidades de que el próximo Papa también hable español. O, al menos, venga del Nuevo Mundo. Y para eso, “Francisco necesita un colegio cardenalicio que comparta su visión reformista”, continúa el monseñor. “Está deshaciendo los nudos del Vaticano. Lo que está provocando una reacción furibunda entre los más conservadores. Algunos ya hablan de polarización, y los más alarmistas, de guerra civil”.

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El colegio cardenalicio llegado de los cinco continentes y decenas de obispos asisten al consistorio de Francisco y la creación de 17 nuevos príncipes de la Iglesia en la basílica de San Pedro. JAMES RAJOTTE

No exagera. Nunca las decisiones de un Sumo Pontífice han sido criticadas con tanto descaro en la curia. La infalibilidad de Papa es dogma. Pero Francisco, con su incontinencia verbal (que él denomina “santa inconsciencia”) y su huracán de renovación, ha abierto las compuertas. Una veintena de cardenales (muchos de ellos sin derecho a voto) y decenas de obispos (en torno a 15 en España, de un total de 80, aunque sin un líder claro tras la forzada jubilación del cardenal Rouco, que aspiraba a seguir dos años más al frente de Madrid) no paran de escribir textos e impartir conferencias criticando sin sordina sus posturas. Y hay algo aún más grave: tres de sus rivales más enconados, el cardenal alemán Gerhard Müller (hijo predilecto de Ratzinger), el guineano Robert Sarah (muy apreciado por el Opus Dei) y el estadounidense Raymond Burke (el más combativo), forman parte de su entorno inmediato. Incluso de su ejecutivo. Y, al tiempo, viajan por todo el planeta (en España han sido invitados por los Legionarios de Cristo a su Universidad Francisco de Vitoria, y por los grupos provida) poniendo en solfa las decisiones del sucesor de san Pedro. La bestia negra de los cardenales disidentes es Amoris laetitia, la exhortación pastoral de Francisco sobre el amor en la familia, en la que abre la puerta al debate sobre la comunión de los divorciados. El asunto ha llegado al límite de que Francisco ha tenido que responderles a través de su periodista de cabecera, Elisabetta Piqué, corresponsal de La Nación, con estas palabras: “Ciertos rigorismos nacen de querer ocultar dentro de una armadura la propia y triste insatisfacción”.

 

¿Por qué no los fulmina, si es el último monarca feudal? Según José Beltrán, director de la revista Vida Nueva, “Francisco no va a hacer nada que moleste a Benedicto XVI. No quiere tenerle en contra. Y a esos cardenales los nombró Benedicto”. Para un monseñor afincado en Roma, “mientras Ratzinger viva, Francisco le va a mimar. Y se va a tragar las críticas de esos cardenales. Es al primero al que enseña sus escritos e informa de sus decisiones. Los dos viven en el Vaticano. Bergoglio en la Casa Santa Marta y Ratzinger en el monasterio Mater Ecclesiae. Francisco le consulta todo. No tiene más remedio. Sería mortal que Benedicto capitaneara una rebelión. Habría un cisma”.

“HAY DOS PAPAS”, DICE EL SECRETARIO DE BENEDICTO XVI. “HAY UNO. SOLO UNO”, DESMIENTE EL JEFE DE COMUNICACIÓN DE FRANCISCO

Hay mar de fondo en el Vaticano. El secretario de Benedicto XVI, Georg Gänswein (que es al mismo tiempo responsable de la agenda de Francisco como prefecto de la Casa Pontificia), aseguró el pasado mes de junio que hay dos papas: “Uno activo y otro contemplativo”. Una idea que entusiasma a sus críticos. “El Papa está provocando una absoluta confusión en la Iglesia, y el único dique que nos queda contra sus ocurrencias es Benedicto XVI. Y que Dios le guarde muchos años”, asegura Francisco José Fernández de la Cigoña, experto en asuntos religiosos y bloguero conservador. 
En el campo de Francisco, monseñor Darío Viganò, su joven y poderoso director de comunicación y responsable de su cuenta de Twitter, desmiente ante este periodista la teoría de los dos papas: “Hay uno. Solo uno. El otro dejó de serlo cuando el helicóptero se elevó sobre el Vaticano con él a bordo el 28 de febrero de 2013. Y sí, va vestido de blanco, pero es que tendrá muchas sotanas blancas y no iba a tirarlas”. Ante esa batalla, un diplomático afirma: “La política, tal como la conocemos, es un juego de niños comparado con las maniobras y equilibrios de poder en el Vaticano”.

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En la primera imagen, el arzobispo de Madrid saluda a sus pares. En la segunda, el papa Francisco da el birrete y el anillo a Carlos Osoro.

Para entender la estrategia de Francisco hay que tener en cuenta que es un jesuita. Entrenado para actuar tanto en las fronteras como en los centros de poder. Como miembro de la Compañía de Jesús, combina una mezcla de espiritualidad y acción; soberbia y sumisión; inculturación e intelectualidad. Los jesuitas son los marines del Papa. Desembarcan, abren camino, establecen cabezas de puente, son relevados y saltan a la siguiente misión. Ya sea en el Vaticano o en el Amazonas. Son la única orden con un voto específico de obediencia al Papa. Fueron represaliados por Juan Pablo II y, después de tres décadas trabajando en silencio, han regresado con uno de ellos al frente. En el gobierno de Osoro en Madrid, una de las piezas clave es el prestigioso jesuita Elías Royón, que tiene el encargo de restañar las deterioradas relaciones entre el episcopado y las órdenes religiosas. Un guiño de Osoro.

 

Según el periodista y sacerdote Antonio Pelayo, corresponsal en Roma desde hace tres décadas, “Francisco es, ante todo, jesuita. Y como Papa, cuenta con dos elementos a su favor: una sólida formación teológica detrás de su campechanía, y que es un hombre de gobierno: era provincial de los jesuitas con 37 años, obispo con 46 y con 59 presidente de la agitada Conferencia Episcopal Argentina. Sabe mandar. No se deja hacer. No se achanta. Es un hombre práctico, organizador y de jerarquía. Y como buen jesuita, le gusta generar debates. Está de acuerdo en suscitar críticas, pero odia las intrigas de sacristía. Repite en privado que lo único que consiguen esas sucias maniobras es animarle a seguir adelante. No va a parar”.

La Iglesia es la multinacional más antigua del mundo. Y Bergoglio ha acometido su reforma con un estilo que en las escuelas de liderazgo se definiría como “gestión del cambio”. (No hay que olvidar que los jesuitas dirigen algunos de los más importantes MBA del planeta, desde Washington y Bogotá hasta Tokio o Madrid). Cuando llegó al cuartel general del catolicismo, en marzo de 2013, la empresa estaba minada por los escándalos (Vatileaks), el descrédito (por los abusos sexuales) y la corrupción (por las prácticas del Instituto para las Obras de Religión). Perdía terreno en los mercados emergentes (Asia y Latinoamérica) frente a las sectas evangélicas; y se enfrentaba a la decadencia de su mercado tradicional (Europa). Sus clientes estaban envejeciendo, la política de comunicación y marketing era inexistente, su CEO (Tarcisio Bertone) estaba abrasado y el anciano presidente del consejo de administración (Benedicto XVI) acababa de tirar la toalla. En solo tres años, Francisco se ha convertido en un líder global; ha dado un giro a la gestión de la compañía, ha transformado su política de comunicación y, con una estrategia de marketing basada en la apuesta por los que sufren, ha reposicionado la entidad. Ahora piensa en su sucesor.

