Desbordante manifestación de fe en las calles este Viernes Santo

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Su rostro, al igual que su cuerpo se oculta tras un traje púrpura. El color representa penitencia, cuenta Ángel Castro, quien desde hace 16 años se viste de cucurucho para ser parte de la procesión Jesús del Gran Poder, la máxima representación católica desarrollada en Quito cada Viernes Santo.

El hombre de 72 años recorrió las angostas calles de la capital junto a verónicas, cristos y romanos. Se calcula que cerca de 250.000 personas participaron y presenciaron la peregrinación. Este fue el primer año que el hombre de baja estatura no se desprendió de su zapatos, su artritis reumatoide se lo impidió.

Quien sí lo hizo fue Andrés Cando. A su hija de 12 años le encontraron un tumor maligno en la cabeza e hizo el recorrido para pedir su recuperación. En algunas parroquias de Pichincha también se efectuaron peregrinaciones para evocar el vía crucis. Este fue el caso del barrio San Francisco, parroquia La Merced (Pichincha), donde se realizó la procesión de Los Diablos.

Cientos de personas se congregaron para ver de cerca a los protagonistas de este pasaje bíblico: Poncio Pilatos, los semitas, los soldados romanos, las Almas Santas, El Pingullero y otros. En la tarde, en la Iglesia matriz La Merced se celebró la Ceremonia de las 7 Palabras. El templo fue adornado con flores denominadas Monte Calvario. (I)

Carlos Plúas López, del sector Los Esteros, usa una silla de ruedas por una deformidad en sus piernas.

Pese a ello se las ingenió para recorrer cuatro km, entre taxi y Metrovía, hasta la calle Lizardo García por donde pasaría la procesión del Cristo del Consuelo. Pero avanzar junto a la imagen de Jesús requería apoyo pues la gente pugnaba, entre empujones, por avanzar paralelamente a la efigie. María Antonieta Quinde, de la 34 y Portete, se apiadó de don Carlos y le empujó la silla durante el recorrido que duró cerca de tres horas. .

El contingente policial que rodeó a la escultura le permitió a Carlos y a su acompañante transitar dentro del cerco que también protegía al arzobispo de Guayaquil, Luis Cabrera, y su comitiva. El clima fue benévolo con los miles de feligreses que llegaron a una de las procesiones más grandes del país.

Sin embargo, los carros motobombas de Bomberos sirvieron para refrescarlos. La imagen del Cristo llegó hasta la plazoleta de Cisne 2 a las 10:15. Monseñor Carrera dirigió unas breves palabras de agradecimiento y se retiró. Don Carlos esperó hasta tocar la imagen al igual que otros fieles que hicieron fila.