¿Cuándo es mejor NO hacer ejercicio?

Para tener una vida sana y una figura envidiable lo más recomendable es llevar a cabo alguna actividad física. Pero nuestro cuerpo no siempre se encuentra en las condiciones ideales, hay situaciones en las que no se recomienda hacer ejercicio como son: tener fiebre, un episodio de asma o dolor de espalda.

Un estudio publicado en el Journal of Psychiatric and Mental Health Nursing señala que la actividad física mejora la salud física y mental; sin embargo, los investigadores aclaran que cuando una persona está enferma debe de evitar ejercitarse al menos 24 horas.

En otra investigación hecha por el Georgia State University, los científicos revelan una lista de situaciones en las que no se recomienda hacer ejercicio, estas son algunas de ellas:

Tener fiebre

Hacer trabajar al cuerpo cuando tienes temperatura es delicado porque corres el riesgo de tener agravar alguna enfermedad. Lo mejor es que guardes reposo en casa.

Estar agotada

Cuando te sientas fatigada y sin fuerzas, lo mejor es que desistas de hacer ejercicio, de lo contrario, tu presión sanguínea (presión arterial) podrá desestabilizarse y podrías estar en riesgo de sufrir un desmayo.

Sufrir dolor de espalda

Tal vez te exigiste demasiado al ejercitarte y ahora sientas dolor en esta zona del cuerpo. Lo más recomendable es que reposes de 1 a 2 días para evitar lesiones cervicales.

Tener un episodio de asma

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, algunas veces la actividad física desencadena Asma Inducida por el Ejercicio (AIE). Los síntomas son tos, sibilancias, una sensación de opresión en el pecho o falta de aliento. La mayoría de las veces desaparecen al dejar el ejercicio.

Enfermedad estomacal

Si tienes diarrea, náuseas o vómito es mejor esperar hasta que te sientas mejor. Estos dos trastornos pueden derivar en la pérdida de líquidos y deshidratación.  Además, el sudor agravará aún más la situación porque hace latir más rápido el corazón.

Cuida tu salud evita estas situaciones en las que no se recomienda hacer ejercicio. Piensa que es sólo cuestión de días suspenderlo y cuando lo retomes, hazlo paulatinamente. Recuerda: más vale prevenir que lamentar.

Alternativas para tratar el agrandamiento de la próstata

Más del 50 por ciento de los hombres de 60 años experimentan los síntomas del agrandamiento de la glándula prostática. Al añadir una o dos décadas más a la edad, casi todos los hombres experimentan síntomas, como chorro débil de orina, dificultad para empezar a orinar, micción interrumpida en la que la orina se detiene y vuelve a salir, y la necesidad urgente de orinar.

La Mayo Clinic nos informa sobre los cambios de la glándula prostática propios de la edad y algunas maneras de encontrar alivio a lo que técnicamente se conoce como hiperplasia prostática benigna.

La glándula prostática se encuentra justo debajo de la vejiga y rodea la uretra, a través de la cual sale la orina del cuerpo. Después de la pubertad, la glándula  prostática alcanza el tamaño de una nuez; pero según los hombres envejecen, la glándula prostática puede crecer y presionar sobre la uretra, interfiriendo con el flujo de orina.

Los hombres con agrandamiento leve de la glándula prostática y que apenas muestran síntomas posiblemente no requieran tratamiento de inmediato. Los estudios han demostrado que hasta una tercera parte de los casos leves se soluciona sin tratamiento.

Sin embargo, cuando se requiere tratamiento, éste se centra en disminuir los síntomas problemáticos y recuperar el funcionamiento normal de las vías urinarias. Existen varias alternativas medicamentosas para los hombres con síntomas entre leves y moderados, entre ellas:

Alfa bloqueadores, que son fármacos que relajan los músculos del cuello de la vejiga y las fibras musculares de la próstata. Los alfa bloqueadores ayudan a aumentar el flujo de la orina y reducir la necesidad de orinar con frecuencia. Los medicamentos dentro de esta categoría son la terazosina, la doxazosina, la tamsulosina, la alfuzosina y la silodosina.

Inhibidores de la enzima 5-alfa-reductasa, que son medicamentos para encoger el tejido prostático y generalmente funcionan mejor en las próstatas más agrandadas. Los medicamentos dentro de esta categoría incluyen la finasterida y la dutasterida. Alcanzar la máxima mejoría puede demorar meses.

Tadalafilo, medicamento para la disfunción eréctil que acaba de recibir autorización para el tratamiento de los síntomas de agrandamiento prostático.

Cuando los medicamentos no surten efecto o los síntomas son entre moderados y fuertes, la cirugía es la alternativa disponible y algunos hombres prefieren la reparación quirúrgica a diariamente tomar medicamentos. Todas las cirugías más conocidas extirpan el tejido prostático que obstruye el flujo de la orina. Algunos procedimientos plantean riesgos, entre ellos, perder el control sobre la vejiga e impotencia.

Las alternativas quirúrgicas incluyen las siguientes:

Resección transuretral de la próstata, que consiste en un procedimiento para abrir el canal hasta la próstata a fin de aliviar la obstrucción. Poco después de la operación, la mayoría de hombres tiene un chorro más fuerte de orina. Esta operación requiere una permanencia corta en el hospital. Existe la posibilidad de que sea necesario repetir el tratamiento después de cinco a siete años.

Extirpación abierta de la próstata (prostatectomía simple), que consiste en la extracción de la porción interna de la próstata, bien sea a través de una incisión en la parte inferior del abdomen o de aberturas más pequeñas cuando se realiza mediante laparoscopía o cirugía asistida por robot. La recuperación requiere varios días de internamiento en el hospital y llevar colocada una sonda urinaria por una o dos semanas.

