El pasado septiembre, Bill Cosby era condenado a entre tres y diez años de cárcel por drogar y abusar sexualmente en 2004 de Andrea Constand, una exjugadora de baloncesto. Era una sentencia en firme que llegaba después de que más de 60 mujeres le hubieran acusado de abusar de ellas durante cuatro décadas, entre 1969 y 2000. Una serie de acusaciones que desmontaron el mito del cómico como Padre de América y le mandaron directo a una prisión de máxima seguridad en Pensilvania, a poco más de 50 kilómetros de la ciudad de Filadelfia.

A sus 81 años y aunque pueda parecer sorprendente después de una vida pública, a Cosby no le disgusta la cárcel. Su portavoz, Andrew Wyatt, ya dijo en febrero que su paso por la misma estaba siendo “una experiencia increíble”, pero ahora ha explicado que su relación con sus compañeros es muy buena; tanto, que el protagonista de La hora de Bill Cosby ha decidido dar charlas en la cárcel ante otros presos, a los que les habla acerca de cómo alejarse de los problemas y cómo convertirse en buenos modelos de conducta para sus hijos.

Al parecer, el actor ha decidido ayudar a sus compañeros de celda y ha administrado consejos a más de un centenar de presos, dándoles hasta cuatro charlas por semana, como explica la web estadounidense Page Six. “Estos son la clase de hombres a los que ha querido dirigir sus mensajes durante años, y ahora ha dado con una audiencia completamente fiel”, ha dicho su portavoz sobre esta nueva faceta de Cosby.

Según la publicación, el actor realiza la mayor parte de su trabajo con un grupo de presos que están a punto de lograr la libertad condicional. A ellos les habla sobre cómo mejorar sus vidas y no volver a estar entre rejas de nuevo. Al parecer, les explica cómo ser buenos ejemplos para sus hijos, les da consejos para encontrar trabajo después de salir de prisión y les ayuda a prepararse las entrevistas.

El pasado febrero, Wyatt dio a conocer que Cosby se encontraba en perfecto estado físico y mental en prisión. “Ha bajado de peso hasta los 88 kilos”, explicaba entonces, contando que había dejado el café, algo que su esposa llevaba intentando “desde hace 55 años”. También habló entonces de sus rutinas: el reo NN7687 se levanta nada menos que a las tres y media de la madrugada para hacer ejercicio, ducharse y desayunar a las siete de la mañana(la comida ess a las 11 y la cena, antes de las cinco de la tarde). Sigue una dieta baja en sal que mantiene lavando cada alimento que le sirven. Cosby no tienen compañero de celda (un habitáculo de 2×4 metros de metros de largo por tres de alto) pero sí hay varios presos que le ayudan a moverse por la cárcel, donde se maneja con alguna dificultad por culpa de su edad y su reconocida ceguera.

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