El franciscano y obispo español José Rodríguez Carballo, uno de los hombres del Papa en el Vaticano. JAMES RAJOTTE

Cuando se le comenta el curioso parecido físico entre el Papa y él, Carlos Osoro estalla en carcajadas. Es un clérigo de aire juvenil (para sus 71 años); complexión atlética (fue profesor de gimnasia), cráneo desnudo, voz de barítono, abrazos prolongados y magistral capacidad de adaptación. Fue ordenado sacerdote cerca de la treintena. Antes trabajó de maestro y tuvo novia. Nunca fue un progre, ni de lejos; incluso en algún momento de su larga carrera obispal, fue tachado de personalista y conservador por sus sacerdotes. Aquello era Oviedo y quedó atrás. En Valencia, adonde llegó al arzobispado designado por Benedicto XVI, cambió de registro. Hoy está convencido de que para la Iglesia no hay otro camino que el de Francisco. De cura joven albergó en su casa a jóvenes del reformatorio. Ya de obispo, tuvo que plantarse en un puticlub para librar a una chica de sus explotadores. Era amigo del banquero Emilio Botín (de quien ofició el funeral) y lo es del heterodoxo padre Ángel, creador de Mensajeros de la Paz.

OSORO ALBERGÓ EN SU CASA A JÓVENES DEL REFORMATORIO Y TAMBIÉN FUE AMIGO DE EMILIO BOTÍN, CUYO FUNERAL PRESIDIÓ

Aunque dicen que no se ha bajado de un coche oficial desde hace 40 años, no es difícil encontrárselo comiendo bocadillos en sotana por Madrid; visita cárceles donde comparte la escudilla de los presos y se ha manchado de barro en las barriadas más miserables; cocina, va a la compra y se lleva igual de bien con la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, que con la alcaldesa, Manuela Carmena. No es un gran teólogo, pero las coge al vuelo. Está dispuesto a compartir la pompa, nunca la toma de decisiones. Se le podría definir como un cardenal de centro. Ya ha comenzado a recibir ataques a estribor y a babor. Para unos, se pasa; para otros, no llega. Sus primeros desencuentros con el sector más conservador han sido provocados por su supresión de la Misa de la Familia, en la madrileña plaza de Colón, durante años gestionada por los kikos (el Camino Neocatecumenal, uno de los movimientos más queridos por el cardenal Rouco); por negarse a firmar una carta contra la ley LGTB de Cifuentes, redactada por los obispos ultraconservadores Reig Pla, López de Andújar y Rico Pavés; o por alguno de sus nombramientos, como el de Josito Segovia, un sacerdote sin alzacuellos que proviene del trabajo con los presos y los toxicómanos, al frente de la vicaría de Pastoral Social. Osoro sonríe con cara de no haber roto un plato. “Es más listo que otros purpurados con diez doctorados”, remacha un monseñor.

–¿Monseñor Osoro, le halaga su parecido con el Papa?

–A mí me entusiasma lo que dice. Que tenemos que estar con la gente y ser ejemplo de sencillez. Que simultaneemos lo espiritual y lo asistencial, porque no somos una ONG. Que nuestras palabras y gestos lleguen al corazón de la gente. Que no manejemos una teología para intelectuales. La mayor necesidad de la gente es recibir cariño y comprensión. Y vamos a dejarnos de legalismos.

 

Carlos Osoro y todo el bando de Bergoglio aseguran tajantes que las transformaciones del papa Francisco son irreversibles. ¿Pero, en realidad, cuáles han sido? De la suma de declaraciones de expertos, cardenales y obispos se saca la conclusión de que el primer gran cambio ha sido el propio estilo de vida del Pontífice, que ha abandonado el Palacio Apostólico, cerrado la mansión de Castel Gandolfo y olvidado los Mercedes de alta gama, para vivir en una residencia con sacerdotes de todo el mundo (con los que come a diario en el autoservicio) y moverse en un Fiat 500L con la matrícula SCV1 (Stato della Città del Vaticano 1, el distintivo del Papa). Francisco ha optado también por una mayor colaboración con los obispos de las Iglesias locales, a los que ha dado autonomía y protagonismo. Según José María Gil Tamayo, secretario de la Conferencia Episcopal Española, “los cardenales han dejado de ser cargos honoríficos, príncipes de la Iglesia, para convertirse en un equipo efectivo de apoyo al Papa”.

Dentro de ese marco de colegialidad (un eufemismo que en la Iglesia se traduce por democracia), Francisco ha creado el C9, un consejo de nueve cardenales de los cinco continentes (dos son latinoamericanos) que se ha reunido en Roma 16 veces desde diciembre de 2014, está trabajando en la transformación de la curia vaticana y, entre otras decisiones, ha puesto en marcha la Comisión para la Protección de los Menores, que monitoriza los dosieres de pederastia dentro de la Iglesia. Sin embargo, la revolución más profunda del C9 es el diseño del retrato robot y el sistema de elección de los obispos del futuro. Nada más llegar al papado, Francisco ya depuró la Congregación para los Obispos (la fábrica de monseñores) de sus miembros más conservadores, como Rouco o Burke. Ahora llega el segundo y crucial asalto.

El C9 también ha centralizado los delicados asuntos de comunicación y economía en dos nuevas y poderosas secretarías. Y, junto a la Secretaría de Estado (el órgano de gobierno del Papa), ha dado un nuevo impulso a la diplomacia vaticana (con representación en más de 180 países), que ha tenido un gran protagonismo en Palestina, Cuba y Venezuela. Para un sacerdote vaticano, “Francisco quiere que la Iglesia tome riesgos en la resolución de conflictos; que se erija como un negociador en asuntos como los refugiados”. Y, sobre todo, Francisco no ha dejado en manos de su secretario de Estado la gestión de la Iglesia, como hizo Benedicto XVI con el cardenal Bertone o Juan Pablo II con Angelo Sodano, que actuaban como vicepapas sin ningún tipo de control. “Francisco sabe todo lo que pasa”.

Es difícil tener la certeza de cómo ha transmitido Francisco a sus obispos españoles la línea que quiere marcar. Más allá de las homilías que imparte en Santa Marta, sus exhortaciones y entrevistas, en marzo de 2014 se reunió con ellos en Roma; y, tres meses más tarde, con el triunvirato de la Conferencia Episcopal (Blázquez, Osoro y Gil). Allí les indicó su hoja de ruta. En la que, según uno de los obispos asistentes, Juan del Río, había una orden clara: “No se metan en política”. ¿La han cumplido? “Juzgue usted. Entre 2015 y 2016 ha habido un montón de elecciones en España y nadie en la Iglesia ha abierto la boca. Es un cambio de estilo…, ¿no?”. Para otro monseñor, “estamos viviendo una etapa en la Iglesia que comparo con la transición española. Entonces, la mayoría de la población era sociológicamente del régimen anterior, pero cuando llegó el momento, optó por el cambio. Y hay un movimiento de reacción, pero no llegará ni a un tercio de los obispos”.

