Posted on May 11, 2020, 1:14 pm
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Paulina Rubio ha logrado una nueva victoria legal contra su exesposo Nicolás Vallejo-Nágera, más conocido como Colate, después de que el empresario hubiera interpuesto una demanda en la que solicitó que el juez le entregase al menos de forma temporal, la custodia del hijo de ambos, Andrea Nicolás, de 10 años.

Spencer Multack, juez de la corte de familia en Miami, decretó que ambos padres seguirán compartiendo la educación del menor, pero que el pequeño deberá ser entregado a la cantante para celebrar este domingo el Día de la Madre, según puede verse en un vídeo de la audiencia virtual publicado por medios locales este sábado.

El pasado jueves, Paulina y Colate se volvieron a enfrentar en los tribunales de Miami en una audiencia de emergencia que, debido al Covid-19, tuvo que realizarse de forma virtual. El empresario español, que se presentó sin abogado, alegó abuso verbal y físico hacia el niño no solo por parte de la madre, sino también de la abuela materna Susana Dosamantes y de Enrique Rubio, hermano mayor de Paulina. En la audiencia explicó que cuando el pequeño regresa de casa de la madre demuestra tener ataques de ansiedad, náuseas, está nervioso y según él su propio hijo le ha dicho que no quiere estar con ella. Aparte del abuso también quiso alegar que Paulina sufre desequilibrios mentales.

Paulina Rubio y Colate, el pasado jueves, durante la audiencia de emergencia que el empresario solicitó a la Corte de Miami, donde solicitó al juez la custodia temporal de su hijo
Paulina Rubio y Colate, el pasado jueves, durante la audiencia de emergencia que el empresario solicitó a la Corte de Miami, donde solicitó al juez la custodia temporal de su hijo – ABC

El juez solicitó ver el vídeo de Instagram que ha dado la vuelta al mundo, en el que la cantante parecía estar ebria o bajo los efectos de alguna sustancia tóxica. El juez quiso hacer hincapié en que Paulina en el vídeo evidentemente no estaba normal, aunque su defensa presentó otro vídeo que mostraba otro ángulo diferente al de la polémica transmisión, demostrando que no estaba consumiendo estupefacientes como muchos han querido dar a entender.

 

«Desafortunadamente, aunque entró en la audiencia con el corazón en la mano implorando a la Corte que le ayudasen por el bien de su hijo, fue una misión suicida. No trajo testigos, no adjuntó evidencias, no supo presentar su caso, aunque el juez Spencer Multak, le prestó mucha ayuda indirectamente», explica Sandra Hoyos, una de las abogadas de familia más reputadas de Miami presente en la audiencia

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