Viktor Orban arrolla y se abre paso para un tercer mandato

El primer ministro tendrá una cómoda mayoría de dos terceros en el Parlamento húngaro

By , in Actualidad on . Tagged width: , , , , ,

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, consiguió este domingo un arrollador triunfo frente a toda la oposición de derechas e izquierdas y frente a la campaña internacional contra su persona y su política. Claro está que Orban contará de nuevo con esa abrumadora mayoría de dos tercios en el Parlamento que le permite mano libre para gobernar y legislar. Al final, los resultados son abrumadores. Sin ser definitivos otorgan 134 de los 199 escaños a Fidesz; 26 a la extrema derecha de Jobbik, cuyo líder dimitió nada más conocer la victoria de Orban; 20 escaños a los socialistas del MSZP; 8 a los Verdes, y otros, sueltos.

Orban compareció cerca de la medianoche en la fiesta junto al Danubio, en el Centro Balna. «Hemos ganado», comenzó su alocución ante una multitud entusiasmada con los resultados que aparecían en la gran pantalla cerca de la tribuna. Entre cánticos y banderas húngaras, el jefe del Gobierno dio las gracias «a todos los que habéis rezado por nosotros y a los que habéis rezado por mí. Esta es una victoria importantísima porque nos da los medios para defender con eficacia a la patria». Después del himno de la revolución de 1848 y del nacional, se despidió con un «Larga vida a Hungría» y, en latín, «Soli deo gloria».

Los húngaros habían ido a votar como nunca con una participación que llevó a muchos a descartar esa mayoría de dos tercios de los 199 escaños del Parlamento húngaro. La altísima participación disparaba las esperanzas de la oposición de acabar también con la mayoría absoluta de la alianza de Fidesz y los democristianos de KDNP. No obstante, si hubo movilización en Budapest del voto urbano anti Orban, se dio una inmensa afluencia a los colegios en todo el país y al final Orban sale muy fortalecido en Hungría y fuera.

La actitud hostil de Bruselas, de muchos gobiernos europeos, de la inmensa mayoría de los medios de comunicación occidentales y todas las ONG izquierdistas, muchas pagadas por el gran enemigo de Orban y también protagonista de la campaña, George Soros, no han logrado cambiar el escenario político. El resultado tendrá también consecuencias para el conflicto entre Orban y la UE, especialmente por la firmeza de su oposición a toda cuota de inmigrantes o refugiados.

Altísima participación
La participación sorprendió a todos. Se siguió votando pasada la hora del cierre en muchos locales en Budapest que tenían aún largas colas, y en las embajadas húngaras también se registró una afluencia sin precedentes. Unos decían que por fin muchos húngaros se habían dado cuenta de que tenían que votar para derribar Orban, y otros señalaban que los llamamientos del primer ministro a darle el apoyo para combatir a la UE y sus intentos de imponer cuotas de inmigración tendrían sus frutos. Así ha sido.

Sin los dos tercios aún podía gobernar Orban con comodidad. No sin la mayoría absoluta. Porque todos los partidos de la izquierda y la extrema derecha de Jobbik descartaban apoyar al actual primer ministro.

Orban había votado con su mujer en su barrio y llamado a todos los húngaros a votar porque, según él, también «está en juego el destino de Europa», que ve en Hungría una forma alternativa de afrontar el futuro. El primer ministro ha conseguido, a pesar de liderar un país tan pequeño, un altísimo perfil en el debate ideológico actual en Europa y se ha convertido en un referente para muchas nuevas fuerzas de la derecha que han surgido tanto en Centroeuropa como en Europa occidental.

Como líder político en el grupo de Visegrado con Polonia, Chequia y Eslovaquia, el primer ministro húngaro ha destacado en presentar un discurso político alternativo al de Berlín y París y sobre todo al de su gran adversario, Bruselas. Esto, y los furibundos ataques que recibe desde el exterior, fortalecen su imagen de padre protector de la patria.

Orban se presentaba como el único capaz de impedir que las fuerzas exteriores impongan a Hungría unas medidas que nadie, ni la oposición, quiere, como son las cuotas de inmigración. El primer ministro acusaba a la oposición de seguidismo de las «fuerzas mundialistas» que quieren traer a Hungría la sociedad multicultural que existe en los países occidentales. Orban siempre cita a Alemania o Suecia como la amenaza directa que solo él y su partido son capaces de neutralizar. El resultado dispara su prestigio entre los sectores de la derecha europea que se ha alejado de las cristianodemocracias asimiladas a la socialdemocracia en muchos países y en especial en Alemania.

El candidato del partido socialista MSZP- Dialog, Gergely Karacsony, aún manifestaba por la tarde a ABC que estaba feliz con la alta participación. Tanto que advirtió al presidente de la República, Janos Ader, de que no podría encargar a Orban la formación de gobierno sin la mayoría absoluta, porque todo el resto de partidos le niegan el apoyo. Al final, Karacsony dimitirá como enésimo rival que devora el animal político que es Orban.