La nave central de San Pedro está teñida de rojo por los solideos de dos centenares de príncipes de la Iglesia. El tercer obispo llamado a la presencia de Francisco para recibir los atributos del cardenalato es Carlos Osoro. Su eminencia reverendísima se inclina ante el Papa. Bajo la sotana roja, viste el primoroso roquete de lino blanco, la prenda de gala de los obispos. Solo un par de horas antes, nos ha confesado que perteneció a Vicente Enrique y Tarancón, el cardenal de la transición española. Al igual que a su jefe, a Osoro le gustan los gestos.

 

En EEUU, los apellidos más populares son latinos

El número de apellidos hispanos entre los más comunes en Estados Unidos ha crecido a lo largo de las últimas tres décadas. En 1990, no había ninguno entre los 15 más populares. En 2000, cuatro. Y en 2010, según los últimos datos del censo estadounidense publicados este jueves, había seis: Garcia, Rodriguez, Martinez, Hernandez, Lopez y Gonzalez (en el censo de EE UU los nombres y apellidos aparecen sin tilde).

 

La lista de los 15 apellidos más populares en EE UU en 1990 muestra apellidos tradicionales estadounidenses como “Johnson”, “Williams”, o “Jackson”. Pero en 2000, algunos de éstos fueron reemplazados por cuatro de origen latino: Garcia, Rodriguez, Martinez y Hernandez. En 2010, todos habían ascendido en el ranking, y se sumaron otros dos: Lopez y Gonzalez. “Smith” es el apellido más común desde 1990, pero Garcia es ya el sexto apellido más popular en Estados Unidos. De seguir esta tendencia, en 2020 podría haber apellidos latinos entre los primeros de la tabla de popularidad.

Según el diario The New York Times, otros de los apellidos hispanos que han crecido en popularidad son Vazquez, Bautista o Velazquez.

Aunque el crecimiento de la población hispana en EE UU se ha ralentizado, los latinos suponen el 17% de la población estadounidense, superando así a otras minorías como los afroamericanos, que representan en torno al 13% de la población. Son 55 millones y su aportación cultural, económica y, poco a poco, política es notable en el país. En los últimos meses, el conocido “voto latino” también ha consolidado su importancia dentro de la retórica política de la campaña electoral, con anuncios políticos en español e incluso un discurso en español, que hizo el demócrata Tim Kaine, compañero de campaña de la candidata demócrata Hillary Clinton.

Tácticas para retener el talento

El director de recursos humanos de una empresa le dice al responsable de formación: “Hay que reducir el presupuesto de formación; estoy harto de invertir en enseñar a la gente para que luego se acaben marchando a la competencia”. A lo que su colega responde: “Pero es que el peligro de no formarles es que decidan quedarse”. El chiste, muy conocido en el mundillo de la gestión de personas, sirve para ejemplificar la patata caliente que para muchas organizaciones supone la retención de sus trabajadores clave, una misión que no todas ellas saben o quieren abordar.

¿Cuáles serían esos empleados clave? Aquellos que la empresa no puede permitirse el lujo de perder porque su nivel de contribución al negocio es tan alta que sería casi imposible reemplazarlos a corto plazo. Aunque de esos, apunta Emilio Solís, director general de The Human Talent Factory, hay pocos. “Aunque nos guste pensar lo contrario, casi nadie es imprescindible”, asegura. Lo que sí hay, puntualiza Paco Muro, presidente de Otto Walter International, son personas especialmente valiosas porque “viven la empresa, encarnan sus valores, son un ejemplo de rendimiento y saben crear buen ambiente”. Gente top que conviene conservar y que, aclara, puede encontrarse en cualquier departamento y estrato de la compañía: “Desde el limpiador que es cuidadoso, alegre y detallista, hasta el presidente que es capaz de contagiar e inspirar al resto de la organización”.

La crisis y el paro han hecho innecesario que las empresas dedicaran esfuerzos a retener a sus profesionales. Algunas se han refugiado en el poder de su marca como único argumento para mantener cautiva a su gente. “Trabajar en una gran multinacional luce mucho en el currículo, pero usar eso como política de retención es pan para hoy y hambre para mañana. Al final, el profesional sólo está aguantando ahí como trampolín para marcharse a otro sitio”, comenta Custodia Cabanas, profesora de comportamiento organizacional de IE Business School. Y con la frontera entre lo profesional y lo personal cada vez más difusa, añade Paco Muro, “malo será si levantarse cada lunes para ir a trabajar se convierte en un suplicio. Pasamos demasiadas horas de nuestra vida en el trabajo, necesitamos que eso nos aporte”.

Bajo esa perspectiva, la vía salarial tampoco parece la mejor estrategia para impedir la fuga de talento. “El dinero tiene un efecto higiénico a corto plazo, pero no es motivador en el largo”, sostiene Emilio Solís. Y es que, agrega José Ángel López Palomo, profesor de Compensación y Beneficios de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), “los factores que realmente condicionan nuestras decisiones de empleo están más relacionados con el llamado salario emocional”.

UN MEDIDOR DEL DESCONTENTO

Un dispositivo situado a la salida y dos botones: verde si has tenido un buen día; rojo si ha sido malo. Así de simple es la propuesta de Celpax, un proyecto emprendedor hispano-sueco que pone patas arriba los sistemas convencionales de medición de clima laboral. “El problema de las encuestas anuales es que recogen cosas del pasado, muchas de las cuales ya no se pueden cambiar. Nuestro sistema permite medir el clima laboral en cualquier momento, cuál es el efecto que ha tenido en la plantilla un anuncio o un hecho concretos”, explica Bart Huisken, su cofundador y presidente.

Diariamente, de forma voluntaria y anónima, los trabajadores pulsan en función de cómo ha ido su jornada. Además, cuando la empresa lo estima oportuno, se les formula una única pregunta, también anónimamente: “¿Qué nos hace pulsar verde o rojo?”, lo que permite profundizar en las razones de la decisión y adoptar medidas.

“Muchas veces detrás de un rojo hay cosas pequeñas, que molestan, pero que tienen fácil solución, como que se prometió café pero luego nunca hay cápsulas en la máquina”, dice Huisken.

La ventaja, añade, es que los empleados hablan y descubren que ellos mismos también pueden responsabilizarse de mejorar sus condiciones de trabajo. “Que las cápsulas del café estaban en el almacén pero nadie se había preocupado de ir a buscarlas”.

Conciliación

Cuestiones prácticas como un horario flexible, jornada continua o la posibilidad de trabajar desde casa; y otras vinculadas al desarrollo profesional como la formación, las oportunidades de carrera o las relaciones personales con jefes y compañeros, forman parte de esos elementos intangibles que pesan a la hora de retener al empleado. “La estrategia retributiva pasa por hacer de nuestra empresa el mejor lugar posible para trabajar, y por ofrecer a los empleados otros elementos de recompensa y reconocimiento que cubran sus necesidades personales y familiares más allá de la retribución”, resume López Palomo.

