Posted on June 01, 2020, 9:19 pm
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En Colombia hoy es tan difícil pronosticar cuántos reclutados tienen los llamados disidentes de las FARC como establecer cuántos colombianos están contagiados por el coronavius. Es un universo de especulaciones que va cambiando a medida que pasa el tiempo, los controles se hacen más laxos, los test no son suficientes y, sin embargo, es visible el aumento de los unos y los otros. En ambos casos, las autoridades parecen superadas y todo el país permanece atento.

El diario El Tiempo publicó este domingo un artículo donde señala que el número de disidentes se ha duplicado en 12 meses y que hacen presencia en 138 de los 1.103 municipios del país. Se basa en un documento de inteligencia militar, en el que también se señala a alias «Gentil Duarte» como el comandante más poderoso con 2.776 hombres a su mando, al menos la mitad de ellos armados y operando en 14 departamentos de los 32 en que se divide el territorio nacional.

Las cifras de disidentes son difíciles de establecer, en parte porque están cruzadas de intereses políticos. Las fuentes de inteligencia citadas por el diario las estiman en 4.600, la mitad de ellos armados. Según conocedores, hubo un grupo de guerrilleros de las FARC que nunca se desmovilizó, entre 800 y 1.000 combatientes; luego, de los que sí se desmovilizaron e iniciaron la fase de reincorporación a la vida civil habría una cifra similar que retomó las armas y el resto serían nuevos reclutados, que hace un año rondaban los 300 y actualmente pueden sumar entre 600 y 800, sin incluir milicianos y redes de apoyo.

Evidentemente no todos se han ido a este nuevo grupo criminal, pues fuentes de trabajo en las filas del ELN, guerrilla que ha aumentado significativamente su pie de fuerza (unos 5.000), en la delincuencia, el narcotráfico y la minería ilegal siempre habrá mientras el Estado no haga presencia más allá de hechos de fuerza.

Un hombre de pocas palabras

Y que sea que «Gentil Duarte» el principal comandante no es novedad, como tampoco lo son sus lazos con el narcotráfico, fuente de rentas que controló por años. Duarte (Miguel Botache Santillana, según su cédula de ciudadanía o DNI), aunque se mostraba alineado con los jefes de esa guerrilla en tiempos de negociaciones (2015) e inclusive estuvo en la mesa en La Habana, era hombre de pocas palabras y escasa presencia. En 2016, las propias FARC lo sacaron del proceso, pues como comandante del frente Primero, que ya andaba disperso, en vez de controlarlo optó por sumarse a los disidentes y quedarse con 3.000 millones de pesos, dijeron entonces.

«Gentil Duarte» siempre se ha movido por la frontera, en los departamentos de Vichada, Guainía, vecinos de Brasil y Venezuela, y por el Meta, zona suroriental de Colombia. Poco a poco ha avanzado hacia Caquetá, departamento del cual es oriundo y que fuera el gran territorio controlado por las FARC en la década de los 80 y que, en 1998, con cinco municipios bajo su mando y cuatro más en el Meta, fue la famosa zona de despeje entregada al grupo guerrillero por el presidente Andrés Pastrana. Allí lleva tiempos forjando alianzas, como lo informó hace un año ya un documento de la Fundación Ideas para la Paz y la senadora Juanita Goebertus, conocedora de primera mano del proceso de negociación con la entonces guerrilla.

Santrich y Márquez, repiten

El otro gran frente de los disidentes, en especial por quienes lo lideran, es el denominado «Segunda Marquetalia» –República de Marquetalia fue el nombre del territorio donde se originaron las FARC, en 1964, al mando de «Tiro Fijo»- controlado por Iván Márquez y Jesús Santrich, a quien se le vio la semana pasada en una foto caminando por una calle de Caracas, al parecer.

Con dineros del narcotráfico, santuario en Venezuela, tráfico de armas y recursos, quienes fueran miembros del Secretariado de las FARC, firmantes protagónicos del Acuerdo y desde agosto de 2019 prófugos y perseguidos por la justicia de Estados Unidos por cargos de narcotráfico, han logrado reclutar ya cerca de 800 personas, unos 200 están armados.

Así lo habían pronosticado en el libro que publicaron a finales de 2019, «La segunda Marquetalia, la lucha sigue», donde justifican su salida del proceso, arremeten contra todo y aseguran que armarán la «nueva FARC-EP». Según el documento publicado el domingo, ya tendrían algo de presencia en ocho departamentos del país, a partir de alianzas con disidentes locales.

Es relevante aclarar que de la antigua guerrilla de las FARC, cerca de un 90% de los desmovilizados persiste en el proceso de reintegración a la sociedad. Por el camino, con deseos de control territorial, para intimidar o cobrar venganza, estas disidencias han matado a varios de los 198 excombatientes asesinados desde la firma del Acuerdo, en 2016. Por eso, la semana pasada el movimiento político FARC se reunió con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con el fin de lograr medidas cautelares a los diez mil guerrilleros que se mantienen en el camino a la legalidad.

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