Posted on February 08, 2020, 9:55 am
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El responsable de la mayor estafa piramidal de la historia pide ahora clemencia. Bernie Madoff, sentenciado a 150 años de cárcel en 2009 por defraudar decenas de miles de millones a miles de inversores de todo el mundo, asegura que sufre una enfermedad terminal y pide que se le libere para vivir sus últimos meses de vida con su familia.

Madoff está en una unidad de tratamiento paliativo en un centro médico penitenciario de Carolina del Sur. La Oficina de Prisiones de EE.UU. ha determinado que le quedan unos 18 meses de vida. Sufre una enfermedad renal, hipertensión, problemas cardiovasculares e hiperparatiroidismo. Necesita diálisis, toma diez tipos diferentes de medicaciones, lleva una férula en la espalda y asegura que apenas duerme por los dolores.

La situación de Madoff, de 81 años, es la última etapa del descenso a los infiernos de quien fuera una de las figura admirada en Nueva York en el cambio de siglo. Madoff era un mago de las finanzas, acogido en los círculos de la alta sociedad y habitual en el estadio de los Mets -uno de los equipos de béisbol de la ciudad-, que llenó los bolsillos de pequeños y grandes inversores. Hasta que los vació. A finales de 2008, se descubrió que era todo un engaño. Sus inversiones no producían grandes retornos, sino que se pagaban con la entrada de nuevo dinero de otros inversores. El pastel se descubrió en diciembre de ese año. Perdieron dinero fortunas ávidas de más, pero también pequeños ahorradores, atraídos por los magníficos beneficios que daba Madoff. Muchos jubilados que habían puesto en sus manos su estabilidad financiera para los últimos años, tuvieron que volver a trabajar. A pesar de los esfuerzos por restituir el dinero perdido, muchos no vieron ni un dólar.

con su mujer Ruth, y su segundo hijo Andrew, que falleció en un cáncer en 2014. Su primogénito se suicidó
con su mujer Ruth, y su segundo hijo Andrew, que falleció en un cáncer en 2014. Su primogénito se suicidó

Las desgracias para Madoff fueron más allá de una sentencia que le condenaba a pasar el resto de su vida en la cárcel. Su hijo mayor, Mark, se suicidó el 11 de diciembre de 2010, la fecha en la que se cumplían dos años del arresto de Madoff. Su segundo hijo, Andrew, falleció por cáncer en 2014.

«La única esperanza que me queda es tratar de ver a mis nietos y, al menos, tratar de explicarles cuáles fueron mis problemas», ha explicado Madoff en conversaciones telefónicas con ‘The Washington Post’.

La opción que tiene Madoff es que le concedan una «puesta en libertad compasiva» por su edad y situación médica. Es una opción que hasta ahora las autoridades penitenciarias han concedido en muy pocas ocasiones. De hecho, los abogados de Madoff lo solicitaron sin éxito el pasado diciembre. El director legal de la Oficina de Prisiones, Ken Hyle, explicó en el rechazo de la petición que Madoff «es responsable de pérdidas para inversores de más de 13.000 millones de dólares. Por ello, a la luz de la naturaleza y las circunstancias de sus actuaciones, su puesta en libertad ahora minimizaría la severidad de sus delitos». La diferencia ahora es que con la reforma penitenciaria de 2018, los reclusos pueden apelar esta decisión, como ha hecho la defensa del defraudador el pasado miércoles.

Sentimiento de culpa

Desde que ingresó en prisión, Madoff ha repetido hasta la saciedad lo arrepentido que está de sus desmanes. «No ha habido un solo día en prisión que no sintiera culpa por el dolor que he creado en las víctimas y en mi familia», dice ahora.

En su caso, hay elementos en conflicto. Por un lado, mantener en prisión a un enfermo como Madoff es una carga para los contribuyentes. Necesita atención las 24 horas, personal sanitario, condiciones de hospitalización especiales… Por otra, muchas de sus víctimas consideran que, ni siquiera en esas circunstancias, ha pagado el daño.

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