La tendencia de la rotación está cambiando. “Ahora los buenos se van”, asegura Paco Muro. “Porque son los más valientes, exigentes y buscados”. Con el peligro añadido de que estas salidas pueden tener un efecto contagio. Cuando la empresa quiera reaccionar, tal vez sea demasiado tarde. “La retención no se improvisa. Si la compañía no se ha preocupado previamente por comprender las necesidades de sus profesionales, hacer una contraoferta a la desesperada o buscarle deprisa y corriendo un proyecto a esa persona que les dice que se marcha no suele funcionar”, dice Noelia de Lucas, directora Comercial de Hays España. “Es como decirle: no te hemos valorado hasta hoy, pero como ahora nos fuerzas, te ofrecemos mejores condiciones para que te quedes. Para cualquier profesional sensato eso sería un motivo más para marcharse”, abunda Solís.

¿Qué otros errores cometen las empresas? Para De Lucas, uno de los más comunes es plantearse la retención como un inmenso “café para todos”. “Las grandes acciones dirigidas a toda la plantilla por igual no sirven. Hay que hilar más fino, porque seguramente al profesional de tecnología no le va a aportar nada un módulo de un MBA”, indica. Otra mala idea: “Centrarse exclusivamente en cuatro o cinco empleados estrella y no preocuparse por identificar potencial entre los más jóvenes y otros departamentos con menor visibilidad”, prosigue.

Emilio Solís no cree que sea necesario retener a todo el mundo porque corren el riesgo de convertirse en “cementerios de elefantes”. Respecto a los que sí conviene retener, Custodia Cabanas recomienda hacérselo saber. Con sutileza, pero que se enteren. “Si te sientes valorado y ves que le importas a tu empresa, estás más feliz y comprometido”.

Los votantes de Trump prefieren los Samsung a los iPhone

La división entre aquellos que votaron a Donald Trump y aquellos que votaron a Hillary Clinton no es sólo ideológica. Es una división de hábitos, de estilo de vida, y de distintas concepciones del sentido del ocio.

Un estudio realizado por Simmons Research al que ha tenido acceso EL PAÍS analiza las diferencias en el estilo de vida entre los 25 condados donde Trump ganó por mayor margen y los 25 condados donde Clinton ganó con mayor ventaja.

Estos son los datos más notables:

Teléfonos móviles

Los votantes de Trump favorecen los móviles de la empresa surcoreana Samsung mientras que los de Clinton optan por el iPhone de Apple.

 

Consumo de noticias por televisión

Los condados favorables a Trump prefieren Fox News, la cadena conservadora de referencia en Estados Unidos. Los votantes pro Clinton utilizan CNN, un medio relativamente equilibrado en su cobertura política, y MSNBC, canal progresista de referencia, para seguir la actualidad.

Entretenimiento televisivo

Los condados de Clinton consumen su entretenimiento a través de BET, Showtime o HBO, canales que combinan series, actualidad musical del pop y el hip-hop, programas cómicos e información de actualidad.

Entre los votantes de Trump dominan los canales de música Country, los programas de reality show, y la naturaleza y el mundo animal.

 

Prensa

Los votantes de Clinton leen diarios como The New York Times (NYT), el Wall Street Journal (WSJ) y USA Today. El NYT y USA Today son publicaciones de tono progresista que apoyaron formalmente a Clinton.. Pero el WSJ, aunque ha criticado duramente a Trump en su cobertura, posee una cúpula editorial abiertamente conservadora.

Para los pro Trump, que muestran gran rechazo hacia estos tres medios, la prensa de referencia es la versión escrita del canal Fox News, FoxNews.com.

Actividades y Ocio

El ocio es quizás donde más disparidad hay. La razón es simple, los condados favorables a Clinton se encuentran en centros urbanos y grandes ciudades como Nueva York, San Francisco o Washington DC, mientras que la mayor parte del voto a Trump proviene de zonas más rurales.

Por eso, el yoga, los bares, las discotecas y las artes marciales son actividades más comunes entre los condados más favorables a Clinton. El tiro con arco, la caza o la artesanía son algunas de las actividades más populares entre los que votaron al republicano. El fútbol americano, deporte estrella del país, es preferido de manera parecida por ambos sectores del espectro político.

 

Restaurantes

Dentro de sus preferencias gastronómicas, los votantes de Clinton y los de Trump también son diferentes. Tomando como muestra restaurantes o establicimientos con franquicias por todo el país, se observa que cadenas como McDonald’s o Starbucks son populares entre los condados de Clinton, mientras que restaurantes como Arby’s or Hardee’s (ambos de comida rápida) tienen más éxito entre los condados pro Trump.

 

Tiendas

Los votantes de Clinton tienen más probabilidades de comprar en GAP, Nike o Ralph Lauren que los votantes de Trump. Los condados favorables a Trump suelen favorecer compras en grandes almacenes como Dollar General Store, una cadena de tiendas que cuenta tanto con productos alimenticios como ropa y que se caracteriza por sus bajos precios. Sin embargo, WalMart, una tienda parecida, es preferida por los condados pro Clinton y los pro Trump.

 

El gigante Apple entra en la carrera del coche sin conductor

Apple se suma a la carrera por el coche sin conductor y, por primera vez, lo reconoce de manera pública. La empresa se ha dirigido a las autoridades de tráfico para pedir permiso y comenzar sus pruebas. En la carta, desvela sus intenciones: “Apple usa machine learning (una rama de la inteligencia artificial en la que las máquinas aprenden y mejoran su rendimiento analizando datos y patrones) para hacer más inteligentes sus productos y servicios, más intuitivos y más personales. La compañía está invirtiendo de manera intensa en el estudio de este campo y la automatización. Estamos muy ilusionados con su potencial en muchas áreas, también en el transporte”.

Apple reconoce las bondades del coche sin conductor: “Los coches automáticos tienen un gran potencial para mejorar la experiencia de los humanos, prevenir millones de choques al años y heridos. Es vital que estos experimentos se lleven a cabo con seguridad, tanto en el diseño como en la producción”. Al mismo tiempo, pide flexibilidad para poder empezar con los experimentos: “Para poder proteger al público y mantener el ciclo de innovación pedimos a la NHTSA (la autoridad a cargo de las vías públicas de Estados Unidos) que valoren nuestras peticiones sobre excepciones e interpretaciones. Nuestra meta es promover la innovación y hacer que esta tecnología sirva para salvar vidas”. Esta carta marca un hito en el habitual secretismo de Apple, que concluye pidiendo permiso para empezar a rodar.

No queda claro si pretenden hacerlo con un vehículo propio o solo desarrollando un software en coches de terceros incluyendo tecnología y sensores propios. En febrero se tuvo la primera noticia de una laboratorio en Sunnyvale, en la parte sur de Silicon Valley, dedicado a estos vehículos.

