Los humanos junto con el tordalino arábigo -una especie de ave de Oriente medio- son los únicos animales que mantienen relaciones sexuales en privado. ¿Por qué? Esta es la pregunta que motivó a Yitzchak Ben Mocha, antropólogo de la Universidad de Zürich, para realizar un estudio de los hábitos de procreación humana. Las conclusiones acaban de publicarse en la revista « Proceedings of the Royal Society B».

Turdoides squamiceps o tordalino arábigo
Turdoides squamiceps o tordalino arábigo – Wikicommons

La evidencia sugiere que los seres humanos generalmente prefieren aparearse en privado, pero ¿por qué? ¿Y por qué es tan raro? Aparte de los humanos, solo otra especie ha demostrado preferencia por la privacidad durante el apareamiento: el Turdoides squamiceps -o tordalino arábigo-. Para obtener más información, Ben Mocha recuperó datos de 4.572 ejemplos de estudios culturales (etnografías) y los analizó en busca de lo que él describe como «prácticas sexuales normales».

Así descubrió que prácticamente todas las culturas conocidas practican el apareamiento privado, incluso en lugares donde la privacidad es difícil de encontrar. También buscó ejemplos de otros animales que realizan de este modo el acto sexual y no encontró ninguno, excepto a los tordalinos. Tampoco halló explicaciones científicas del hecho. Es más, muy pocas personas se habían preguntado por qué los humanos tienen tal propensión. Y, como era de esperar, no pudo encontrar ninguna teoría evolutiva sobre el tema.

Por ello, Ben Mocha concluye su artículo presentando una teoría propia: cree que la razón por la que los humanos (y los tordalinos) comenzaron a buscar privacidad durante el sexo fue porque el hombre quería evitar que otros machos vieran a su pareja femenina en un estado de excitación. Tal estado, sugiere la investigación, probablemente habría alentado a otros machos a intentar aparearse con ella.

Por lo tanto, la privacidad, o quizás más exactamente, la reclusión, permitía al hombre mantener el control sobre su pareja sexual, al mismo tiempo que permitía la cooperación continua dentro de un grupo. Sugiere además que el estudio de la evolución del apareamiento privado podría conducir a una mejor comprensión de cómo maduraron las habilidades de pensamiento en los seres humanos a medida que aprendían a funcionar en grupos y la influencia de esta práctica dentro de la sociedad humana.

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