El objetivo de la Gobernación de erradicar la prostitución nocturna del centro de Guayaquil parece lejano, pues siguen llegando, sin restricciones, los servidores sexuales a las inmediaciones de calles como García Moreno, Luque, Hurtado, las avenidas Machala, del Ejército y 9 de Octubre.

En esas zonas, y cercanías, se observa a mujeres con ropa ceñida, que sonríen a la mirada de conductores y que al iniciar una conversación buscan concretar un encuentro sexual.

Este escenario se replica en calles como 6 de Marzo y Luque, donde trabajadoras sexuales, a pocos metros de bares y restaurantes, esperan captar la mirada de peatones.

Un plan de seguridad ciudadana impulsado por el gobernador Pedro Pablo Duart se enfoca en la erradicación de la prostitución nocturna en el centro de Guayaquil.

En entrevista con este diario , Duart habló de “recuperar” primero el área comprendida entre el parque Centenario (calle Lorenzo de Garaycoa) y el malecón del Salado (calle Tungurahua).

Pero señaló que es necesaria una ordenanza específica, que corresponde al Municipio de Guayaquil. Comentó que al intentar desplazar a supuestas trabajadoras sexuales de la av. 9 de Octubre, estas alegaban que solo “esperaban un taxi”.

En la zona se ejerce la prostitución masculina y femenina. El viernes 18 de octubre, minutos antes de las 21:00, había más de diez travestis en las calles García Moreno entre Luque y Hurtado, en unos 300 metros.

Su presencia hacía detenerse a choferes de carros livianos, incluidos taxis. Asimismo, más de un caminante entablaba conversación con alguno de ellos y luego iban juntos por Luque, hacia la calle Esmeraldas.

“Acá es oscuro, en esos pilares nomás hacen el sexo oral, ahí en ese edificio donde solo vive el guardia”, aseguró Fernando, cuidador de carros en Luque y José Mascote, refiriéndose a un inmueble en esa dirección.

Los moradores mencionaron que amanecen baldeando las veredas para desechar condones, heces y contrarrestar el olor a orina penetrada en pilares y jardineras.

En García Moreno y Vélez, donde están ubicados un colegio, un hotel y cerca del bulevar 9 de Octubre, Peter Calle, quien en su carreta vende jugos y tostadas, lamentó que el alumnado esté expuesto a la observación de actos obscenos. “A las siete de la noche (los travestis) ya están aquí”, afirmó.

Al recorrer el sitio, en el ambiente hay olor a marihuana, mientras la iluminación allí es deficiente.

Carlos Amaluisa, dueño de una sastrería, señaló que ha enviado oficios a la Policía Nacional y a la Policía Metropolitana pidiendo que desplacen a los travestis. “Vienen dos policías. ¿Qué pueden hacer?, si enseguida los rodean”, expuso el ciudadano.

Dentro de los esfuerzos para contrarrestar la prostitución nocturna en las inmediaciones de la piscina olímpica, la iluminación pública aumentó en un tramo de la calle Hurtado. El hotel de la zona instaló un potente reflector y al menos cuatro fluorescentes. También se observan cámaras de vigilancia instaladas en el perímetro del escenario deportivo.

Los servidores sexuales llevan unos 20 años tomándose las inmediaciones de la piscina olímpica, luego de ser desplazados de la calle Primero de Mayo. Esa era la tesis de moradores afectados por esta actividad.

En la avenida 9 de Octubre, la noche del viernes 18, jóvenes mujeres con ropa ceñida, que supuestamente ofrecen favores sexuales, permanecieron de pie esperando cruzar mirada con transeúntes. Recibieron algún piropo de quienes andaban solos y la indiferencia de parejas de novios o de cónyuges que paseaban con sus niños.

En Luque y 6 de Marzo, donde hay hoteles cercanos, las trabajadoras sexuales hablaban de $15 por sus servicios y $5 más “para el hotel”.

María esperaba por clientes la noche del último lunes en la esquina de las calles García Moreno y 9 de Octubre.

Llegó a Guayaquil hace tres meses. Es extranjera y ofrece servicios sexuales con precios desde $30 por espacio de una hora. Explicó que aprovechan ese sitio por la cercanía de varios hoteles en los que “tienen un acuerdo de pago”.

“Cuando viene la policía tratan de sacarnos, pero nosotras no estamos haciendo nada, solo estamos esperando que pase algún carro”, confesó María.

En las calles Antepara o Hurtado hay sujetos en moto que dan vueltas constantemente. En ocasiones, se acercan a las mujeres, hablan por menos de un minuto, reciben dinero y se van. Otros se sientan junto a ellas, en bancas de la 9 de Octubre, hasta que las mujeres tranzan con algún cliente.

El gobernador Duart aseguró que los controles policiales se harán todos los días “hasta que restablezcamos la paz y el orden en ese sector”.

Preocupación por robos a turistas y transeúntes

Quienes trabajan o viven en las zonas céntricas aseguran que algunos  travestis no solo ofrecen servicios sexuales sino que, si se les presenta la oportunidad, asaltan o son cómplices del delito.

Fernando C., cuidador de carros en las inmediaciones de la piscina olímpica, cuenta que en una ocasión fue salvado por un policía que bajó de un taxi en momentos en que él conversaba con un travesti. 

“Lo vio (el travesti al policía) y salió corriendo, hasta dejó los zapatos”, comenta el hombre, y agrega que el gendarme le comentó que aquel  solía hacerle robar a sus clientes, al llevarlos a un rincón oscuro, donde esperaban cómplices.

“Ellos mismos te cogen por detrás y te ahogan”, expone otro celador, testigo de estos hechos delictivos.

El vendedor Pedro Calle indica que hace dos meses él le advirtió a un turista de la Sierra que no se acercara a los travestis ya que podría ser asaltado. Según el ciudadano, finalmente aquel hombre perdió su celular al ser sometido por quienes ofrecen servicios sexuales. 

Vicente Candelario, taxista, comenta que hasta lo insultaron al ignorar su señal con que le planteaban detener la marcha. “Tenía agarrado a un borrachito y eso era robo, luego él se iba y me dejaba a mí embarcado con ese borrachito”, dice.

Dueños de despensas y ciudadanos que rentan departamentos en estas zonas mencionan que para ellos es preferible encerrarse y no estar expuestos desde las 19:00, para evitar ser víctimas de asaltos.

La alcaldesa Cynthia Viteri ofreció semanas atrás también hacer un plan para recuperar la 9 de Octubre y sus áreas circundantes. Los moradores dicen que esperan acciones.

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