En los dos últimos años Apple ha contratado perfiles para este proyecto con gran intensidad, pero también ha visto como algunos de sus líderes de equipo, como en el caso de comunicación, cambiaban la manzana por Tesla con Elon Musk a la cabeza. El fundador de Tesla es el nuevo mago de Silicon Valley, su capacidad de sorpresa es similar a la que tuvo Steve Jobs en su segundo periodo en Apple. Los de Fremont, muy cerca de Oakland, lideran este campo con dos modelos en el mercado y un tercero que saldrá el próximo año por 35.000 dólares, el más asequible de todos.

La carta de Apple la firma Steve Kenner, su director de integridad de producto, fechada el 22 de noviembre reconoce que la privacidad es una de sus prioridades. Apple, por primera vez, ha reconocido el envío de esta carta que significa su llegada a uno de los espacios más competidos por las empresas de Silicon Valley los fabricantes tradicionales de coches, tanto Ford, de Michigan, inventora de la cadena de montaje y emblema nacional, como Toyota, han abierto centros cerca de Palo Alto para investigar y promover esta forma de transporte. El presidente Obama ha sido uno de los impulsores de esta forma de transporte de manera activa con declaraciones y también con un marco regulatorio acorde con los nuevos tiempos.

Apple va un paso más allá que el resto de competidores con una petición, la de compartir datos para evitar errores. “Las empresas deberían informar de casos de posibles accidentes, o que estén en el filo. Al compartir los datos, la industria contará con una serie de información mucho más afinada que la que podría tener una empresa trabajando en solitario”.

Uber en alianza con Volvo ya ofrece en Pittsburg sus servicios de coche autónomo. Por ahora no prescinden del conductor pero sí va de forma testimonial, por si sucede un imprevisto y para darle confianza al cliente. La empresa alternativa al taxi cuenta con un espacio cerca de San Francisco para realizar pruebas adicionales.

Google fue pionera en este sector, primero con unos Lexus modificados y después con un pequeño biplaza de facturación propia y velocidad limitada. Ambos se pueden ver en su campus de Mountain View. Sin embargo, son cada vez más las voces que apuestan por que Google no lo sacará al mercado de consumo como tal, sino que licenciará su software para que otras empresas lo usen. De ese modo evitaría muchas trabas legales, tanto con las aseguradoras, como con los clientes al tener que entrar en revisiones, entregas, fabricación y garantías.

Cómo reconocer una noticia falsa antes de compartirla con tus amigos

Las noticias falsas no son nada nuevo, pero en las últimas semanas se está hablando mucho de ellas: según algunos medios, estos bulos podrían haber influido en los resultados de las elecciones estadounidenses.

Aunque esta afirmación es discutible, es cierto que la campaña ha estado muy polarizada y ha tenido además un elevado componente emocional: pocas veces los candidatos han generado sentimientos tan encontrados como en este caso, lo que habría ayudado a que se comentaran y compartieran aún más las noticias. Las auténticas y las falsas.

Las páginas que habrían creado y distribuido estos bulos lo habrían hecho por motivaciones políticas, pero también económicas: estos artículos captan nuestra atención al ser más sensacionalistas (ejemplo: Clinton vendió armas al ISIS) y, además, como la noticia es  inventada, el titular no tiene que competir con los de otros medios sobre el mismo tema.

Identificar una noticia falsa no siempre es fácil. En caso de duda, estos son seis síntomas deberían, al menos, hacernos sospechar.

1. La noticia es demasiado buena para ser verdad. En abril circuló una cita del Quijote que parecía adecuarse a la perfección a lo que algunos piensan sobre Podemos. Incluso hablaba de títeres y cabalgatas, como si Cervantes hubiera predicho la polémica del pasado 6 de enero. Obviamente, se trataba de una cita falsa.

También parecía casi perfecta la historia de una cazadora que posaba con un león al que había abatido y que, en plena grabación del vídeo, se veía atacada por otro león, en lo que parecía un acto de justicia animal. Resultó ser parte de un experimento.

A veces, estas historias tienen origen en chistes, como la cita de Fidel, también falsa, en la que decía que se reabrirían las negociaciones con Estados Unidos cuando este país tuviera un presidente negro y el Papa fuera latinoamericano. Y no, Castro tampoco dijo que no moriría hasta ver la destrucción de Estados Unidos.

De hecho y en una línea muy similar, no pocas veces se toman en serio las que no son más que publicaciones satíricas. La intención de medios como El Mundo Today y de The Onion no es, ni mucho menos, engañar a nadie, sino parodiar la actualidad (y su tratamiento periodístico). Pero si no conocemos la web o, peor, si la difunde otro medio sin saber que se trata de contenido humorístico, corremos el riesgo de confundirnos.

Por lo general, hay que desconfiar de las historias que encajan tan a la perfección que parecen prefabricadas. Suelen serlo.

2. No se mencionan fuentes. Lo mejor del bulo del Quijote es que era fácilmente comprobable: basta con ir a gutenberg.org, buscar la edición online del texto y hacer una búsqueda del fragmento. Por eso la mayor parte de bulos y noticias falsas no dan ninguna fuente o son difícilmente rastreables.

Por ejemplo, uno de los bulos más compartidos durante las elecciones estadounidenses explicaba que el Papa Francisco apoyaba a Donald Trump. El texto hablaba de “medios de comunicación”, citaba un comunicado sin enlazarlo y en alguna versión incluso se recogían declaraciones de “fuentes cercanas al Papa”, pero sin dar nombres.

También hay que desconfiar si la fuente es alguna variante del clásico “un amigo de un amigo”. Es decir, si se dan datos vagos como “todo el mundo conoce a alguien que…” o “a mi alrededor he visto muchos casos de gente que…”. Como mínimo, es muy posible se esté extrapolando información de casos contados, ignorando cualquier otra información que podría poner en duda esta versión.

A veces, se atribuye la cita a un medio para dar credibilidad, como ocurrió con estas declaraciones sobre que “los repúblicanos son los votantes más tontos”, también falsas, de Donald Trump . Al menos en estos casos se puede recurrir a la fuente para confirmar o no la información.

Si el posible bulo es una fotografía, se puede buscar la imagen -utilizando además filtros por fecha, para evitar el ruido generado en el buscador en los días en las que dicho material es noticia- en http://images.google.com. En ocasiones, se trata de fotografías publicadas con anterioridad y que no tienen nada que ver con la supuesta noticia. Esta búsqueda también nos puede ayudar a identificar montajes.

En el caso de noticias sobre virales, como vídeos, fotografías y demás, es importante que el medio haya hablado con el autor de la publicación original. A veces se trata de contenido humorístico o de montajes que se pueden tomar en serio una vez se pierde el contexto.

