La ronda de declaraciones abiertas por el proceso de impeachment contra Donald Trump prosigue este miércoles en el Congreso de Estados Unidos con una declaración clave, la del embajador estadounidense ante la Unión Europea, Gordon Sondland, el único de los que ha testificado hasta ahora con una intervención directa en las conversaciones con el Gobierno de Kiev. En la declaración inicial preparada, Sondland afirma que presionó a Ucrania para que investigase a la empresa gasista en la que trabaja el hijo de Joe Biden por orden de Trump y que sí hubo un quid pro quo con ese Gobierno extranjero.

Su testimonio había despertado una gran expectación en el Capitolio, ya que, tras la comparecencia inicial a puerta cerrada, Sondland envió una enmienda por escrito en la que reconocía que las ayudas a Ucrania sí se habían condicionado a la investigación sobre el demócrata Joe Biden, asunto crucial en las acusaciones que se investigan contra el presidente. Este miércoles lo confirmará. “Sé que los miembros de este comité se han formulado estos asuntos complicados con una simple pregunta: ¿Hubo quid pro quo? Como testifiqué anteriormente, con respecto a la llamada de la Casa Blanca y la reunión de la Casa Blanca, la respuesta es sí”, afirma Sondland.

La Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, comenzó las pesquisas sobre Trump cuando trascendieron las maniobras del presidente para que la justicia ucrania investigase a su rival político y al hijo de este Hunter Biden, que había estado a sueldo de una compañía gasista mientras su padre era vicepresidente. El propio mandatario se lo pide abiertamente a su homólogo ucranio, Volodímir Zelenski, en una conversación del pasado 25 de julio que la propia Casa Blanca decidió hacer pública. Pero una clave crucial del asunto es si Trump usó una invitación a la Casa Blanca y ayudas militares como moneda de cambio.

Si el Congreso considera probado que Trump abusó de su poder presidencial y lo utilizó como “soborno” para perjudicar electoralmente a Biden, que quiere ser el candidato demócrata a las presidenciales de 2020, el mandatario podría ser destituido. El caso puede contar con suficiente apoyo en la Cámara baja, pero no en el Senado, controlado aún por los republicanos, que cierran filas en torno a Trump.

Este martes tuvieron lugar otras cuatro comparecencias. Por la mañana testificaron el teniente coronel Alexander Vindman, especialista en Ucrania del Consejo de Seguridad Nacional, y Jennifer Williams, asistente en política internacional de la oficina del vicepresidente estadounidense, Mike Pence. “Es inapropiado para el presidente pedir a un Gobierno extranjero que investigue a un adversario político”, señaló Vindman, que había escuchado la llamada entre los presidentes.

Por la tarde fue el turno Kurt Volker, enviado especial para Ucrania, y Tim Morrison, exasesor del Consejo de Seguridad. Ambos comparecían a petición de los republicanos y defendieron la versión de Trump de que no hubo quid pro quo ni soborno en la petición de las pesquisas sobre Biden

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