Cheerleaders, una noche de abusos sexuales en Estados Unidos

Cinco animadoras en toples denuncian haber sido sometidas a vejaciones por parte de directivos del Washington Redskins

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El hervidero de casos de abuso vuelve a salpicar al deporte en Estados Unidos. Cinco animadoras, en inglés cheerleaders, describieron bajo anonimato al New York Times una jornada laboral que terminó con ellas posando ante una cámara en toples y ejerciendo de damas de compañía —sin sexo y sin cobrar— de los patrocinadores del equipo de fútbol americano Washington Redskins.

Los ejecutivos del Redskins traspasaron la línea en un viaje a Costa Rica en 2013 durante una sesión de fotos de calendario. Lo primero que les llamó la atención a las viajeras fue que requisaron sus pasaportes al llegar al complejo Occidental Grand Papagayo. Pero eso fue lo más suave. Al arrancar la sesión fotográfica, un grupo de inversores y los dueños del estadio FedExField, llegaron para contemplar cómo las animadoras sonreían ante la cámara. Algunas obligadas a posar en toples y otras con el cuerpo cubierto solo de pintura. Ni pompones ni uniforme. Así trabajaron durante 14 horas.

Las denunciantes pidieron al comisionado de la NFL, Roger Goodell, y a los abogados de la liga, mantener una reunión de “buena fe” con al menos cuatro animadoras para establecer reglas y normas vinculantes para todos los equipos de la NFL. Además, piden que las formaciones que actualmente tienen equipos de cheerleaders no puedan disolverlos como represalia durante al menos cinco años. Esperan una respuesta este viernes.

Un portavoz de los Redskins afirmó que el equipo no hará comentarios sobre el caso de Costa Rica. Stephanie Jojokian, la exdirectora y coreógrafa, negó rotundamente que se haya forzado a alguien a salir de fiesta y agregó: “Es un ambiente de apoyo para estas mujeres”. Ella misma, según un testimonio recogido por la cadena WJLA-TV, dijo en una audición: “No cubras demasiado tu área del pecho. Asumiremos que intentas ocultar algo”.

En ese entorno de “apoyo”, estas mujeres son vistas de muchas maneras. Hasta como un objeto de limpieza. En un antiguo anuncio de radio del equipo se escuchaba a un grupo de hombres hablar sobre un concurso en el que los ganadores podían elegir a las cheerleaders de Redskins para que les lavaran el coche. Uno le preguntaba a otro si le gustaría que ellas se enjabonaran y frotaran en el vehículo.

El contrato de las animadoras especifica que deben participar en actividades fuera del campo de juego, como “eventos comunitarios y caritativos, campamentos juveniles, etcétera.”. Lo que no presuponen es que ese etcétera incluye ir a bailar con los patrocinadores del equipo. “Desafortunadamente, siento que no cambiará nada hasta que algo terrible suceda, como que una niña sea atacada de alguna manera o violada”, lamentó una de las denunciantes.

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