Posted on May 30, 2020, 7:28 pm
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Sin debate alguno, por 2.878 votos a favor, uno en contra y seis abstenciones, el Parlamento orgánico del régimen chino ha aprobado este jueves imponer a Hong Kong una controvertida Ley de Seguridad Nacional que ha desatado una fuerte oposición en la excolonia británica y entre la comunidad internacional. El motivo es que muchos la consideran una violación del principio de «un país, dos sistemas» que concede a la ciudad autonomía y más libertades que al resto de China, vigente en teoría hasta 2047 por el acuerdo de devolución suscrito con el Reino Unido.

Con esta moción, la Asamblea insta a su Comité Permanente a promulgar una Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong que, introducida en el Anexo III de su mini-Constitución sin pasar por el Parlamento local, penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las intromisiones extranjeras. Su anuncio ha reactivado la revuelta por la democracia que vive desde el año pasado Hong Kong, donde han estallado nuevas protestas en los últimos días. Por miedo a perder los derechos políticos, sociales y económicos que caracterizan a esta ciudad, una de las más libres de Asia, la Bolsa ha sufrido sus mayores perdidas en cinco años y el Colegio de Abogados ha desmontado jurídicamente que Pekín tenga potestad para imponer dicha normativa sin pasar por el Parlamento local. Teniendo en cuenta el calendario del Comité Permanente de la Asamblea, se calcula que la ley será promulgada entre finales de junio y agosto.

Miedo de los hongkoneses

La polémica ley prevé establecer en Hong Kong oficinas de la seguridad pública china, algo que horroriza a los habitantes de la ciudad por su fama de intimidar y hacer «desaparecer» a los disidentes en el continente, donde la Policía puede retener legalmente a los sospechosos hasta seis meses para interrogarlos sin pasar por un tribunal.

Además de desatar protestas en las calles, la normativa ha suscitado las críticas internacionales y Estados Unidos ya ha anunciado que no considera a Hong Kong un territorio autónomo de China. Como castigo a Pekín, se trata del primer paso para retirarle a la ciudad el estatus económico especial que le permite ser un centro financiero global, pero también dañará sus negocios.

Con la aprobación de un Código Civil y de la moción instando a promulgar una Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong, concluye la Asamblea Nacional Popular, reunión anual del Parlamento orgánico del régimen chino. Retomada tras su suspensión en marzo por la epidemia del coronavirus, pero acortada de dos a una semana, finaliza con la rueda de prensa del primer ministro, Li Keqiang, que será por videoconferencia y con la presencia de los medios reducida para evitar riesgos de contagio. Aunque esta es la única comparecencia del año en que el primer ministro responde a los periodistas, todas las preguntas han sido pactadas para eliminar las más problemáticas.

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