Ecuador y Colombia, en vilo por la posible muerte de tres reporteros

Los dos informadores y su chófer llevan más de dos semanas secuestrados en una zona de la frontera amenazada por la disidencia de las FARC

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La situación de los tres informadores ecuatorianos secuestrados hace 17 días en la frontera norte con Colombia mantiene en vilo a los Gobiernos y a los ciudadanos de los dos países. El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, abandonó por la tarde la cumbre de las Américas que se celebra en Lima para volver a Quito. Lo hizo después de que trascendiera, este jueves por la tarde, que los secuestradores han enviado, presuntamente, fotografías en las que aparecerían los cuerpos de los tres miembros del equipo periodístico. “He decidido retornar inmediatamente por la situación crítica que vivimos en estos momentos. Regreso junto a familiares de Javier, Paúl y Efraín”, informó el mandatario a través de Twitter. Con todo, las autoridades de los dos países no han confirmado ni desmentido la posible muerte de los reporteros.

Se trata de Javier Ortega, periodista de 32 años, que fue capturado el 26 de marzo junto al fotógrafo Paúl Rivas, de 45, y el conductor Efraín Segarra, de 60. Los tres, trabajadores del diario El Comercio, fueron apresados cuando se adentraron en la conflictiva zona de Mataje, al norte del país, para hacer un reportaje sobre el clima de violencia la provincia fronteriza de Esmeralda, donde las bandas de narcotraficantes se mezclan con los grupos de disidentes de las FARC que no se acogieron al proceso de paz. Desde entonces, sus familiares han mantenido una lucha diaria para que la preocupación por los tres secuestrados no fuera enfriándose con el paso de los días. Los secuestradores filtraron un vídeo, como prueba de vida, hace una semana en la que daban a conocer sus dos peticiones para liberar a los ecuatorianos: que se haga un canje por tres miembros de su grupo detenidos en los últimos meses y que Ecuador suspenda el convenio de cooperación con Colombia para luchar contra el narcotráfico.

Este jueves la cadena colombiana RCN recibió unas imágenes que corresponderían a los cuerpos de los informadores. Las envió a La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), que a su vez las entregó al vicepresidente del país andino, el general Óscar Naranjo. Una hora después, este respondió “que se está dando trámite para hacer las verificaciones correspondientes”.

Horas antes la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había emitido “medidas cautelares” a favor de los tres periodistas secuestrados. “Esta decisión ordena a los Estados ecuatoriano y colombiano” a hacer lo necesario “para salvaguardar la vida de los tres periodistas, garantizar que estos puedan desarrollar sus actividades periodísticas sin intimidación, amenazas u otros hechos de violencia e informar sobre acciones adoptadas para investigar los hechos”.

Desde el principio, las autoridades ecuatorianas achacaron el secuestro a grupo relacionados con el narcoterrorismo, liderados por el disidente de las FARC Walter Arízala, a quienes responsabilizan también de la ola de violencia que vive el lado ecuatoriano de la frontera norte desde finales de enero. El primer aviso fue un coche bomba que estalló frente al cuartel de la policía de San Lorenzo, dejando una treintena de heridos y casi medio centenar de casas destruidas.

El miércoles circuló también en redes sociales un supuesto comunicado atribuido al frente Oliver Sinisterra, controlado por el guerrillero disidente de las FARC, conocido como Guacho. En él se aseguraba que su banda había asesinado a los periodistas tras una intervención de las fuerzas militares.