Kane supera a Messi y se corona como máximo goleador mundial de 2017

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Detrás queda Messi, también Lewandowski, Cristiano Ronaldo y Cavani. Entre la aristocracia del gol irrumpe Harry Kane, el más joven de todos, un londoner de 24 años que con un hat-trick en la victoria del Tottenham ante el Southampton (5-2) ha conseguido llegar a los 56 tantos en partidos oficiales durante el año 2017, dos más que el delantero argentino del Barcelona y tres más que el trío restante. Kane supera además la plusmarca de Alan Shearer como máximo realizador en un año natural en la Premier League, 36 tantos marcó con el Blackburn en 1995. En 39 se sitúa ahora el nuevo tope y tras jugar seis partidos menos.

 

Los número de Kane son descomunales. Ha anotado 39 tantos en liga, uno menos que Messi, 6 en Liga de Campeones, dos más que el argentino y ha completado con cuatro en Copa y siete con la selección inglesa para un total de 56 tantos en 52 partidos. Messi marcó 54 en 64 encuentros, Cristiano Ronaldo 53 en 60. El triplete que logró en el Boxing Day para cerrar el año ante el Southampton fue el octavo en ese periodo, el sexto en la Premier, el segundo consecutivo tras el que le endosó el pasado sábado al Burnley, así que el 45% de sus goles en este año los anotó en tan solo ocho partidos. Su eclosión invita a una reflexión en algunos modos y maneras del fútbol de las islas porque su progresión llegó tras evitar a partir de los 17 años la cadena de competiciones de filiales escasamente competitiva en Inglaterra. Kane tuvo la fortuna de forjarse en otro ámbitos y el mérito de adaptarse a un entorno más incómodo que el de las lujosas academías de los grandes clubs, por ejemplo la del Tottenham, que cuando era un imberbe le cedió hace ahora seis años al Leyton Orient, un histórico del noreste de Londres que entonces jugaba en la League One, el tercer escalón del fútbol inglés. Allí se codeó con veteranos, se enfrentó a ellos y aprendió con ellos. Formó dupla con tipos como Scott McGleish, un delantero que en 2011 tenía 37 años y dos décadas de trayectoria en las catacumbas balompédicas. “Allí me hice futbolista”, resume Kane cuando le preguntan por su estancia en el cosmopolita distrito de Leyton, no muy lejos de White Hart Lane, tan próximo a la casa de los Spurs que incluso en ocasiones doblaba el trabajo con ambos clubs. “Entonces era complicado apreciar que iba a ser una estrella”, recuerda McGleish, que identificó en Kane aseados valores técnicos, pero un ritmo que aún no era el adecuado para el fútbol profesional.

De Leyton a Millwall, un escalón más también en el área metropolitana de Londres, un año más mayor y siete goles en 22 partidos de la exigente Championship. La temporada siguiente la progresión exigía un espacio en la Premier League y Kane lo encontró, con un nuevo préstamo, en Norwich. Allí le frenó una lesión en un metatarsianoy apenas jugó tres partidos, uno de ellos como titular, antes de que el Tottenham cancelase a finales de enero la cesión y le enviase a un nuevo destino, el Leicester que peleaba por subir a la Premier. Kane salió desde el banquillo en el partido que les eliminó en la semifinal del play-off contra el Watford con el final de partido más rocambolesco que se recuerda porque en el séptimo minuto del descuento el Leicester falló un penalti que le aseguraba el pase y en la contra encajó el gol que le eliminaba.

Kane se alimentó de toda esas experiencias. Regresó a White Hart Lane con 20 años para ponerse a la sombra de Soldado, Adebayor o Defoe. Se mostró durante una primera campaña con Villas-Boas en el banquillo y se convirtió en indiscutible con la llegada de Mauricio Pochettino, que no dudó en prescindir del gigante togolés para darle cancha a un futbolista al que admira. “Hasta ahora el mejor goleador era Cristiano Ronaldo. Los grandes delanteros suelen alcanzar su madurez con 28 o 29 años. Kane todavía puede crecer porque tiene una mentalidad excepcional y no nos sorprende porque le vemos trabajar cada día”, explica el entrenador argentino. Subyace una historia de tesón y profesionalidad. A diferencia de sus admirados Gascoigne y Sheringham, glorias recientes de los Spurs, el nuevo astro del Tottenham no flirtea con el alcohol. Y no solo se declara abstemio sino que el pasado 1 de enero decidió contratar un cocinero profesional que trabaja de lunes a sábado en su casa. Su físico se ha afilado, su voracidad se demuestra en el campo. “Le veía entrenar con quince años y ya se le veía que era un gran finalizador”, recuerda Defoe.

Esfuerzo, trabajo entre profesionales para modelar el talento y constancia para pulirlo con lo que los técnicos llaman entrenamiento invisible, Harry Kane bate récords y muestra el camino. “Messi y Cristiano son los mejores y es una gran sensación estar con ellos. Siempre trato de mejorar, lo he hecho hasta ahora y es lo que continuaré haciendo”, avisa. También lo hace para aquellos que sufren el rechazo a sus expectativas en el fútbol base y rebajan su moral. Kane se forjó en Ridgeway Rovers, el mismo club donde creció David Beckham, pasó por el Arsenal, que le rechazó tras una temporada en sus filas. Se fue a la academia del Tottenham a pasar una prueba y no la superó, le reclutó el Watford y allí recibió la llamada y las excusas del Tottenham, que hoy le corona como su héroe y que el pasado verano, antes de su devastador último trimestre, le tasó en 200 millones de libras, unos 230 millones de euros.