Hablar de masturbación no siempre es fácil. Pero mucho más complicado resulta hablar de masturbación infantil. Los niños empiezan a tocarse sus genitales en torno a los 6 meses, momento en el que ya son capaces de agarrar objetos. Mientras, la manipulación rítmica de los genitales con la mano se produce en torno a los 2 años y medio, según la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Es en esos momentos es cuando los progenitores se escandalizan. Ver como su niña de 3 años se frota con el peluche o ver cómo su hijo de la misma edad se toca el pene continuamente es algo que coge totalmente desprevenidos a los progenitores. Madres y padres no saben cómo actuar y, generalmente, optan por regañar o por soltar frases tipo «deja de hacer eso» sin explicar nada más.

Para entender este tipo de situaciones Brenda Ruano, p sicóloga General Sanitaria y Sexóloga en UPAD Psicología y Coaching, explica en esta estrevista cómo afrontar este tipo de situaciones.

¿A qué edad empiezan a tocarse el pene y la vagina los niños pequeños?

Aquí la pregunta sería más bien cuándo el niño o la niña es consciente de que tiene genitales y que estos son distintos en hombres y mujeres. Es normal que inspeccionen o toqun sus genitales, sobre todo desde que son capaces de empezar a agarrar objetos, lo cual ocurre en torno a los 5 o 6 meses de edad.

¿Por qué lo hacen?

La respuesta es bastante sencilla: les da placer. Aunque un niño o niña de apenas un año de edad no sepa distinguir lo que es placer sexual de otro tipo de placeres, lo hará porque el tocarse los genitales les produce ese «gusto», ese placer, por la misma razón que lo harán si acarician a su osito de peluche o se acarician la mano.

Con la edad y el tiempo tendrán que ir aprendiendo qué tipo de placeres se podrán expresar, satisfacer y llevar a cabo según qué contextos, pero no se le puede exigir a un bebé que no lo haga, ni cohibirle de ello.

Muchas madres y padres han hablado de cómo sus niñas se frotaban con el cinturón del carrito entre las piernas. Muchos se escandalizan, desde la mirada adulta, pensando que su hija va a tener algún tipo de trastorno de mayor y paran a su hija sacándole del carrito.

Esto no ocurre tanto en niños, pues cuando se ve a un niño hacer eso se lo suele asociar a su propia masculinidad porque es un varón: «Mira qué machote» o «mírale, tan pequeño y ya tan hombre». Estas son frases que se suelen decir incluso con orgullo; ojo, siempre que se trate de un niño. Si se trata de una niña la tendencia es regañarla, detenerla o avergonzarse, cuando tenemos el mismo derecho y necesidad de explorar nuestros genitales y obtener placer de ello que los varones.

La masturbación infantil: ¿Se da más en niños que en las niñas? Este tema es tabú pero ¿en niñas más?

Esto es difícil de determinar. Las niñas y, por tanto las adultas, ¿se masturban menos porque no quieren o no les surge ese deseo, o porque se les ha castigado cuando han hablado de ello o enseñado cosas del tipo «eso no es propio de una señorita» o «eso lo haces porque estás desesperada», «nada como un buen hombre», y un largo etcétera? O quizás lleven a cabo la masturbación de la misma forma que los niños pero en silencio.

Al fin y al cabo, a las niñas se nos enseña que nuestros genitales son algo sucio, que no hay que mirar, que son feos, que huelen mal, que la primera vez que te penetran duele mucho, etc. Si crecemos con esos mitos y esas ideas implantadas en nuestra cabeza ¿a quién le van a dar ganas de tocarlos?

Se debería enseñar tanto a niños como a niñas que los genitales femeninos son algo bonito que son fuente de placer (no de dolor, ni de vergüenza) y que, incluso no mirarlos, porque los miramos desde el asco y el pudor, puede ser motivo de poca higiene y cuidado y, a raíz de ello, infecciones.

«Tocarse los genitales es algo completamente natural. Ahora, cuándo y dónde tocárselos es lo que deberían aprender a enseñar los padres a los hijos»

¿Cómo deben reaccionar los padres cuando los niños a edades tan tempranas se tocan?

Otra cosa importante que deberían saber padres, madres, educadores, formadores, etc., es que tocarse los genitales es algo completamente natural. Ahora, cuándo y dónde tocárselos es lo que deberían aprender a enseñar. Que los niños se toquen es normal, porque ya hemos dicho que exploran el cuerpo, lo que está en mano de los adultos es enseñarles y corregirles, que no se puede hacer en público, que es algo íntimo y privado y que deben aprender a distinguir con quien lo comparten (ej.: en el futuro, con sus futuras parejas).

Otra cosa que debemos aprender a diferenciar es lo íntimo de lo privado. Por ejemplo, tener relaciones sexuales es algo íntimo, pero no necesariamente privado (ej.: te puede apetecer contárselo a una amiga), porque cuando lo hacemos excesivamente privado, es cuando se convierte en tabú. El tabú de la sexualidad ha llevado a que se viva esta desde la vergüenza, el asco y el miedo.

El respeto de la intimidad de los demás también es una cuestión importante. Al igual que debemos enseñar a los niños que la masturbación es algo íntimo que no se debe hacer en público y no siempre que nos apetezca (justificación de muchos violadores), debemos enseñarles que tocar los genitales de los demás es algo que se debe hacer siempre preguntando antes y bajo el consentimiento de la otra persona.

