Piñera anuncia en Chile la regularización gradual de 300.000 inmigrantes

Un millón de extranjeros vive en el país de Latinoamérica donde más ha crecido la inmigración, pero que tiene una ley de 1975

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El presidente chileno Sebastián Piñera, a días de cumplir el primer mes en el Gobierno, ha dado a conocer este lunes una reforma migratoria para reemplazar la normativa vigente de 1975. La propuesta contempla, entre otras medidas, una regularización extraordinaria gradual que beneficiaría a los cerca de 300.000 inmigrantes que permanecen en el país sin documentación, según estimaciones del propio Ejecutivo. La norma apunta a todos los que hayan ingresado al país antes del domingo 8 de abril, pero excluirá a los extranjeros que tengan antecedentes penales en Chile o en su país de origen. La actualización de la ley era esperada, porque el Estado y su legislación anticuada no dan abasto. Chile es el país latinoamericano donde más ha crecido el número de inmigrantes en los últimos años y se ha doblado desde 2014 a la fecha. Si hace cuatro años había 416.000, en la actualidad se calcula que hay un millón.

“Ha llegado el momento de poner orden en este hogar que compartimos en esta casa que es la casa de todos”, señaló en su discurso el presidente chileno de la coalición de derecha Chile Vamos, acompañado de varios ministros de su gabinete. Los anuncios se materializarán a través de dos caminos. Por una parte, el Ejecutivo realizará indicaciones a un proyecto de ley de la anterior Administración de Piñera (2010-2014), que se discutirá en el Parlamento. A la espera del trabajo legislativo, sin embargo, el Gobierno dictó un instructivo presidencial para hacerse cargo de aquellas situaciones que, según La Moneda, no pueden esperar.

Una de las principales transformaciones tiene relación con la visa de turista. La actual legislación permite que los extranjeros entren al país con este permiso y desde dentro de Chile cambiar el visado, con la obtención de un trabajo, por ejemplo. El decreto de Piñera que entrará en vigencia el 23 de abril próximo eliminará “la posibilidad de solicitar el visado temporario en Chile, por motivos laborales”. A cambio, el Gobierno anunció tres tipos nuevos de visas temporarias, como la de oportunidades: orientada a los inmigrantes que busquen viajar a Chile para trabajar, debe pedirse desde fuera del país.

Entre los anuncios de Piñera está el reforzamiento de la institucionalidad. El Gobierno pretende formar un Consejo de Política Migratoria, que deberá formular las políticas públicas, y el Servicio Nacional de Migraciones, que deberá ejecutar estas normas y será el canal del Estado para relacionarse con los migrantes.

La reforma migratoria de Piñera hace mención de dos nacionalidades en particular: la haitiana y la venezolana, que han representado el mayor crecimiento en los últimos años. Si en 2014 ingresaron a Chile 1.649 haitianos, en 2017 lo hicieron 73.098. En lo que va de 2018, según la policía, 411 nacionales de Haití han arribado diariamente al país sudamericano. Con los venezolanos sucede algo parecido. Son la quinta nacionalidad más numerosa entre los inmigrantes –luego de la peruana, colombiana, boliviana y argentina– y actualmente llegan a 794 diariamente al país, según datos de la policía. Se calcula que en total unos 85.724 habitan en Chile.

En relación con los haitianos, Piñera anunció que a partir del 16 de abril próximo, al igual que la mayoría de los países latinoamericanos, se les pedirá una visa consular de turismo simple a quienes con un máximo de 30 días busquen ingresar a Chile “con fines de recreación, deportivos, de salud, de estudios, de gestiones de negocios, familiares, religiosos u otros similares, sin propósito de inmigración, residencia o desarrollo de actividades remuneradas”. Como deberá pedirse en Haití y una vez en Chile no se podrá cambiar de visa de turista a una temporaria, esta medida representará una barrera.

Como la inmigración haitiana a su vez se encuentra en etapa de reunificación familiar, el Gobierno chileno establecerá un visado para fines humanitarios de 12 meses de duración, que solo podrá pedirse en el consulado chileno en Haití. Entrará en vigor el 2 de julio, podrá ser ampliada a 24 meses y, luego de ese período, el ciudadano podrá aspirar a la residencia definitiva en Chile. El Ejecutivo, sin embargo, aclara que “se autorizará un máximo anual de visados con fines humanitario”.

Respecto de los venezolanos, “un país que acogió a muchos chilenos que buscaban refugio en sus fronteras”, Piñera anunció la creación de una visa de responsabilidad democrática, que deberá solicitarse en el consulado chileno de Caracas a partir del 16 de abril. “Otorgará un permiso de residencia temporal por un año, prorrogable por una vez, que posibilita luego pedir la residencia definitiva”, señaló el presidente.

“SE ALEJA COMPLETAMENTE DE LAS EXPECTATIVAS”
El director social del Servicio Jesuita a Migrantes, Pablo Valenzuela, señala que aunque hasta ahora solo se conocen las medidas anunciadas por el presidente Sebastián Piñera en su discurso, sin los detalles, “se aleja completamente de las expectativas que tenían las organizaciones de migrantes y pro migrantes de tener por fin una legislación con enfoque a derecho”.

Valenzuela valora la decisión de regularización extraordinaria, aunque señala que es importante conocer si el beneficio dejará afuera, por ejemplo, a quienes hayan ingresado por pasos no habilitados. “Por otra parte, cuesta entender que las medidas específicas y especiales para Haití no sean discriminatorias, siendo que su flujo no es el mayoritario, sino el venezolano. No pareciera ser justo”, señala Valenzuela respecto de la petición de una visa consular de turismo desde Haití. “Corremos el riesgo de que en busca de una migración segura, ordenada y regular, tengamos una insegura, desordenada e irregular”.