Terapias de invasión mínima, que son procedimientos que utilizan distintas formas de calor o energía para encoger o extirpar el tejido prostático excesivo que rodea la uretra, o para agrandar la abertura desde la vejiga. En Mayo Clinic, estos procedimientos normalmente se realizan como cirugías ambulatorias. Los síntomas suelen mejorar de inmediato y el riesgo de efectos secundarios es menor al de la resección transuretral de la próstata.

Una dieta a base de vegetales: la clave para una larga vida. Video

Pero no es necesario volverse vegetariano

Un estudio ha demostrado que las dietas basadas en el consumo de vegetales ayudan a que las personas tengan menos riesgos de morir debido a diferentes causas. Los hombres, en particular, fueron los más beneficiados. Aquí te contamos más detalles sobre este hallazgo y algunos datos para que incluyas más vegetales en tu dieta.

¿Puede una dieta vegetariana alargar la vida? Para resolver esta duda, un grupo de investigadores de la Universidad de Loma Linda, en California, Estados Unidos, analizó los datos de más de 73 mil personas, que participaron en el Estudio de Salud Adventista 2.

Los participantes, cuyos datos fueron recolectados entre 2002 y 2007 en iglesias de esta religión ubicadas en Estados Unidos y Canadá, tenían 58 años de edad en promedio y casi dos tercios eran mujeres. En cuanto a sus hábitos alimenticios, poco más del 48 por ciento no era vegetarianos. El resto fue dividido en las diferentes categorías del vegetarianismo: vegano / vegetariano estricto (evitan todos los productos de origen animal), lacto-ovo-vegetariano (comen huevos y lácteos pero evitan el pescado y las carnes), pesco-vegetariano (consumen pescados pero no carnes) y semi-vegetariano (comen carne o pescado, pero no más de una vez por semana).

Tras analizar los datos recolectados, los investigadores encontraron que las dietas a base de vegetales se asociaban con una reducción en el riesgo de desarrollar varias enfermedades crónicas, como hipertensión, síndrome metabólico, diabetes y enfermedad del corazón, lo que puede disminuir el riesgo de muerte.

En detalle, según los resultados que fueron publicados online en el medio especializado JAMA Internal Medicine, entre los participantes que comían carne, alrededor de 7 personas de cada mil murieron durante un año. En el caso de los vegetarianos, las muertes registradas fueron de 5 o 6 de cada mil, durante un año.

Los hombres, en particular, fueron los que más parecieron beneficiarse de una dieta a base de vegetales. En ellos, la reducción del riesgo de muerte por cualquier causa fue significativa.  Más aún, los que seguían dietas pesco-vegetarianas mostraron menos riesgo de morir por una enfermedad cardiovascular, mientras que los veganos fueron quienes mejores resultados obtuvieron ya que mostraron tener menos riesgo de muerte por cualquier causa.

¿Porque son tan buenos los vegetales? La naturaleza es muy sabia, y nos proporciona todo lo que necesitamos para vivir. En el caso de los alimentos, la gran variedad de frutas y verduras disponibles nos ofrecen vitaminas y antioxidantes, fibras, minerales y otros nutrientes que el cuerpo necesita para desarrollarse correctamente.

A continuación encontrarás algunos ejemplos de las vitaminas y las minerales que provienen de una dieta vegetariana. Te pueden dar una idea de su riqueza:

  • Fibra. Es buena para el corazón y ayuda a regular los intestinos. Puedes encontrarla en los guisantes, arvejas o chícharos; frijoles habichuelas o porotos; garbanzos; lentejas; granos de soja o soya, las alcachofas, las manzanas, las peras y los arándanos o moras azules.
  • Potasio. Ayuda a mantener la presión arterial a raya. Puedes encontrarlo en la batata o camote, el tomate, las patatas, los frijoles blancos, los vegetales verdes cocidos y los jugos de zanahoria y ciruela.
  • Vitamina A. Ayuda a mantener a la piel y a los ojos sanos y a protegerte contra las infecciones. Puedes encontrarla en la batata o camote, el zapallo o calabaza, las zanahorias, la espinaca y otros vegetales verdes (como mostaza, nabos, coles o repollo o acelga), también en el melón de cantalupo y los pimientos rojos.
  • Vitamina C. Ayuda a que las heridas sanen y mantiene a las encías y a los dientes sanos. Puedes encontrarla en pimientos rojos y verdes, kiwi, frutillas o fresas, batata o camote, coles o repollo, brócoli, repollos de Bruselas o coles de Bruselas, coliflor, melón de cantalupo, ananá o piña, naranjas, mangos y jugo de tomate.

Como puedes ver, muchos vegetales y futas se repiten en más de una categoría, y es que estos alimentos contiene distintas propiedades que pueden fomentar tu buena salud.

Si quieres alargar tu vida, otro dato importante es acompañar la dieta con una rutina de ejercicios. En la investigación llevada a cabo por los investigadores californianos, por ejemplo, también quedo en evidencia que, en general, quienes seguían una dieta vegetariana tenían un mayor nivel de estudios y hábitos más saludables, como no fumar, practicar alguna actividad física de manera regular y ser más delgados.

¿Debes volverte vegetariano? No hace falta, si no lo deseas. Lo importante es evitar los excesos e incluir vegetales de todos los colores en tus platillos, sin olvidarte de acompañar tu dieta con un estilo de vida saludable.