Posted on May 19, 2020, 3:07 pm
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En los años que transcurrieron entre sus inicios en el mundo de los gánsteres y su ingreso en prisión, en 1932, Alphonse Gabriel Capone, llegó a acumular una fortuna equivalentes a 550 millones de hoy. Al año podía llegar a facturar hasta 1.300 millones actuales. Durante los seis años que estuvo al frente de la organización criminal que heredó con apenas 26 años, Al Capone, fue el rey del hampa de Chicago.

Al gángster le metieron en la cárcel por un error administrativo con el fisco, después de haber matado, extorsionado, robado y cientos de participios criminales más. Fue condenado en Estados Unidos tan solo a once años de prisión y 50.000 dólares de multa por fraude fiscal.

Tras cumplir su condena en Alcatraz, Capone pasó sus últimos años de vida en un constante duermevela preso de enajenaciones mentales transitorias. Sufría una demencia precoz que los médicos atribuyeron a una sífilis mal curada que cogió tras mantener relaciones sexuales con una prostituta cuando era joven.

Durante esos años olvidó muchas cosas, pero la más significativa fue el paradero de los miles de millones de dólares en efectivo que escondió para su familia y demás socios por si la policía le detenía y encautaban todos sus bienes. Un misterio que ahora se ve reflejado en la nueva película de Josh Trank, protagonizada por Tom Hardy.

En «Tío Al Capone: La historia no contada desde el interior de su familia», un libro publicado por su sobrina-nieta, Deirdre Capone cuenta una conversación que tuvo con su buelo Ralph. «La peor parte de su encarcelamiento fue lo que le hizo a su memoria. Eso fue catastrófico. Cambió su vida, mi vida, la tuya… Cambió todas nuestras vidas. Tu tío Al tenía una increíble cantidad de dinero, dinero que no podía poner en una cuenta bancaria o invertir abiertamente. No confiaba en el mercado de valores; lo llamó un “juego”. Y no confiaba en nadie lo suficiente, ni siquiera en mí, para ayudar a cuidar el dinero. Así que lo que hizo fue obtener cajas de seguridad en varios bancos de este país y en Cuba, usando nombres falsos».

Durante una entrevista con «Vanity Fair USA», Deirdre, que ahora tiene 80 años, cuenta que su teoría sobre el paradero del dinero es que cuando su tío abuelo dejó de pagar las cajas de depósito y los bancos no pudieron contactar con su propietario ficticio, abrieron las cajas y encontarton un montón de efectivo estadounidense que nadie entregó.

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