Los colegiales han empezado las vacaciones de verano. Para ellos, tiempo de alegría e ilusión, para muchos padres, temporada de quebraderos de cabeza.

 La profesora de Psicología de laUniversidad CEU San Pablo, Cristina Noriega, da algunas pautas para que los padres puedan conciliar la atención a sus hijos con el trabajo:

– Planificar con antelación, especialmente si se quiere contar con la ayuda de otras personas.

– Organizar las actividades en familia usando un calendario donde se anoten y se puedan compartir entre todos.

– No tener miedo a pedir ayuda a personas del entorno.

– Si va a ser otra persona la que ayude en el cuidado de los hijos, acordar las expectativaslímites normas.

– Preguntar a personas con circunstancias familiares similares para que puedan ofrecer ideas interesantes que no se habían planteado.

Noriega recuerda que existen diversas opciones a las que se pueden recurrir como campamentos urbanoscanguros, incluso familias en las que los padres se turnan las vacaciones para ampliar el tiempo con sus hijos.

Los abuelos

Para muchas familias, los abuelos son la tabla de salvación en verano. Algunos incluso se llevan a los nietos al pueblo o a la playa. La profesora recuerda que es «una medida que se puede plantear durante un periodo de tiempo concreto y considerando el estado de salud y circunstancias del abuelo».

Las discrepancias en las expectativas entre las distintas generaciones y la falta de delimitación de las funciones que pueden desempeñar los abuelos, pueden ser una fuente de conflicto. Por eso la especialista señala que «es necesario establecer el límite de las responsabilidades de los abuelos con el objetivo de reducir potenciales estresores».

Para los adolescentes entre 12 y 16 años, «se puede plantear actividades de voluntariado, a través de las cuales se pueden adquirir muchos valores, como la empatía, el respeto o la humildad. Otra opción popular entre los adolescentes es que hagan de monitores de las colonias, lo que desarrolla su sentido de responsabilidad y motivación», explica la profesora de CEU San Pablo.

«Las vacaciones de verano son un periodo en el que el niño debe jugar y estar en contacto con otros niños de su edad»

Por último, «es bueno recordar que las vacaciones de verano son un periodo en el que el niño debe jugar, estar en contacto con otros niños de su edad y desarrollar la creatividad», recuerda Noriega. «En nuestra sociedad se fomenta en exceso la realización de actividades escolares, las cuáles son importantes, pero también es necesario desarrollar habilidades sociales, actividad física, gestión emocional, adquisición de valores como el respeto, la generosidad, la empatía, la colaboración, entre otros; todos ellos, elementos esenciales para un adecuado desarrollo emocional de la persona», concluye.

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