3. El resto de la web tampoco parece de fiar. Si la noticia sigue resultando sospechosa, se pueden comprobar otras tres cosas muy fácilmente sin salir de la web donde se ha publicado:

  • El medio. Por supuesto, los medios convencionales también publican noticias falsas, pero por error y ocasionalmente, no de forma sistemática y porque forme parte de su modelo de negocio, como ocurre en otros casos. Eso sí, también hay que decir que cuando un medio así comete una equivocación de este tipo, las consecuencias son peores, precisamente porque, por lo general, se confía más en la cabecera.
  • Si no conocemos el medio, a menudo basta con echarle un vistazo a la portada para comprobar si el resto de noticias parecen fiables o si se trata de un medio satírico o hiperpartidista. Según un reportaje de Buzzfeed,estos últimos medios difundían entre un 19,1% y un 37,7% de noticias falsas, mientras en los tradicionales analizados (CNN, ABC y Politico) el porcentaje no llegaba al 1%.
  • La URL. Muchas noticias falsas de las elecciones se han distribuido a través de webs que imitaban las direcciones de medios de comunicación, pero no eran las auténticas, como bbc.co en lugar de bbc.com. Además, en redes sociales las cuentas se pueden verificar: si aparece el sello azul al lado del nombre en Twitter y en Facebook, al menos sabemos que es la cuenta oficial de esa publicación.

4. No se ha publicado en otros medios. Si una información ha aparecido en otros medios de comunicación, es menos probable que sea falsa. Por supuesto, puede ser una exclusiva, pero incluso en esos casos es probable que otros medios recojan la noticia. Eso sí, no podemos descartar que el bulo se esté reproduciendo sin que nadie se haya tomado la molestia de intentar confirmarlo.

Si se trata de información política, puede ser buena idea buscar en medios con otra línea editorial. Pero el sesgo no tiene por qué ser solo del medio: muchas veces creemos lo que queremos creer. Nos resulta muy fácil poner en duda los bulos que contradicen nuestras ideas, pero no tenemos inconveniente en aceptar como ciertos los que las refuerzan.

5. Nos suena de algo. Muchas de estas noticias siguen un esquema que ya se ha repetido en otras ocasiones. A menudo incluso se puede rastrear el origen de estas noticias falsas en leyendas urbanas clásicas, como la historia de Ricky Martin y la mermelada, cuya primera versión está en un relato humorístico de los años 50.

También podemos recordar la carta falsa del alcalde de Zaragoza explicando que no suprimiría la carne de cerdo en los comedores escolares a pesar de las peticiones de los musulmanes, un bulo que antes había circulado por Francia y Bélgica. Pasó algo similar con las historias que decían que Facebook sería de pago, parecidas a las cadenas que amenazaban con el cierre de Messenger y Hotmail. En otras historias, como la del supuesto “condón trampa”, encontramos paralelismos en mitos de varias culturas (la vagina dentata).

6. Snopes la ha desmentido antes. Este consejo está al final, pero bien puede ser lo primero que se haga. Esta web es la principal herramienta a la hora de confirmar o desmentir un bulo, al menos en lengua inglesa. Por poner un par de ejemplos recientes, el origen del Black Friday no está en la venta de esclavos y Donald Trump no ha ganado el voto popular, a pesar de lo que decían algunas noticias falsas. También hay clásicos, como las gallinas de cuatro muslos de Kentucky Fried Chicken. E incluye una base de datos de medios que publican noticias falsas.

How ‘Black Friday’ Got Its Name http://trib.al/LOhx1tD 

Photo published for How Did 'Black Friday' Get Its Name?

How Did ‘Black Friday’ Get Its Name?

The term ‘Black Friday’ did not originate with the practice of selling off slaves on the day after Thanksgiving.

snopes.com

Hay otros medios que publican información sobre bulos: Politifact, Fact Checker, del Washington Post, y Les décodeurs, de Le Monde, que incluye una sección dedicada a verificar información. Además, claro, de Verne.

Por supuesto, una noticia puede ser auténtica y graciosa. O puede seguir un esquema que recuerde al de otras grandes historia. O puede estar publicada en un medio que no conocemos de nada. A veces incluso ocurre que la realidad imita las leyendas urbanas. Muchas buenas historias gustan precisamente por esos motivos. Pero cuando se unen varias de estas señales, por lo menos es conveniente desconfiar.

Fidel Castro: Las frases más recordadas de

Capaz de pronunciar discursos ininterrumpidos durante horas y horas, Fidel Castro dejó con su prolífica oratoria frases para la historia que marcaron el imaginario de los cubanos y crearon toda una escuela de retórica revolucionaria.

Algunos de sus biógrafos calculan que pronunció más de 2.500, la mayoría de pie y de cinco horas de duración o más. En 1959 batió el récord de nueve horas seguidas hablando.

Estas son alguna de sus frases más recordadas:

Patria o muerte, venceremos. Esta es sin duda la consigna más recordada de Fidel Castro. Así concluía cada una de sus intervenciones, un remedo del grito “Independencia o muerte”, utilizado por los mambises contra el Ejército español durante la guerra de Independencia de Cuba.

Condenadme, no me importa, la Historia me absolverá.Pronunciada en 1953, durante el juicio por el frustrado asalto que encabezó contra el cuartel Moncada.

¿Voy bien, Camilo? Esta es la pregunta que formuló al jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde, Camilo Cienfuegos, el 8 de enero de 1959, durante el discurso en el cuartel de Columbia, tras la entrada triunfal de los guerrilleros en La Habana. “Vas bien, Fidel”, respondió Cienfuegos, uno de los más populares líderes revolucionarios, desaparecido en octubre de 1959 en un accidente aéreo en circunstancias que nunca llegaron a aclararse.

La propaganda no puede ser abandonada ni un minuto, porque es el alma de nuestra lucha. Castro afirmó esto en 1953, durante su reclusión tras el fallido asalto al cuartel Moncada.

Sin dar un solo paso atrás, ni para coger impulso. Frase pronunciada en múltiples ocasiones, la primera vez probablemente en su discurso en la Plaza Cívica en mayo de 1961.

Esta es la Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes. En 1961, en vísperas de la invasión de Bahía de Cochinos, Castro proclamó así el carácter socialista de la revolución. “Y por esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida”, añadió.

Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada. Esta es una de sus frases más polémicas, que le valió críticas y sentó las bases de su particular política cultural. “¿Cuáles son los derechos de escritores y artistas, revolucionarios o no revolucionarios? Dentro de la revolución, todos; contra la revolución, ningún derecho”, advirtió en junio de 1961.

En una fortaleza sitiada, toda disidencia es traición. Con esa frase de San Ignacio de Loyola justificó en varias ocasiones la represión a opositores y críticos.

El imperio. Así se refería a su peor enemigo, Estados Unidos, país al que dedicó muchos de sus discursos.

Fue estudiando el capitalismo que me volví comunista. En el libro Guerrillero del tiempo, conversaciones con el líder histórico de la Revolución cubana, de Katiuska Blanco.

Ellos [EE UU] internacionalizaron el bloqueo, nosotros internacionalizamos la guerrilla. Eso decía para justificar la ayuda prestada por Cuba a las guerrillas latinoamericanas.

Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado. En el año 2000, en una de sus tradicionales alocuciones en la Plaza de la Revolución por el Día de los Trabajadores, sintetizó su concepto de “revolución” en un párrafo reproducido luego en mensajes televisivos y afiches colocados en las paredes de muchas entidades públicas por todo el país. “Revolución es igualdad y libertad plenas, es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos, es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos”, decía entre otras cosas.

Esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos [EE UU]. Ante un auditorio de estudiantes universitarios en 2005, Fidel Castro aseveró que uno de los mayores errores de la revolución cubana “fue creer que alguien sabía cómo se construía el socialismo”. Algunas de sus afirmaciones en esa alocución fueron recibidas como una especie de legado y aviso para las nuevas generaciones. Nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”, advertía.

En la ciudad de los coches de lujo, vende recambios de Lada soviético

“Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. Siete cajas”. Fabián Zakharov hace la cuenta con orgullo y muestra en su teléfono una fotografía de la carga que espera su turno de salida entre montoncillos de nieve en un aeropuerto de Moscú. “Tres toneladas y media”. Su último pedido de recambios de automóviles soviéticos en dirección a Miami.

En una ciudad que rinde culto a los Ferrari y los Lamborghini, Zakharov hace negocio vendiendo piezas de viejos coches rusos, cuadriculadas némesis del lujo.

 

Miami es su base logística pero su clientela –“incalculable”, dice– está en Cuba,donde todavía funcionan miles de aquellos vehículos, sobre todo los Lada. A medida que en la isla se van averiando, Zakharov Autoparts ve entrar por su puerta a cubanos que llegan a por repuestos para remendarlos, como frankensteins en renacimiento perpetuo.

Piezas mecánicas y 'souvenirs'.ampliar foto
Piezas mecánicas y ‘souvenirs’. P. LL.

Aquí los compran para llevarlos cuando viajan a Cuba o mandarlos por amigos o por correo. Este jueves por la mañana un señor compraba un juego de retrovisores Lada por 100 dólares. Dos moles de plástico ruso que harán feliz “a un amigo de Cienfuegos”.

Zakharov es cubanosoviético. “Cubanorruso”, corrige. “Cubanosoviético suena comunista”. Su padre cubano y su madre rusa se conocieron en Moscú, tuvieron allí a Fabián y se volvieron a Cuba cuando aún era un bebé. Siendo niño regresaron a Moscú y vivieron unos años en la capital rusa, antes de la perestroika. Guarda un recuerdo “sano” de entonces, “con abundancia de fruta, de ropa y de películas antiguas en los cines”.

Cuando llegó a Miami tuvo varios empleos, hasta que un amigo le pidió desde Cuba que le buscase una pieza de Lada en una tienda. El envío de Rusia a Miami tardó meses y Zakharov pensó que con su ruso y sus contactos en Moscú lo haría mejor. Al primer intento comprobó que era así y lleva seis años en ello. Empezó recibiendo los encargos por barco y luego pasó al transporte aéreo, hasta hoy. “Moscú-Miami en dos días”, resume.

Zakharov llega a la tienda en un Lada de 1978. Nada más saludar abre el capó para enseñar el sistema hidráulico especial para Lada que ha importado y que permite mover el volante “con un dedo”. Es una novedad que acaba de añadir a su oferta. Rusia ya no fabrica Lada antiguos pero siguen haciéndose piezas de recambio e incluso innovaciones. “Pronto viene el aire acondicionado”, avanza. Casi se alcanza a oír suspiros desde la isla.

Zakharov en su tienda de recambios.ampliar foto
Zakharov en su tienda de recambios. P. LL.

El abasto en Cuba es insuficiente. “Si quieres reparar un motor necesitas una cantidad de cosas que no vas a encontrar ni dando la vuelta a la isla entera”, explica Zakharov. Su triangulación Moscú-Miami-Cuba cubre desde La Habana a provincias las carencias de carros Lada y Moskvitch y Volga, camiones MAZ, hasta tractores YUM.

Él es propietario de cuatro reliquias de segunda mano, tres Lada y un Moscvitch. Su anhelo es comprar un Lada antiguo sin estrenar. Ha rebuscado pero no lo ha encontrado. En los foros en cirílico donde bucea se rumorea que los siguen produciendo en alguna fábrica olvidada de Chechenia. Zakharov está seguro de que un Lada nuevo en el futuro será una joya de coleccionista con un valor desmedido. “Cuando los carros vuelen, no tengas duda de que habrá un multimillonario que lo que querrá es tener un Lada”.

Por qué no existe una píldora masculina?

Un estudio reciente que analizaba la eficacia de una inyección anticonceptiva masculina se suspendió después de que los hombres que participaban en él notificasen una mayor incidencia del acné (casi la mitad de ellos), trastornos del estado de ánimo (más de la quinta parte) y un aumento de la libido (más de un tercio). De hecho, había 320 hombres en el estudio… y se notificó un total de 1.491 acontecimientos adversos. Quienes supervisaban el ensayo consideraron que estos efectos secundarios eran más importantes que el hecho de que, aparentemente, la inyección anticonceptiva funcionase bien a la hora de reducir la producción de esperma (y las pruebas parecen confirmar sus inquietudes).

No obstante, muchas mujeres tendrán la impresión de que esos efectos secundarios parecen poco importantes comparados con los de la píldora anticonceptiva femenina (y tampoco les faltará razón). Algunos de ellos son: ansiedad, aumento de peso, náuseas, cefalea, disminución de la libido y coágulos sanguíneos. Lo que nos lleva a la pregunta de por qué es tan difícil fabricar un anticonceptivo masculino. Y si este se ha dejado de lado por sus efectos secundarios, ¿habría llegado a comercializarse la píldora anticonceptiva femenina de haberse inventado en la actualidad?

A primera vista, controlar la fertilidad del hombre debería ser la opción más sencilla. El esperma se produce de manera constante, y no por ciclos, como los óvulos de la mujer. Lo cual significa que, salvo que exista un problema de salud subyacente, los hombres siempre son fértiles. Además, como conocemos bien el proceso biológico de la producción de esperma, los métodos para interrumpirlo también están claros.

De hecho, el estudio antes mencionado utilizaba la relación de sobra conocida entre la testosterona —la hormona que confiere al hombre sus caracteres masculinos— y la producción de esperma. Cuando se administra a los hombres testosterona sintética combinada con un progestágeno, que es otra hormona —similar a las que suele contener la píldora—, la producción de esperma en los testículos se reduce drásticamente.

Y si este se ha dejado de lado por sus efectos secundarios, ¿habría llegado a comercializarse la píldora anticonceptiva femenina de haberse inventado en la actualidad?

Antes de que se interrumpiese el estudio, los investigadores de la Universidad Martín Lutero (Alemania) observaron que las tasas de embarazo de los hombres del ensayo se reducían hasta una cifra equivalente a tan sólo 1,5 bebés concebidos por cada 100 parejas. Si se compara con la tasa de embarazo de las mujeres que toman la píldora combinada, nueve bebés por cada 100 parejas, la creación del anticonceptivo masculino parece de cajón.

Entonces, ¿cuál es el problema?

