Boca supera a River y se queda con el clásico de las despedidas (2-4)

Tan seguro llegaba Boca a esta nueva edición del Superclásico que la lesión de su portero titular no inquietó a los mellizos Barros Schelotto, la dupla técnica auriazul. Guillermo Sara podría estar algunos meses fuera del equipo titular por una luxación en el hombro derecho. En su lugar ingresó Axel Werner, un juvenil de 20 años que emerge como promesa en el fútbol argentino. River, por su parte, había amenazado con jugar el encuentro con suplentes, habida cuenta del choque del próximo jueves contra Rosario Central en Córdoba, en la búsqueda de la primera copa Argentina de su historia y, en consecuencia, del pasaporte a la Copa Libertadores 2017. De hecho, Marcelo Gallardo, entrenador de River y Rodolfo D’Onofrio, el presidente, hicieron público sus desdén por el resultado del partido contra el equipo de toda la vida.

Todo eso convirtió a Boca en el principal favorito, que quería pasar sin problemas la excursión al Monumental, llevarse los 3 puntos y esperar a lo que pasara con Estudiantes, uno de los líderes en ese momento del domingo, junto con San Lorenzo, en la provincia de San Juan. El planteo de Guillermo fue inteligente: le llenó de jugadores el mediocampo, de manera tal que Leonardo Ponzio quedó en desventaja durante buena parte del primer tiempo frente al tándem construido por Pablo Perez, Rodrigo Betancur y Fernando Gago, este último, la verdadera causa de la recuperación xeneize en las últimas semanas. Así es como a los 13 minutos de juego Boca llegó el primer gol, luego una recuperación de Gago que enseguida cedió para Carlos Tevez. El atacante hizo una pausa, dejó que todo el juego siguiera su curso y cedió de gran manera a Walter Bou que definió cruzado ante la salida de Batalla. Boca controlaba el partido y se llevaba el resultado que esperaba, pero no duraría mucho.

En tan sólo 6 minutos, River le tiraría encima a Boca todo el prestigio de su ataque, integrado por Lucas Alario, seleccionado por Bauza para eliminatorias este año y Sebastián Driussi, el delantero que a fuerza de velocidad y goles se convierte en la revelación de la liga. En suma, todo el poderío que Boca tiene en el mediocampo, lo sufre en defensa. Un mal rechazo de Gino Peruzzi dejo el balón en los pies de Driussi que con una volea similar a un penal en movimiento, le quemó la red al debutante Werner. Luego, Alario cabecearía sin marca al gol un perfecto centro enviado por el paraguayo Moreira. Sin embargo, el nombre propio de la recuperación millonaria se llama Andrés D’Allessandro.

RIVER 2 – BOCA 4

River: Augusto Batalla; Jorge Moreira, Jonatan Maidana, Arturo Mina, Luis Olivera; Leonardo Ponzio, Iván Rossi, Ignacio Fernández; Andrés D’Alessandro; Sebastián Driussi y Lucas Alario.

Boca: Axel Werner; Gino Peruzzi, Santiago Vergini, Insaurralde, Frank Fabra; Pablo Pérez, Fernando Gago, Rodrigo Bentancur; Cristian Pavón, Carlos Tevez y Walter Bou.

Goles: Walter Bou y Carlos Tevez (2), para Boca; Driussi y Alario, para River.

Árbitro: Diego Abal. amonestó a Maidana, Driussi, Alario y Mora (R); Gago y Pablo Pérez (B).

El dorsal 22 fue el mejor mientras estuvo en cancha y manejó el ritmo del partido a su antojo. Escondiendo la pelota como él solo sabe hacerlo, cambiando el frente del ataque con pases de 30 metros y asistiendo entre líneas para dejar a los atacantes en posición de peligro. No era un clásico más para el futbolista que debutó en 2000 con la misma camiseta que hoy defiende: el 2 de enero deberá presentarse en el club dueño de su pase, el Inter de Porto Alegre, que descendió a segunda minutos antes del comienzo del Superclásico. El emblema de River se retiró a los 13 minutos, bajo una catarata de aplausos.

A rey muerto, rey puesto dijo Carlos Tevez al segundo que salió D’Allessandro. El exJuventus emergió como figura para conseguir el empate de Boca tras una fallida salida del joven portero Agustín Batalla. El atacante, que en la semana ofreció disculpas por el hecho, no repitió el polémico festejo por el que fue expulsado en 2004. Y a los 37, luego de que River se perdiera muchas veces la chance de definir el partido, el apache colgó la pelota del ángulo izquierdo de Batalla y coronó la fiesta del pueblo xeneize. Tevez es otro de los que emigrarían del fútbol argentino en las próximas semanas: el Shanghai Shenhua hizo una oferta por 40 millones de dólares con la intención de contratarlo.

Con este resultado, las chances de Boca en la liga están vivas y el equipo de Guillermo, Gustavo y, por el momento, de Tevez, podrá irse al receso por las fiestas con la ilusión intacta. Pero además, corta con una racha que había puesto a River como dominador de los clásicos en los últimos años. Un poderío que quedó muy marcado tras los partidos ganados en los últimos años, muchos de ellos muy importantes como las series por Copa Sudamericana en 2014 y Libertadores en 2015. La próxima vez que se vean las caras será en 2017, aunque por ahora nadie sabe quienes serán los intérpretes de un partido que siempre deja mucha tela por cortar.

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