Además, no se debería hablar de la masturbación como una necesidad del cuerpo, sino como una fuente de placer voluntaria. De ahí que diga que no se hace «siempre que nos apetezca», pues puede dar lugar a error: si no podemos controlar el deseo o impulso sexual, que sí podemos, eso lleva y ha llevado a mucho acosadores, violadores, agresores sexuales a justificar sus acciones. Ello puede ser causado por creencias y frases como «un hombre no puede contener sus ganas de tener relaciones sexuales». Esto pasa especialmente haciendo alusión a la sexualidad de los hombres y es mentira. Por muy fuerte que sea tu deseo sexual, puedes elegir qué hacer con él y que una mujer lleve minifalda no justifica las «ganas del hombre» de forzarle a tener relaciones sexuales a ella.

Esto, evidentemente, debemos hablarlo con los y las adolescentes, pues antes no lo van a entender. Seguiría hablando de ello, sobre cómo prevenir el abuso sexual infantil, pero me extendería demasiado.

Una de las cosas que molestan mucho a los progenitores es que se toquen en sitios poco apropiados, por ejemplo, delante de la gente, en casa delante de la familia viendo la TV… ¿qué hacer? ¿No entienden o no saben que son cosas de ámbito privado?

Si no se les explica es obvio que no van a entender que la masturbación pertenece al ámbito privado y que es algo íntimo. No obstante, las personas vamos aprendiendo a lo largo de la vida, del tiempo y de la experiencia qué es y qué no es adecuado (ej.: gritar o llorar en determinados contextos y por distintos motivos; no es lo mismo ponerse a llorar en el trabajo porque no queda tu chocolatina favorita, como haría un infante, o ponerte a llorar porque te han dado una mala noticia). Sin embargo, ¿cuántas situaciones o experiencias internas que tienen que ver con la sexualidad de cada cual no hubiésemos vivido con pudor o como algo embarazoso si nos hubieran explicado antes que es algo natural? ¿Cuántas niñas y jóvenes (y mujeres adultas) se han masturbado sintiendo placer y culpa a la vez? ¿Acaso es eso sano?

Otro ejemplo muy claro es el de la regla. Desde pequeñas nos dicen que la regla, duele, que es un rollo, que da asco y que es algo que debemos ocultar (esto es a lo que me refiero cuando hablo de distinguir entre íntimo y privado, la menstruación es algo íntimo pero no necesariamente privado, pues nadie debería sentir vergüenza por decir que está con el periodo), cuando la menstruación es algo completamente natural, femenino y algo meramente biológico. ¿Cómo puede dar más asco la sangre de la regla que la sangre que dejan las guerras y batallas entre seres humanos?

¿Cuándo descubren que les da «gustirrinin»?

¿Cuándo descubres que te gusta el aguacate? Cuando lo pruebas. Es decir, cuando empiezan a explorarse y a tocarse. Otra cosa distinta es que se viva, y más especialmente en niñas y mujeres, ese gustirrinín con pudor, vergüenza y culpa, como si por sentir placer sexual eso te tachara de promiscua, algo que no es «apropiado» en una mujer, ¿qué es lo apropiado entonces?

Cuando los niños pequeños se tocan, ¿significa que se están masturbando, tal y como lo entienden los mayores?

Un error que tendemos a cometer es ver el mundo de los niños desde la mirada adulta, cuyo análisis y criterio es mucho más complejo que el de un niño o una niña. Cuando vemos a un niño o una niña tocarse los genitales (desde mi punto de vista, ni siquiera podríamos hablar de masturbación) lo interpretamos como si un adulto lo estuviera haciendo, como si fuese una persona descarada, sin vergüenza, y otros muchos calificativos que se nos puedan ocurrir.

Incluso cuando son más mayores, (11, 12 años), se siguen tocando en público. ¿Ya debemos preocuparnos?

Cuando llegan a estas edades ya sí podemos hablar de masturbación, ya que el motivo sería por puro placer. Aunque lo tengan que hacer a escondidas, lo hacen porque lo disfrutan. Si se tocan en público, lo primero que deberían hacer los adultos (padres, madres, educadores y educadoras, entrenadores y entrenadoras, directores y directoras, etc.) es hablar con ese o esa pre-adolescente es, en lugar de regañarle, explicarle por qué debe y va a ser mejor para él o ella tocarse los genitales en la intimidad, volver a hablarles de conceptos tan importantes como la intimidad y el consentimiento. Es importante que los menores entiendan por qué y para qué están las normas sociales, que no son meras frases que los adultos repetimos una y otra vez, que tienen una razón de ser.

¿A qué edades descubren la masturbación, tal y como los adultos lo entendemos?

En la pre-adolescencia o en la adolescencia. No obstante, es importante explicar desde edades tempranas los beneficios de la masturbación, la más importante, el autoconocimiento, para disfrutar más y mejor las relaciones sexuales en pareja en el futuro.

¿Es posible hablar de sexo y de masturbación a edades tempranas o a partir de cierta edad?

Por supuesto. Más que de relaciones eróticas, se debe hablar de sexualidad en general desde edades tempranas, adaptándonos siempre a la edad y contexto de las personas a las que nos dirijamos. Por ejemplo, establecer una base sobre conocimientos de género es esencial para a lo largo de la vida adquirir una educación sexual adecuada, basada en la libertad de expresión, la satisfacción, la igualdad y el respeto.

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