Es de sobra conocido que las actrices mayores de 40 años tienen problemaspara encontrar papeles, un escollo que no encuentran sus colegas varones. Ninguno de los actores mejor pagados de Hollywood tiene menos de 40 años; solo una de las intérpretes mejor pagadas los supera, Jessica Chastain. “La juventud reina”, declaró Junie Hoang cuando demandó a la base de datos cinematográfico Imdb por publicar su edad en su perfil en la red social del cine. Aunque perdió el juicio, muchas colegas han secundado ese mensaje para criticar la sequía de papeles que sufren cuando dejan de ser adecuadas para interpretar a “la chica” de la película. Hace 10 años, una Faye Dunaway de 67 años puso el grito en el cielo al percibir el injusto trato que recibía en comparación a los hombres de su generación. “Me cabrea que piensen que soy demasiado mayor para ser el interés amoroso de tipos como Jack Nicholson o Clint Eastwood. ¿Por qué tengo que interpretar a hermanas y madres mientras ellos, que son más mayores que yo, tienen amantes en pantalla a las que doblan la edad?”.

La pareja protagonista de Los puentes de Madison (1995), Clint Eastwood y Meryl Streep, se lleva 19 años. A pesar de ello, su química fue uno de los puntos fuertes para la crítica a la hora de valorar el gran éxito de la película, hasta el punto de que se rumoreó que mantenían una relación en la vida real. En 1997 Jack Nicholson (60 años) y Helen Hunt (33) sorprendieron al mundo por la misma razón, su química al retratar una relación tan disfuncional como la de Mejor…imposible, ya que los separaban nada menos que 27 años de edad.

Elizabeth Banks se quejó en 2016 de haber sido rechazada para el papel de Mary Jane en Spiderman porque, con 29 años, la consideraron demasiado mayor para ser la novia (y compañera de instituto) de Tobey Maguire, 16 meses más joven que ella. Lo mismo le ocurrió a Olivia Wilde, a la que descartaron para El lobo de Wall Street por ser demasiado mayor para ser la mujer o la amante de Leonardo DiCaprio. Ella tenía 29 años …y él 38, nueve más que ella. También fueron víctimas de esa discriminación Maggie Gyllenhaal, considerada demasiado mayor con 37 años para interpretar a la amante de un hombre de 55, y Jamie Denbo, que se quejó en Twitter de que había sido rechazada para un papel porque, a sus 43 años, los productores consideraban que no podía encarnar a la esposa de un hombre de 57 años.

Los actores que encarnaron a la legendaria pareja de Rhett Butler y Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevó (1939), Clark Gable y Vivien Leigh, se llevaban 13 años. La película ofrece otro ejemplo de edadismo: los padres de la protagonista, interpretados por Thomas Mitchell y Barbara O’Neil, se llevaban 18 años. Casi tres décadas después, ejemplo de los avances en derechos sociales, se estrenó Adivina quién viene esta noche (1967), que mostraba a una de las primeras parejas interraciales del cine. Pero la discriminación por edad alcanza incluso a ésta: hay una diferencia de 18 años entre Sidney Poitier y Katharine Houghton, los enamorados que tratan de derribar prejuicios en la película, sin que esto tenga nada que ver en la trama.

Actores cada vez más viejos se emparejan en la ficción con actrices décadas más jóvenes que ellos. Los protagonistas del cine tienen mujeres mucho más jóvenes sin que la diferencia de edad se mencione siquiera en la película, como si fuera lo normal que la mujer de un cincuentón tuviera el aspecto de una veinteañera que podría ser, en realidad, su hija. Es algo que sucede desde que existe el cine.

Dos de las parejas más memorables de la historia del cine, que además pertenecen a épocas radicalmente distanciadas, ofrecen ejemplos de edadismo en la pareja protagonista. Humphrey Bogart tenía 41 años cuando protagonizó Casablanca (1942) junto a una Ingrid Bergman de 21 años.Casi medio sigo después llegó a las salas Pretty Woman (1990), la historia de amor entre un rico empresario y una prostituta que han visto seis de cada diez españoles. Una especie de Cenicienta moderna en la que sus protagonistas, Richard Gere y Julia Roberts, se llevaban 18 años de edad.

Incluso sucede en películas que establecen que ambos tienen la misma edad porque son amigos desde la infancia o van a clase juntos, como en Piratas del Caribe: aunque Orlando Bloom solo es ocho años mayor que Keira Knightley, la película hace hincapié en que son amigos de la infancia (con prólogo de la época incluido) y el hecho de que tienen la misma edad es clave para la trama. También le sucede a actrices que interpretan a madres de actores apenas más jóvenes que ellas, como les pasó en Alejandro (2004) a Angelina Jolie y Colin Farrell, que se llevan un año.

