Posted on June 08, 2020, 12:22 pm
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La ola de protestas en Mineápolis contra la brutalidad policial tras la muerte de George Floyd a manos de un agente llevó este domingo al Concejo municipal de la ciudad a anunciar que desmantelará el controvertido Departamento de Policía.

Apoyan esa medida nueve de los trece concejales de Mineápolis, una mayoría que consideran suficiente para sortear un posible veto del alcalde, Jacob Frey, que el pasado sábado se pronunció en contra de «abolir» el Departamento, como le exigían los miles de participantes en una nueva manifestación. Su negativa, expresada con un micrófono ante la multitud, hizo que tuviera que abandonar la concentración entre los abucheos generalizados, con gritos de «Vete a casa» y «¡Vergüenza!».

La citada mayoría de concejales, según expresaron en otra concentración callejera, pretende suspender la financiación del actual Departamento de Policía y poner en marcha en su lugar un nuevo modelo de seguridad pública más integrador, aunque no aún no se ha detallado a fondo. No obstante, apuntaron que trabajarían con la comunidad para desarrollar los planes y que recurrirían a estudios ya realizados y reformas aplicadas en otros lugares de Estados Unidos.

La emisora local de la cadena de televisión Fox informó de que os concejales han decidido dar este paso tras darse cuenta del fracaso de la reforma estructuran de la Policía que habían acometido. «Está claro que nuestro sistema de vigilancia no está manteniendo a nuestras comunidades seguras», dijo la presidenta del concejo municipal, Lisa Bender, según recoge Efe.

El concejo dijo en un comunicado que tomará «medidas intermedias para acabar con el Departamento de Policía de Mineápolis a través del proceso presupuestario y otras decisiones presupuestarias y políticas en las próximas semanas y meses».

En declaraciones al «Minneapolis Star Tribune», Bender dijo que tienen intención de reemplazar a un departamento de policía tradicional con uno de seguridad pública más amplio e integral orientado a la prevención de la violencia y servir a la comunidad.

En ese nuevo concepto de departamento de seguridad pública estarían también integrados trabajadores sociales o médicos, para responder con un enfoque diferente a situaciones que hasta ahora quedaban en manos de la Policía, dijo Bender.

Turbio historial

El Departamento de Policía de Mineápolis arrastraba ya desde antes de la muerte de George Floyd un controvertido historial, con dos polémicas muertes en los últimos años a manos de agentes. En 2015 murió un hombre negro acusado de agredir a su novia y al que, según la versión oficial, un agente mató después de que arrebatara el arma a su compañero. Otros testigos, en cambio, aseguraban que estaba esposado cuando murió. Dos años después, una mujer blanca con doble nacionalidad estadounidense y australiana murió de un disparo en el pecho de un agente tras llamar a la Policía para alertar de que había oído gritos de una mujer que pedía auxilio.

La muerte de Floyd y su agonía difundida por internet en una grabación de vídeo han terminado por desatar la indignación ciudadana contra los abusos de la Policía, que se ha extendido por numerosas ciudades del país y ha saltado fuera de sus fronteras, multiplicándose las marchas multitudinarias desde Londres a Sídney.

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