A pesar de lo anterior, nos encontramos con el final de otro estudio (y no estamos más cerca de la fabricación de un anticonceptivo masculino viable). En consecuencia, las mujeres vuelven a estar solas a la hora de hacerse cargo de su fertilidad, y también de soportar el peso de los efectos secundarios. Puede que muchas mujeres consideren que esos efectos son un mal menor comparados con un embarazo no deseado, y puede que muchas también se pregunten si será efectivo dejar la responsabilidad de la anticoncepción en manos de los hombres.

Pero los efectos secundarios del anticonceptivo masculino podrían tener, de hecho, una consecuencia beneficiosa insospechada. Si los dos tomasen anticonceptivos —y ambos pasasen por la experiencia de los efectos secundarios—, se crearía un sentimiento compartido de responsabilidad sobre la fertilidad de la pareja. Además, si uno de ellos tuviese que interrumpir el uso del anticonceptivo, el otro podría empezar a tomar el suyo, con lo que se repartirían las repercusiones de los efectos secundarios.

Cuando se administra a los hombres testosterona sintética combinada con un progestágeno, que es otra hormona, la producción de esperma en los testículos se reduce drásticamente

Entonces, ¿por qué resulta tan difícil crear un anticonceptivo masculino eficaz, cuando las mujeres toman la píldora, y soportan sus efectos secundarios, desde principios de la década de 1960? De hecho, si nos fijamos en los resultados del estudio original de 1956, resulta difícil entender que la píldora anticonceptiva llegase a comercializarse.

El primer ensayo a gran escala en mujeres se llevó a cabo en Rio Piédras, un complejo de viviendas subvencionadas de Puerto Rico. Las mujeres que participaron recibieron poca información sobre el producto que se les administró, en parte porque se sabía poco y en parte, quizás, porque ninguna de las personas que dirigían el ensayo lo consideró necesario. Así eran los ensayos clínicos en la década de 1950.

Las mujeres vuelven a estar solas a la hora de hacerse cargo de su fertilidad, y también de soportar el peso de los efectos secundarios

Aunque ya entonces las mujeres notificaron efectos secundarios como cefaleas, mareos, náuseas y coágulos sanguíneos, se les quitó importancia en la mayoría de los casos. Menos mal que, desde entonces, la píldora ha conocido mejoras y modificaciones constantes, hasta convertirse en un método anticonceptivo utilizado por unos 225 millones de mujeres en todo el mundo.

No cabe duda de que la píldora ha transformado la libertad sexual de la mujer, y le ha permitido tener un mayor control sobre el momento en que tener hijos. De hecho, en 2012, las mujeres británicas eligieron la píldora como su invento preferido del último siglo (por delante de formas de entretenimiento como Internet y la televisión).

En consecuencia, resulta extraño que las grandes farmacéuticas no hayan invertido más recursos en una píldora masculina. El propio éxito del anticonceptivo femenino parece ser uno de los responsables. Como muchas empresas farmacéuticas obtienen suculentos beneficios con los anticonceptivos femeninos, no muestran demasiado interés por centrarse en otras opciones.

Como muchas empresas farmacéuticas obtienen suculentos beneficios con los anticonceptivos femeninos, no muestran demasiado interés por centrarse en otras opciones

También da la impresión de que no todos los hombres desean este tipo de anticonceptivo. Así lo refleja un estudio de 2005 en el que se encuestó a más de 9.000 hombres de nueve países sobre si estaban dispuestos a tomar una píldora masculina. Aunque alrededor del 70 % de los hombres de España y Alemania afirmó que le gustaría tomarla, menos del 30 % de los hombres de Indonesia mostró una actitud positiva al respecto.

¿Responsabilidad compartida?

Mientras tanto, parece que, hasta que haya una mayor demanda de una “píldora” propia por parte de los hombres, la responsabilidad recaerá en las mujeres. Lo cual significa que hoy sigue siendo tan necesario como siempre un regulador de la fertilidad tan potente como la píldora anticonceptiva femenina.

Hay que recordar que muchas mujeres toman la píldora por sus beneficios adicionales, como la disminución del sangrado y el dolor menstruales, la reducción del acné y el alivio del síndrome premenstrual. Con la aparición de nuevas píldoras anticonceptivas mejoradas, que contienen dosis menores de hormonas, los efectos secundarios negativos de este fármaco también parecen reducirse.

De hecho, a la luz de los enormes beneficios que la píldora anticonceptiva ha reportado a las mujeres y a su salud sexual, resulta difícil imaginar un mundo sin ella. Pero quizás también debamos preguntarnos por qué, en pleno siglo XXI, la idea de que un hombre tome una “píldora” anticonceptiva sigue resultando tan llamativa.

Adam Watkins es investigador asociado de Biomedicina Celular y Tisular en la Universidad de Aston.

Cláusula de divulgación: Adam Watkins no trabaja para ninguna empresa ni organización que pueda beneficiarse de este artículo, ni asesora ni posee participaciones en ninguna, y no ha comunicado ninguna afiliación digna de mención, aparte del puesto académico antes mencionado.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en la web The Conversation.

Traducción de News Clips.

Así quiere ‘volar’ Hyperloop

Hace unos años, Elon Musk, el fundador de PayPal, Tesla Motors, SpaceX y SolarCity tuvo una idea: desarrollar un medio de transporte de alta velocidad que uniera ciudades a grandes distancias. Lo llamó “el quinto medio de transporte”. Y aunque todavía no ha pasado de las fases del diseño y los prototipos, parecer ir bien encarrilado.

El Hyperloop es un invento que parece salido de una película futurista a medio camino entre el tren y los tubos neumáticos que todavía hoy en día se utilizan en centros comerciales y hospitales para transportar pequeños objetos. Para llevar a cabo el proyecto se definió mejor la idea, se plantearon unos requisitos y se convocó un concurso para que equipos de todo el mundo presentaran sus diseños, avances y prototipos y de este modo elegir las mejores opciones.

En un informe previo se marcaron las características del Hyperloop: las cápsulas de transporte, con capacidad para decenas de personas, viajarían en grandes tubos de vacío, su velocidad estaría entre 900 y 1.200 km por hora (como un avión) y utilizaría energías limpias.

Parte de la complicación del proyecto es la creación de una gigantesca red que una diversas ciudades. Pero eso preocupa menos a los ingenieros y más a los responsables de negocio. En los detalles del Hyperloop es donde está la chichapara los técnicos, pues muchas de las opciones todavía están abiertas. Hay equipos que plantean utilizan sistemas de levitación magnética, otros que utilizan colchones de aire, diversos medios de propulsión… Todo vale cuando se trata de ir más rápido que una bala.

Ahora la Universidad de Waterloo (Canadá) ha dado a conocer su prototipo, como parte del proyecto Waterloop, en el cual han trabajado 120 ingenieros de diversas disciplinas y que ha recurrido a la financiación colectiva para conseguir los fondos para crear el prototipo. La cápsula, a la que han llamado Goose I, es un modelo de unos 250 kilos, a escala 1:2, que podrá viajar a 550 km/h en el recorrido de pruebas en que se evaluará a los equipos participantes, de una milla (unos 1,6 km) de longitud.