Mel Gibson tenía 11 años más que Sophie Marceau, la princesa que seduce en Braveheart(1995), y 16 más que Catherine McCormack, que interpretaba a su supuesta amiga de la infancia. En el prólogo de la película, establecen claramente que existe una diferencia de edad… de unos cinco años como máximo.

Esos romances hollywoodienses nada tienen que ver con la vida real, en la que las parejas suelen llevarse entre uno y tres años de media. Pero estamos tan acostumbrados a verlas que muchas resultan sorprendentes. Por ejemplo, Emma Stone nunca ha sido pareja de un hombre de su misma edad o más joven ante la cámara; tampoco Scarlett Johansson. Jennifer Lawrence solo ha tenido dos amantes de su generación ante las cámaras.

Hasta cuando las mujeres son cientos, incluso miles de años mayores que su hombre en la ficción, la actriz escogida tiene la mitad de años: Milla Jovovich era El quinto elemento en la película homónima de 1997, literalmente un ser que precede a todo. Pero es 21 años más joven que Bruce Willis, el humano del que se enamoraba en la cinta. Unos años después asistimos a otro edadismo cinematográfico: Aragorn y Arwen en El Señor de los Anillos(2001) son un humano y una elfa cientos de años mayor que él, pero la actriz Liv Tyler es 18 años más joven que Viggo Mortensen. Los elfos se mantienen hermosos y jóvenes más tiempo, pero los interpretan actores como Hugo Weaving (un año más joven que Mortensen) y Cate Blanchett (10 años menor).

Como les sucede a ellas, en las parejas que vienen a continuación, de las más memorables de la historia del cine, había una diferencia de más de 10 años que pasaba desapercibida. Y quedan muchas por mencionar, varias de ellas míticas en la historia del cine, como los protagonistas de Cantando bajo la lluvia (1952), que se llevaban 20 años, los mismos que separaban a Cary Grant y Eva Marie Saint (35) en Con la muerte en los talones (1959); uno más, 21, había entre Audrey Hepburn y Rex Harrison en My fair lady (1964), la misma brecha que existía entre Denzel Washington y Angelina Jolie en El coleccionista de huesos(1999).

El emparejamiento de Mark Ruffalo y Scarlett Johansson en Vengadores: la era de Ultrón(2015) no desató comentarios, a pesar de que se llevan 17 años. Jennifer Lawrence y Bradley Cooper, que han compartido romance en pantalla dos veces, se llevan 16 años, a pesar de ser de las parejas de ficción más de moda en los últimos años. Han estado juntos tanto en la comedia El lado bueno de las cosas (2012) como en la cinta histórica Serena(2014). Otro de los ejemplos recientes más notorios del edadismo hollywoodiense se encuentra en Magia a la luz de la luna (2014), una cinta de Woody Allen en la que un escéptico Colin Firth (53) se enamora de la ‘médium’ Emma Stone (25). La enorme diferencia de edad entre ambos, 28 años, no tiene ninguna relevancia en la trama.

La diferencia es aún mayor entre Harrison Ford (55 años) y Anne Heche (29) en Seis días y siete noches (1998); y entre Michael Douglas (54) y Gwyneth Paltrow (26) en Un crimen perfecto (1998). Hay ejemplos tan recientes como Birdman(2015), en la que Michael Keaton tiene 17 años más que Amy Ryan, su mujer en la película, y 30 años más que su amante, Andrea Riseborough. Ni siquiera los superhéroes se escapan a ello: la pareja titular de Ant-Man y la Avispa (2018), Paul Rudd y Evangeline Lilly, se lleva 11 años. La tendencia se mantiene sólida en la era del #MeToo.

Carrie Fisher era 14 años más joven que Harrison Ford cuando interpretaron a la princesa Leia y Han Solo en La guerra de las galaxias (1977). Curiosamente, la primera actriz que se pensó para el papel, Sissy Spacek, se lleva la mitad de años con Ford, que en la vida real se lleva 22 con su tercera esposa, Calista Flockhart.

La pareja protagonista de Jurassic Park (1993), Sam Neill y Laura Dern, se llevan 19 años. Es un detalle fiel a los personajes del libro, en el que ella es estudiante de posgrado; sin embargo, en la película son colegas de profesión y su interacción parece la de dos iguales.

Brad Pitt se lleva 12 y 13 años respectivamente con sus esposas en la ficción en El árbol de la vida (2011) y Guerra Mundial Z (2013), Jessica Chastain y Mireille Enos. En ambos casos, no se hace ni una sola referencia a esta acusada diferencia de edad.

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